Lewis "Scooter" Libby era para Cheney lo que Cheney es para Bush, dijo Mary Matalin, ex asistente del vicepresidente de Estados Unidos, según relata la periodista Nedra Pickler, de Ap, a tiempo de afirmar que la carrera ascendente que llevó a ese abogado hasta los máximos niveles del poder en Washington, ahora tiene un final abrupto en un escándalo que lo ubica en el primer plano de la atención pública.
Pickler añade que el abogado Libby, formado en la Universidad de Columbia, adquirió experiencia en política exterior como asistente de los departamentos de Estado y Defensa. Ha sido extremadamente leal al vicepresidente Dick Cheney y, a cambio de ello, disfrutó de su confianza plena.
Al igual que el presidente George W. Bush consideraba a Cheney como su principal asesor entre bastidores, Cheney confiaba a su vez a Libby y lo tenía como su mano derecha.
No a todos los asesores de Cheney les agradaba el estilo de dirigir de Libby. El abogado no se ocupaba demasiado del personal que trabajaba para él, y en cambio enfocaba su atención en prestar los servicios necesarios al presidente y al vicepresidente, en un empleo exigente que puede obligar a hacer muchos sacrificios personales.
En su doble papel como jefe del personal de Cheney y asesor de Bush, Libby tuvo extraordinaria influencia y acceso a todos los aspectos de la toma de decisiones políticas en la Casa Blanca, particularmente en lo que se refiere a la seguridad nacional.
Era experto en cuestiones de seguridad nacional y armas de destrucción masiva incluso antes del 11 de septiembre del 2001, y utilizó esos conocimientos en la tarea de moldear la política del gobierno después de los ataques terroristas de esa fecha.
Libby y el vicepresidente se conocieron en el Pentágono, cuando Cheney era secretario de Defensa del primer presidente Bush. Al llegar el 2000, Libby se desempeñaba ya como principal asesor de Cheney en la campaña presidencial y luego lo siguió cuando el político asumió el cargo de vicepresidente en la Casa Blanca.
"VIDA TRANQUILA"
Lewis "Scooter" Libby está casado con la abogada Harriet Grant y tiene dos hijos.
Cuando publicó la segunda edición de su novela "El aprendiz", Libby dijo a un entrevistador del New York Times que en ocasiones anhelaba una vida tranquila, lejos de la Casa Blanca.
"A veces sueño con ser simplemente un novelista y vivir en Creta y tomar vinos de nombres extraños", declaró.
Muchos decían que Libby y Cheney formaban una excelente combinación mental, y que Libby no temía expresar su opinión cuando veía las cosas de manera diferente al vicepresidente.