Tras una violenta jornada en Cochabamba, donde el paro de transporte fue contundente y el 100 por ciento de los colegios urbanos acató el paro de maestros del sector, la circulación de vehículos vuelve desde hoy a la normalidad, pero no así las clases, dado que el retorno estaba asegurado sólo para los colegios del sector privado.
Fue una jornada violenta en la que los choferes federados tomaron por una hora los surtidores de la ciudad, bloquearon en varios puntos, pincharon llantas de los "transportistas libres", chicotearon a varios de los "infractores", impidieron las salidas de las flotas interdepartamentales de la terminal de buses y obligaron a varias oficinas públicas y privadas a trabajar en horario continuo. Los efectivos policiales sólo se adelantaron a los transportistas en la vigilancia de los puentes sobre el río Rocha, los cuales permanecieron expeditos, pero no así las principales avenidas de acceso.
La terminal de buses de Cochabamba suspendió todo viaje al interior del país, pero permaneció abierta para alojar a los viajeros.
Las clases
El paro de transporte sirvió, además, para fortalecer la huelga declarada por el magisterio con el efecto de que la ausencia de clases se dio en el 100 por ciento de los colegios urbanos.
El director del Seduca, Óscar García, tras enterarse del acuerdo al que habían llegado en la noche el sector de los transportistas con el Gobierno, dijo que los colegios particulares vuelven desde hoy a las clases, conforme al convenio, en una versión que fue confirmada por el presidente de la Asociación de Colegios Particulares Cochabamba, Germán Rico.
No ocurre lo mismo con los colegios fiscales y de convenio, dado que los primeros ratificaron su segundo día de paro, mientras que los segundos tenían libertad de decisión de apoyar o no la huelga.
García evitó referirse a la legalidad del paro o a los presuntos descuentos a los maestros, pese a que el Gobierno minimizó la contundencia de la huelga así como la legitimidad de ésta.
BALANCE
Los puntos de bloqueo se dieron en diferentes lugares en la periferia de la ciudad y en los caminos que la conectan con Quillacollo, Sacaba y el valle alto.
La zona más conflictiva, según el balance del comandante de la Policía Departamental, Raúl Benavente, fue el camino a Quillacollo (avenida Blanco Galindo), donde hubo más de 15 puntos de bloqueos, desde Parotani hasta el kilómetro 2.
Los protagonistas de estos bloqueos fueron los integrantes del transporte público, pesado y hasta las flotas.
Benavente explicó que también se intervino en los cercos que los transportistas hicieron en los surtidores durante, al menos, una hora, dado que con la medida no sólo perjudicaron a los transportistas públicos, sino también a los privados.
VECINALES "CORRETEADOS"
Los transportistas vecinales y otros denominados "libres" fueron correteados y chicoteados por sus colegas federados (principales protagonistas del paro). En muchos casos, los choferes "infractores" fueron víctimas de los pinchazos de llantas y tuvieron que dejar de trabajar.
"Esta mañana nos han correteado a los coches que estaban haciendo el servicio a los vehículos y por eso nos hemos retirado", indicó el dirigente del transporte vecinal Saúl Suárez.
Sin embargo, los transportistas vecinales señalaron que su ampliado reconoce como legítima algunas de las demandas de los federados, en especial, la que tiene que ver con la tercera placa.
Al margen de ello, los transportistas libres que desafiaron al paro de ayer elevaron sus tarifas y en algunos casos hasta las triplicaron. Justificaron sus decisiones en el riesgo que corrían de trabajar en un día lleno de violencia.
También se dieron los "cobros sagrados" en rutas como la avenida Blanco Galindo, donde los bloqueadores pedían 15 bolivianos por vehículo para dejarlo pasar.