Dólar: 8.06
Euro : 9.97669
Real Br.: 3.78642
Peso Ch.: 0.01537
Poco Nuboso
Temp.Cbba.:
Min. 5 - Max. 28

.. más detalles

Cochabamba - Bolivia Domingo, 30 de abril de 2006

Puntos de Vista
Asamblea Constituyente, ¿para qué...? -ERNESTO DAVID PEREYRA
Las malas compañías -JOSÉ GRAMUNT DE MORAGAS, S.J.
Jesús y Judas -OSCAR UZÍN OP
La ingrata tarea del economista -ALEJANDRO F. MERCADO
¿Y ahora quién consolará al paisaje? -WALDO PEÑA CAZAS
La nueva oposición -CAYO SALINAS
¿Cuál oposición? -CAYETANO LLOBET
Lenguaje inapropiado -
Nacional
Evo Morales: Bolivia es la más beneficiada con firma del ALBA
La Policía estudia relevo de comandantes
En Puerto Suárez, FFAA custodian a petroleras
Local
Sacaba posesiona a alcalde en medio amagues de pelea
Celebran el día contra la no violencia física
Institucionalización de Seduca no fue legal
Economía
Impuestos: Gobierno y "floteros" se niegan a dar el brazo a torcer
Justicia ordena allanamiento a la empresa brasileña EBX
2006: desocupación afectaría a más de 315 mil personas
Internacional
Perú protesta por declaraciones de Chávez; recurre a la OEA
Admiten errores en la seguridad de Liliana Gaviria
Más familias desplazadas por violencia en Irak
Deportes
Wilstermann busca el segundo lugar
Nacional de la milla hoy
Encuentro nacional de CBN

TAL COMO LO VEO

¿Y ahora quién consolará al paisaje?

Por:WALDO PEÑA CAZAS

Los perros están condenados a apoyar la pata en llantas de automóviles; pero Urbano no encontraba molles, y quizá se fue porque no estaba resignado a reflexionar a la sombra de una topadora

Sentado a la sombra de un molle, con amigos tocando concertina y charango, devorando un platillo típico y, claro, tutuma de chicha en mano, en eso consistía la felicidad para el inolvidable Alfredo Medrano. Condenado a vivir en la ciudad, amaba la vida simple del campo, estaba enamorado de la naturaleza y por eso consagró su vida a defender el medio ambiente en su columna "Reflexiones bajo el Molle", con el pseudónimo de Urbano Campos.

Cierta vez le hice una pregunta que él juzgó insidiosa: "¿sabes en qué te pareces a Brigitte Bardot, "sex simbol" de los años sesenta?". Urbano, avispado y afecto a reírse de sí mismo, respondió: "pues, para no hablar de belleza, ambos estamos algo ajados y manoseados por la vida". Pero mi pregunta no era maliciosa: se refería a algo más profundo e importante que la efímera belleza de las carnes perecederas.

Pese a los embates del tiempo, Brigitte será siempre bella, pues hoy muestra su hermosa alma con la misma generosidad con que ayer hacía babear a millones de machos mostrando su lindo cuerpo desnudo. El dinero que ganó con su divina figura y su pícara sonrisa lo destinó a preservar la vida silvestre, defendiendo a millones de inocentes animales amenazados por la estupidez humana. En eso se parecía Urbano a Brigitte: nunca fue rico ni hermoso como la diva; pero despreciaba como ella las superfluidades que hacen felices a otros, con tal pasión por sus ideas que arremetía contra la angurria arboricida, aún sabiendo que estrellaba la cabeza contra una pared.

Urbano me llamaba con frecuencia y, sin saludos ni cumplidos formales, descargaba por el teléfono su largamente acumulada indignación por la depredación criminal e impune que está haciendo de Cochabamba un yermo gris, feo e insalubre. Había algún reproche en sus palabras, porque en esta mi columna comento a veces cosillas nimias y lejanas, ignorando dramas que tienen lugar ante mis narices. Cuando supe que había muerto, comprendí que tenía razón, y recordé un viejo verso que leí no sé dónde: "¿Y quién, cuando yo muera, consolará al paisaje?" Ecólogo genuino, natural y antiacadémico, sentía en carne propia el dolor del paisaje depredado y de los árboles asesinados. Rodeado de nylon y cemento, le era cada vez más difícil encontrar la sombra de un molle para sentarse a reflexionar, y se desfogaba escribiendo una sabrosa columna donde arremetía sin miedo contra esos madereros diestros para contar billetes y mancos para luchar contra los árboles sin una motosierra.

Urbano veía cómo su ciudad crecía sin progresar: cada día más calles, edificios, hoteles, bancos, vehículos; y una población intrusa que estorbaba el "desarrollo". Era enemigo de ese degradante crecimiento: pobres diablos sin cama para caerse muertos, contemplando embobados la nueva cara de su ciudad, con edificios donde nunca pondrán las patas descalzas y avenidas donde podrían morir atropellados por alguna bestia motorizada. Veía cómo los románticos recodos de la vieja Cochabamba se convertían inexorablemente en moles de concreto o en inmundos chiqueros, y odiaba el moderno suelo cementado y embadurnado con aceite sucio de camiones, distinto al pasto fresco y lujurioso, apto para revolcarse con el ser amado. Sufría porque nuestros sentidos degenerados encuentran más placer en el olor a gasolina y en el ruido de motores que en el aroma de las flores y en el trino de las aves. Detestaba a los demagogos que hacen una ideología del progreso cementado, plastificado, ¡y triunfan!

No era un "tradicionalista" obtuso que entorpece el cambio y el progreso, sino un enemigo del desarrollismo ciego que destruye todo legado social y cultural. Los perros están condenados a apoyar la pata en llantas de automóviles; pero Urbano no encontraba molles, y quizá se fue porque no estaba resignado a reflexionar a la sombra de una topadora.

¿ No encontraste lo que buscabas ? Entonces utiliza nuestro buscador...
Google
 
Web www.lostiempos.com
www.grupolider.com www.platosybuengusto.com
Galería de Fotos Miss Bolivia 2008
Elección Miss Universo 2008
 
Web Master
Staff, Hemeroteca, Suplementos Especiales