La Paz | EFE.- El bosque del emblemático Parque Nacional Madidi de Bolivia, una valiosa reserva mundial de biodiversidad, es explotado ilegalmente y su madera se comercializa en el vecino Perú, denunciaron ayer exploradores que investigan esa región.
La denuncia fue hecha a EFE por el expedicionario y periodista argentino Pablo Cingolani y el fotógrafo español Pere Comas, miembros de la "Expedición Madidi", que hace dos semanas intentó penetrar en el parque del noroeste de Bolivia para buscar a individuos de la etnia Toromonas, que supuestamente habita el lugar.
El Madidi, con una superficie de 18.957 kilómetros cuadrados, está situado en el departamento de La Paz, en el límite fronterizo con Perú, y alberga la mayor riqueza biológica boliviana y una de las reservas más extraordinarias de recursos naturales del planeta.
Cingolani advirtió que el parque está amenazado en una de sus zonas fronterizas por una "alianza natural" entre empresarios madereros peruanos y pobladores bolivianos que explotan la preciada especie arbórea "swietenia macrophylla", conocida como "mara".
Reacción
El precio de esta especie se calcula en unos 300 dólares por unidad, según fuentes del sector. Señaló que la acción ilegal quedó en evidencia cuando el pasado 10 de octubre la expedición no logró acceder al Madidi por la resistencia de los guardabosques de la zona de San Fermín, pese a contar con acreditaciones del viceministerio de Cultura y del Congreso boliviano.
Según la versión de los expedicionarios, la reacción de los funcionarios se produjo porque fueron sorprendidos en una reunión con los lugareños del caserío boliviano de San Fermín "en la que se discutía la ampliación de un convenio para cortar madera".
En el encuentro, los habitantes de la zona pidieron a un jefe militar permiso para seguir cortando madera, pero el oficial respondió negativamente e intentó decomisar sus motosierras, aseveró Cingolani.
Tras abandonar el lugar, los exploradores cruzaron la frontera, donde descubrieron en las calles y la playa fluvial de la localidad peruana de Pampa Grande madera que estaba siendo cortada por bolivianos y que supuestamente provenía del parque Madidi.
Como prueba, Cingolani exhibió fotografías de los trabajadores con motosierras y tablones en la ribera del río Tambopata, limítrofe entre ambas naciones, y citó testimonios de funcionarios peruanos del parque Bahuaja Sonene que confirmaron que la madera boliviana es comercializada en ese sector del territorio peruano.
Cingolani manifestó que la denuncia se llevará al Congreso en los próximos días. En respuesta, el director del parque Madidi, Iván Arnold, afirmó que no cree que la extracción de madera hubiera alcanzado ese nivel de organización debido a la presencia militar en la zona, aunque reconoció la existencia de casos aislados.