La noticia que este mes dio la vuelta al mundo fue el descubrimiento de un "Evangelio de Judas" en unos papiros del siglo III ó IV, descubiertos en un desierto de Egipto en 1970 y presentados en Internet y en una revista de Estados Unidos por la "National Geographic Society". El término "evangelio", gratuitamente elegido para el título, revela la intención sensacionalista de la empresa que ha difundido el texto, afirmando que es la prueba de que Judas, personaje presente en los evangelios bíblicos como el discípulo que entregó a Jesús a sus enemigos, en realidad lo ayudó a cumplir su destino, convirtiéndose así en su discípulo más importante. Esta teoría ha provocado reacciones a favor y en contra, comenzando por el Papa Benedicto XVI, que rechazó esa interpretación en su discurso del Jueves Santo en el Vaticano.
Los papiros mencionados sufrieron por el manejo descuidado de sus poseedores en las décadas desde su descubrimiento, y los textos son defectuosos, incompletos y en muchos lugares ilegibles. Se supone que se trata de escritos provenientes del cristianismo gnóstico (gnosis = griego "conocimiento"), que declara la coexistencia paralela del bien y el mal en el mundo, explicando que provienen de principios universales contrarios entre sí. Lo material es definido como el elemento negativo y lo espiritual como el elemento positivo, y en esto se basa el rechazo gnóstico de, por ejemplo, el cuerpo humano.
La secta gnóstica afirmó que la muerte de Jesús lo liberó de su cuerpo, para ser sólo espíritu y retornar así a Dios. Según esto, la acción de Judas ayudó a Jesús a cumplir su verdadero destino, por lo que Judas llegó a ser su mejor discípulo. Esto implica el documento publicado, que en su página final afirma que, después de su intervención, Judas se suicidó. Hay que recordar que esta teoría contradice lo que el judaísmo y el cristianismo proclaman sobre la bondad de la creación del universo y la humanidad. Y va especialmente contra la encarnación humana del Hijo de Dios, que es uno de los pilares teológicos del cristianismo. Porque Jesús, habiendo predicado el evangelio y dado un ejemplo supremo de fe en Dios y amor universal, entregó su vida en la cruz para salvar a la humanidad y fue resucitado por Dios.
Aunque el gnosticismo fue adoptado por diversos grupos religiosos, distintos e incluso contrarios entre sí, presenta ciertos elementos básicos universales. Es una mentalidad de tipo dualista, porque define la vida humana como prisionera en un mundo controlado por fuerzas siniestras, pertenecientes a un principio negativo que, sin embargo, podría llegar a la verdad y la bondad más allá del espacio y del tiempo. Por otra parte, el gnosticismo busca la salvación de la raza humana afirmando la existencia de una divinidad trascendente, que envió a un representante de la iluminación divina a este universo imperfecto para que los que aceptan la gnosis, conocimiento de la divinidad, escapen del mundo material y lleguen inmateriales al reino invisible de la verdad.
Todo lo cual es demasiado complicado. Frente a estas teorías, uno añora la sencillez de los evangelios bíblicos, que por veinte siglos han dado las tradiciones sobre Jesús de Nazaret. "El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad" (Juan 1:14). Esta frase suprema de la fe cristiana, con su significado teológico positivo, revela un Dios que está a favor de la humanidad. Y funda la unión entre Dios y el mundo en un varón que recorrió su patria predicando el amor, la nobleza y el perdón. En mi opinión, no se necesita nada más.