La Paz La Prensa.- El ministro de Hacienda, Waldo Gutiérrez, afirmó ayer que los bolivianos tienen que acostumbrarse "a la idea " de que tienen que pagar en un momento la renta a las personas.
La autoridad admitió que esta reforma tributaria no puede ser aplicada por un gobierno de transición, por lo que será el próximo Ejecutivo el que tenga que asumir la determinación.
Explicó que para que el impuesto a las personas tenga el éxito buscado debe ser aplicado a quienes ganan salarios elevados y ser eliminado para los que perciben bajas remuneraciones.
Dijo que si bien en la gestión de Gonzalo Sánchez de Lozada se trató de aplicar el impuesto, éste fracasó y llevó al levantamiento de febrero de 2003, hecho que debe servir como referente.
El gobierno del presidente Carlos Mesa se comprometió con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en abril de 2005, a considerar la aplicación del impuesto a las personas a finales de septiembre de esta gestión, sin embargo, un mes después el Ministerio de Hacienda aseguró que la medida fue descartada bajo el argumento de que las recaudaciones impositivas y de hidrocarburos mejoraron.
En el informe Bolivia: "Fifth Review under de Stand By Arrangement" capítulo tercero en el inciso de política fiscal que fue publicado por La Prensa el 29 de julio develaba que las autoridades gubernamentales bolivianas están considerando introducir un impuesto al ingreso de las personas del que estaría exento el 80 al 85 por ciento de la población.
El informe indicaba que "las autoridades prepararían un paquete de impuestos para remitirlo al Congreso en septiembre (parámetro a ser convertido en PC luego de que sus componentes específicos sean identificados en el contexto de la siguiente revisión) para su adopción hasta finales de octubre de 2005".
BM y FMI ayudan en la reducción
El Grupo de los ocho países más industrializados del mundo (G8) viabilizó la condonación de un significativa parte del pago de la deuda externa de Bolivia y otras naciones con el Banco Mundial (BM) y el FMI.
Esto representaría una reducción de 46,2 millones en el pago de la deuda del próximo año y un promedio de 32,8 millones en el flujo del servicio de la deuda con ambas entidades entre 2006 y 2015.
Asimismo, y de acuerdo a los criterios del G8, la aplicación del alivio sobre las acreencias con el BM, reducirá aproximadamente el 70 por ciento del servicio y no se aplicará al total del stock de deuda. Esto quiere decir que la deuda externa del país no bajará radicalmente en montos globales pero, cada año, se dejará de pagar una cifra significativa aliviando la programación fiscal para cubrir intereses y amortizar capital.
La posibilidad de que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) participe de esta iniciativa, garantizaría un incremento del alivio en más de 40 millones para el próximo año, con lo que alivio al flujo anual del servicio subiría a 75,2 millones en 2006 mientras que, en el período 2006-2015, la reducción equivaldría a un promedio de 56,6 millones de dólares.