Los analistas coinciden en que el caso de la filtración de la identidad de la agente encubierta de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos, Valerie Plame, no ha concluido con las cinco acusaciones de obstrucción de la justicia, perjurio y declaraciones falsas, planteadas por el fiscal Patrick Fitzgerald contra Lewis "Scooter" Libby, ahora ex jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney.
Tom Raum, de AP, remarca que el presidente George W. Bush logró conservar a su lado a su asesor y estratega Karl Rove, pero agrega que el oscuro nubarrón que amenazaba a su gobierno parece que persistirá durante algún tiempo.
Rove sigue siendo investigado, y los temas no resueltos sobre el uso del gobierno estadounidense de los datos de inteligencia previos a la guerra con Irak ciertamente serán tomados en cuenta en momentos en que Libby se prepara para ser enjuiciado. Esto podría afectar los esfuerzos del gobierno de Bush de recuperar un apoyo político sólido en el momento más bajo de su presidencia, opina Raum.
Chivo expiatorio
Teresa Bouza, de EFE, es más directa cuando afirma que el caso Plame tiene ya en Libby un chivo expiatorio, pero que el asunto está lejos de estar resuelto para el Gobierno de George W. Bush.
Karl Rove, su mano derecha, el "arquitecto" de las victorias electorales de Bush y, desde luego, su principal asesor, sigue bajo investigación, bajo la lupa incriminadora del incansable fiscal estadounidense Patrick Fitzgerald, afirma Bouza.
Los analistas, que multiplican sus artículos sobre este tema en los medios de comunicación estadounidenses, estiman que, a pesar de ser importante, la implicación de Libby en el caso no es
nada en comparación con el revés que podría suponer para la Casa Blanca una acusación formal contra Rove.
Y no hay que descartarlo, porque Fitzgerald continúa adelante con su pesquisa metódica e implacable, señala Teresa Bouza.
Tom Raum, de AP, señala que el caso Plame coronó una semana muy difícil para el presidente Bush, en la que también ocurrió la muerte número 2.000 de personal militar estadounidense en Irak, así como el fin de la problemática nominación de Harriet Miers a la Corte Suprema de Justicia.
En la Casa Blanca al parecer hubo un suspiro colectivo de alivio de que las cosas no estuvieran aún peor para el gobierno.
Algunos simpatizantes de Bush encontraron algo de alivio después de que el fiscal especial del caso, Patrick Fitzgerald, afirmara que "se ha concluido una cantidad sustancial de trabajo" en esta investigación. Algunos sugirieron que la cubierta del barco estaba lista para recuperarse.
LOS PUNTOS QUE ESTÁN EN EL CENTRO DEL DEBATE
En el centro del debate está si en julio del 2003 funcionarios gubernamentales de alto nivel deliberadamente filtraron a los periodistas la identidad de la agente encubierta de la CIA, Valerie Plame, como un intento de desacreditar y castigar a su esposo, el ex embajador Joseph Wilson, anota Tom Raum, de Ap.
Develar la identidad de un agente de la CIA es un delito federal y tanto Lewis Libby como Karl Rove habían conversado con periodistas sobre Plame, remarca Raum, a tiempo de recordar que Wilson había acusado al gobierno de haber tergiversado la información de inteligencia antes de la guerra en Irak.
Joseph Wilson había cuestionado además, en un artículo en The New York Times, los datos de inteligencia sobre presuntas adquisiciones de uranio por parte de Saddam Hussein en Níger.
El fondo de la controversia
"La cubierta podrá estar libre, pero también está bajo el agua ahora mismo. Considero que están en problemas al interior de la Casa Blanca", dijo James Thurber, analista de ciencias políticas de la Universidad Americana. Esto se debe a que todos saben que la controversia no gira realmente en torno a quién dio a conocer la identidad de una agente de la CIA, sino a la forma en que Estados Unidos fue a involucrarse en una guerra con Irak.
Además, las acusaciones son graves y Libby era uno de los funcionarios de más alto nivel de la Casa Blanca, y uno de los pocos que estuvo presente en todas las reuniones de seguridad nacional, añadió.
"Nadie está por encima de la ley, incluso los funcionarios de alto nivel", señaló el fiscal Fitzgerald.
Pese a que la acusación se base en la conducta de Libby ante el jurado investigador y que no busca subrayar temas medulares, aún así representan los primeros cargos delictivos presentados que surgen tras el impulso del gobierno para vender al público la idea de lanzarse a la guerra contra Irak, afirmó Thurber.
