Los médicos británicos han recibido instrucciones de las autoridades para que dejen de recetar antidepresivos a niños y adolescentes, salvo como último recurso, por el riesgo de que fomenten en ellos tendencias suicidas.
Se calcula que 40.000 niños británicos toman habitualmente pastillas de ese tipo para combatir la depresión, la ansiedad y otros problemas.
Según las nuevas instrucciones del Instituto Nacional de Excelencia Clínica, del Servicio Nacional de la Salud, a los menores que padecen depresiones ligeras deberían aconsejárseles los ejercicios físicos y una dieta adecuada.
Quienes padecen depresiones de tipo medio o incluso agudo deberían someterse a un curso de asesoramiento de tres meses.
Los médicos se quejan, sin embargo, de que no hay suficientes terapeutas o asesores para el número de niños o adolescentes con problemas de ese tipo.
Según las autoridades sanitarias, se salva sólo un fármaco, Prozac, que puede ayudar a los menores con problemas psiquiátricos aunque no está totalmente exento de riesgos.