Durante el curso "Mejoramiento de la Productividad para la Comunidad Andina", patrocinado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), y realizado en Japón, tuve el honor de conocer al Dr. Mitsuji Sugimura, experto en Pymes (pequeñas y medianas empresas) y Administración de la Calidad Empresarial, quien a lo largo de más de 30 años asesoró exitosamente a muchas empresas del Japón. Él nos transmitió una receta que deseo compartir con ustedes, la misma que puede ser implementada por todas las empresas bolivianas, sin importar su tamaño.
Esta herramienta es conocida como las 5S"s y consiste en: 1) Seiri (Arreglo), dividir entre lo necesario y lo innecesario, luego eliminar lo innecesario y guardar lo necesario, 2) Seiton (Orden), hacer que pueda extraerse fácilmente lo necesario en el momento necesario, 3) Seisou (Limpieza), limpiar de manera que no haya ninguna basura en el entorno del trabajo, 4) Seiketsu (Aseo), mantener aseado el ambiente de manera que nadie se sienta disgustado y, 5) Shitsuke (Disciplina), acostumbrarse a obedecer correctamente lo definido.
Parece algo tan elemental, pero que generalmente no se aplica oportunamente en una empresa debido a que nuestra atención está puesta en otros problemas o cuellos de botella que consideramos "más importantes".
En un principio, como ocurre siempre con las nuevas ideas, la resistencia al cambio es fuerte. Sólo como ejemplo citemos algunas respuestas frecuentes que el Dr. Sugimura ha recogido en estos años: "no me diga qué hacer", "eso ya lo hice hace 20 años", "estoy tan ocupado que no tengo tiempo para ordenar", "no es importante", "acaso el orden eleva la productividad", "son tonterías", "aunque estén desordenados y desparramados los documentos, yo sé bien dónde está lo que busco", "eso es para mis empleados", "eso no es para un gerente como yo", " es que yo soy el dueño de la empresa", "eso lo hago en casa pero no es necesario en el trabajo", etc.
Para finalizar esta reflexión, posiblemente tengamos que preguntarnos si algo similar ocurre en nuestras empresas. Si la respuesta es sí, preguntarnos también si estamos dispuestos a reconocer esas debilidades y consecuentemente ponernos a trabajar para mejorar e innovar día a día, tal y como hoy lo siguen haciendo las empresas del país que redefinió el significado de la palabra "calidad".