BUSH Y ROVE
La periodista Teresa Bouza, de EFE, afirma que el presidente George W.Bush y su asesor Karl Rove han entablado una de las relaciones más increíbles y poderosas de la historia moderna de la política estadounidense.
Agrega que viendo los orígenes de esa relación, poco haría sospechar que la vida de estos dos hombres se entrelazaría de forma tan estrecha.
A diferencia de Bush, que se crió rodeado de poder y riqueza y asistió a las mejores universidades del país, Rove es producto de la amorfa clase media estadounidense y no terminó sus estudios universitarios.
En lugar de eso canalizó su energía hacia la política y se convirtió en presidente de los "Universitarios Republicanos".
Durante esa etapa juvenil, Rove hacía gala ya de un extraordinario instinto político.
Así llamó la atención de Bush padre, que intercedió para que el joven Rove obtuviese un trabajo en el Comité Nacional Republicano y a partir de ahí entabló relación con los Bush.
Rove guarda un claro recuerdo de su primer encuentro con el ahora Presidente y dice que fue en 1973, el día antes de Acción de Gracias.
Bush padre vivía en Washington y su hijo mayor llegaba a la ciudad desde Harvard para pasar las fiestas con la familia. Nadie podía ir a buscarlo al tren. Rove se encargó de eso.
Rove vio en el joven Bush algo que por lo que nadie hubiera dado entonces ni un centavo: madera de presidente, prosigue Teresa Bouza.
Poco después Rove se fue a Texas y comenzó una etapa decisiva para él y su futuro jefe.
PRINCIPALES PROTAGONISTAS DEL CASO PLAME
Dick Cheney, vicepresidente de EEUU
El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, antes de que el fiscal Patrick Fitzgerald planteara cinco acusaciones contra su ahora ex jefe de gabinete, ya se había visto salpicado por el escándalo ya que, según "The New York Times", fue él quién reveló el cargo de Valerie Plame a Lewis Libby, algo que, de haber quedado ahí, no sería ilegal pero que contradice su afirmación de que desconocía la ocupación de la agente secreta, según apunta Teresa Bouza, de EFE. Cheney dijo que Libby "debe ser considerado inocente hasta que se demuestre su culpabilidad".
Patrick Fitzgerald, el fiscal implacable
El fiscal Patrick Fitzgerald, de 44 años, estudió en las universidades de Amherst y de Harvard. "Patrick es implacable en la búsqueda de la verdad", dijo a EFE Anthony Bouza, un abogado de Los Ángeles que coincidió con Fitzgerald en la Universidad de Amherst, y quien asegura que su ex compañero de estudios tiene alergia a la mentira. Tiene además fama de incorruptible. Sus declaraciones al diario "Washington Post" en una entrevista a principios de este año demuestran que, cuando está convencido de algo, Fitzgerald no se detiene ante nada.
Joseph Wilson, esposo de Valerie Plame
El diplomático Joseph Wilson, esposo de Valerie Plame, es un firme opositor de la guerra en Irak que desafió la aseveración del presidente George W. Bush de que Saddam Hussein trataba de ocultar armas nucleares. Wilson ha acusado a la Casa Blanca de revelar la identidad de su esposa para socavar sus alegatos contra Bush. AP señala que el vicepresidente Cheney, sería llamado en calidad de testigo a fin de que explique por qué el gobierno inició una campaña contra el diplomático Joseph Wilson.
Karl Rove, asesor del presidente Bush
Karl Rove, asesor político del presidente Bush, se libró el viernes de ser acusado pero continúa siendo investigado y su estatus legal podría convertirse en un problema político predominante para la Casa Blanca, que ya está en dificultades, anotan John Solomon y Pete Yost, de AP. Para conseguir el ascenso de Bush, Rove no dudó en atacar sin piedad a los rivales de su jefe, dice Teresa Bouza, de EFE. El caso Plame podría hacer que Rove tenga que probar una dosis de su propia medicina, agrega.
El acusado Lewis "Scooter" Libby
Lewis "Scooter" Libby, de 55 años, enfrenta una acusación de obstrucción de la justicia, dos cargos de perjurio y dos de falso testimonio, en el caso Plame. Si es declarado culpable de las cinco acusaciones, podría enfrentar una condena de 30 años en prisión y 1,25 millones de dólares en multas. Libby, renunció al cargo de jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, inmediatamente después de haber sido acusado. El fiscal Fitzgerald dijo que fue el primer funcionario en revelar la información fuera del gobierno a un reportero y que luego mintió acerca de eso.