Bogotá | eluniversal .- El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, admitió ayer que hubo fallas en la seguridad de la asesinada hermana del ex secretario de la OEA y jefe del opositor Partido Liberal (PL), César Gaviria, al tiempo que se lanzaron las primeras hipótesis sobre la autoría de los paramilitares en el crimen.
El Mandatario cuestionó la proliferada presencia de narcotraficantes asociados con paramilitares en el departamento de Risaralda, lugar donde fue ultimada Liliana Gaviria, porque a su juicio son los que generan violencia en la región.
"Es grave descuidar una familia de un ex presidente de la República, que además tiene vulnerabilidades (...), me asombra saber que aquí hay un negocio diario de 300 millones de pesos en estupefacientes. Eso hay que derrotarlo cuanto antes", señaló Uribe, citado por DPA.
Según informes oficiales, el control del tráfico de droga en la región cafetera de Colombia está dominado por el Cártel del Norte del Valle en asociación con grupos paramilitares.
El pronunciamiento de Uribe se conoce en momentos en que familiares de Gaviria denunciaron inconsistencias en la protección de su familia al argumentar que un Centro de Atención Inmediata de la Policía (CAI), ubicado en las afueras del condominio de la familia, fue derribado a finales de 2004.
"A la llegada de las vacaciones de comienzo de año del 2005, los Gaviria encontraron que ese CAI lo habían demolido; el entonces comandante departamental de Policía, coronel Paulo Torres, hoy en el retiro, aseguró que "eran órdenes de Bogotá"", añade el informe del rotativo.