Cada vez que el "sueño europeo" se convierte en una misión casi imposible para centenares de bolivianos, el "canto de las sirenas" se multiplica de la mano de un grupo de agencias de viaje que lanza paquetes turísticos a España, Italia, Inglaterra y Suiza con el rótulo de "viaje garantizado" o "viaje seguro".
Más de una empresa ofreció "Si lo deportan, le devolvemos 500 dólares" o "si no logra ingresar a España, le devolvemos otro pasaje". La garantía pasó a formar parte del marketing de algunas agencias que ofrecen cielo y tierra para ganarse al potencial viajero.
La seguridad que pregonan algunas empresas de turismo suele desvanecerse ni bien el viajero pisa la agencia. La odisea del inmigrante comienza con el dilema económico a la hora de elegir entre un paquete "con garantía" o uno "normal". El "viaje seguro" (con devolución de pasajes), anunciado en el spot de la radio o en la televisión, cuesta mil dólares más (2.600 dólares en total) y, antes de la última ola de deportaciones de Europa, permitía que el pasajero acceda a un nuevo boleto de avión o reclame un desembolso de mil dólares.
Un viaje "sin garantía" se cotiza entre 1.500 y 1.850 dólares. En este paquete, el viajero tiene derecho a un pasaje de ida y vuelta (válido por tres meses), la reserva de ocho días de hotel y un seguro de viaje.
Hasta fines de septiembre del año pasado, el viaje "garantizado" estaba entre los más solicitados y tenía gran vigencia aunque el índice de deportaciones era bajo. Ante el reducido número de gente que regresaba, la garantía quedaba en manos de las agencias, que al ver que el viajero entraba sin problemas a Europa se quedaba con los mil dólares adicionales que pagó el migrante.
Con el incremento de las deportaciones, las agencias que ejecutaron la garantía congelaron el paquete del "viaje seguro". Los mil dólares adicionales perdieron su encanto para las agencias de viaje ante la avalancha de viajeros que regresó y comenzó a pedir la devolución del monto del pasaje de regreso.
Las deportaciones de bolivianos se intensificaron desde 2001 y 2002, período en el que se expulsaron a 174 personas; entre 2003 y 2004, se "devolvieron" a 472; y, en las dos primeras semanas de abril de 2006, 74 viajeros fueron retornados de Europa a Cochabamba.
El éxodo de bolivianos de zonas como Punata, Chapare, Quillacollo y Sacaba incidió en el crecimiento de las agencias de viaje que incluso abrieron sucursales en las provincias. Hoy se tienen registradas 150 empresas de turismo, que en su mayoría viven de la demanda de pasajes a Europa.
La caída de pasajes a España se debe al férreo control migratorio que ese país realiza en las áreas de ingreso a la Comunidad Europea amparado en la vigencia de la Ley de Extranjería que limita la entrada de migrantes y condiciona a los trabajadores foráneos a contar con un contrato de trabajo, para permanecer en ese país protegidos por el arraigo laboral.