Honduras, Guatemala y El Salvador declararon alerta ante efectos indirectos
Managua | EFE.- El huracán "Beta" empezó a azotar ayer el Caribe de Nicaragua, donde el Gobierno instruyó la evacuación de las más de 35.000 personas que viven en Puerto Cabeza, la zona que podría recibir el más fuerte embate del fenómeno.
Honduras, Guatemala y El Salvador se declararon también en alerta ante los posibles efectos indirectos ciclón, que hasta anoche seguía fortaleciéndose.
Las lluvias y los vientos de "Beta" afectan el Caribe Norte de Nicaragua y están próximos a un inminente choque con tierra firme en Puerto Cabezas; mientras en Honduras hay precipitaciones en zonas fronterizas con aquel país, según autoridades de las dos naciones.
El Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EEUU, con sede en Miami, informó en su boletín de las 21:00 horas GMT de ayer que el huracán, de categoría uno, estaba a punto de pasar a categoría dos en la escala de intensidad de Saffir-Simpson (de cinco grados el máximo).
Añadió que el vórtice de "Beta" impactaría contra la costa noreste de Nicaragua ayer en la noche o en la madrugada de hoy.
El ministro de Defensa de Nicaragua, Avil Ramírez, anunció que "Beta" chocará directamente con Puerto Cabezas, capital del Caribe Norte, por lo que se declaró alerta máxima en esa zona.
"Hemos ordenado evacuar completamente la ciudad y todas las poblaciones aledañas, porque el huracán cambió de rumbo y viene directo para acá", dijo Ramírez.
El alto funcionario dijo que aunque el Ejército no tiene la capacidad de trasladar a todos los habitantes de Puerto Cabezas, que se calculan en más de 35.000, hará todo lo que pueda para sacar a la mayor cantidad de gente posible.
Previsiones
La trayectoria que llevaba "Beta" ayer en la tarde indicaba que chocaría al norte de Puerto Cabezas, entre esa ciudad y Cabo Gracias a Dios, para internarse al municipio de Waspán, frontera con Honduras, pero las altas presiones lo han hecho girar al noroeste.
El presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, ha enviado al Caribe Norte alimentos, medicinas, mantas, plásticos y artículos de socorro para atender a los afectados en los 22 refugios que se han organizado para atender a los evacuados.
Honduras, que hace siete años, por estas mismas fechas, fue devastada por el huracán "Mitch", se encuentra en alerta máxima ante el peligro de "Beta", que podría recorrer el país de este a oeste -y pasar cerca de Tegucigalpa- después de entrar desde Nicaragua.
El Gobierno hondureño se ha declarado en emergencia para agilizar las operaciones preventivas y atender las situaciones de urgencia que provoque "Beta".
El presidente de Honduras, Ricardo Maduro, instaló ayer un centro regional de emergencia en Choluteca (sur), donde declaró a la prensa que "prefiero que estemos preparados, confío en que vamos a salir bien de esto".
El huracán podría dejar unos 125.000 evacuados en Honduras, según el Mandatario, quien informó que ha comenzado a solicitar ayuda a países como España, Estados Unidos y México.
Las autoridades de protección civil de Guatemala declararon alerta amarilla (prevención) en las regiones norte y noreste del país, por los posibles "efectos indirectos" de "Beta".
El portavoz de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Benedicto Girón, dijo a EFE en Guatemala que "aunque los pronósticos indican que este huracán no afectará directamente el país, en caso de ingresar a Honduras su fuerza podría afectar las partes del norte y nordeste".
Las autoridades de Costa Rica mantienen la alerta aunque "Beta" ya se alejó del país, donde el viernes, ocasionó lluvias.
ANTECEDENTES
Desde 1988, año en que el huracán "Juana" golpeó directamente la Costa Caribe, ningún otro fenómeno ha provocado tanto miedo en esta región, acostumbrada desde tiempos inmemoriales a soportar las inclemencias del clima.
En el Caribe Norte, habitan unas 200.000 personas en total, la mayoría de ellos indígenas miskitos, sumos, mestizos y ramas.
Temor en Puerto Cabezas
Las calles de la ciudad nicaragüense de Puerto Cabezas permanecían ayer desoladas e inundadas por las lluvias y vientos del huracán "Beta" que empiezan a azotarla, mientras las autoridades llaman a la población a buscar lugares seguros para protegerse.
Hasta las 16:00 horas locales (22:00 GMT), quienes ocupaban los refugios eran unos 5.000 indígenas de las comunidades de las riberas del Río Coco, frontera con Honduras.
Sin embargo, la población urbana en Puerto Cabezas, en su mayoría, permaneció en sus casas de madera y concreto (hormigón).
Después de que las autoridades regionales y de Gobierno anunciaron el nuevo rumbo del fenómeno, el miedo comenzó a apoderarse de la población.
A partir de ese momento, la gente empezó a dirigirse a los centros de refugio cargada con bolsos y paquetes, mientras otros colocaban sacos de arena en las entradas de sus casas y algunos reforzaban puertas y techos con piedras, tablas y clavos.