El diestro boliviano Evo Morales, después de triunfar en la Plaza de las Ventas de Madrid donde ganó tres orejas y un rabo, continuó su gira artística por países socialistas y se embarcó en el "flota" (léase autobús) en dirección a París, acompañado por su cuadrilla.
Averiguadas las cosas, las tres orejas que cortó no pertenecían a los toros que lidió --funcionarios de Política Exterior del Ministerio de Asuntos Exteriores, empresarios de Repsol y otras empresas capitalistas Españolas--, sino a miembros de su propia cuadrilla, ignorándose qué rabo le concedieron las autoridades de la Plaza de Toros.
Llegado a París en horas de la noche manifestó su deseo de ir a visitar la "Torre Infiel", símbolo de la capital francesa, y el Arco del Triunfo levantado hace algún tiempo en L"Etoile en honor al futbolista Sidane y a los guapos que obtuvieron el Campeonato Mundial de 1998.
Mi informante me comunica que Evo Morales y su cuadrilla (taurina) se emocionaron ante estos monumentos y entonaron en francés La Marsellesa para cantar luego las estrofas de "Viva mi Patria Bolivia, una gran nación, por ella doy mi vida también mi corazón". Alguno del grupo sugirió al candidato cocalero del MAS que bailara esa cueca con Juana de Arco, pero ella se encontraba ausente y les dijeron que había ido a una parrillada y no había vuelto nunca más.
En su tournée por la "ville lumiere", un guía turístico aconsejó a los visitantes que visitaran el "Moulin Rouge", uno de los símbolos de la vida nocturna parisién, consultando el grupo al candidato si el mulán era muy caro y si Evo podría ir a ese local sin comprometer su moralidad de candidato a la Presidencia de la República de Bolivia.
Evito, con la espontaneidad que le caracteriza respondió "hermanitos, meta cumbia, porque esa cuenta la pagaremos con plástico", mostrándoles una tarjeta de crédito de un Banco venezolano, dirigiéndose a Pigalle, barrio alegre de París donde se encuentra el Moulin Rouge.
Allí se dirigieron cantando "cochalita de mi vida, chuncuy chunquituy...", ya que los acompañantes de Evo son chapareños, y muchos de ellos habían sido adoctrinados durante varios años por entidades francesas que todavía creen en "la teoría del Buen Salvaje". El grupo saludaba a todos los transeúntes y entre sonrisas les decían: Bonne soir monsieur, bonne soir madame, somos de la Bolivie y el señor Evo es casi nuestro nuevo Presidente...". Algún francés respondió a los saludos del grupo y comentó: "¡Bárbaros!".
Cuando llegaron al Moulin Rouge, un portero de librea no los dejó ingresar al local porque no habían hecho las reservaciones necesarias, manifestándoles que lo sentía mucho pero que el local se hallaba completamente lleno.
De nada valieron las reclamaciones, ni el argumento de que estaban con Evo Morales, por lo que retornaron tristes y desilusionados.