La Paz y Brasilia | Agencias
El Gobierno informó ayer que concluyó la firma de contratos con 10 petroleras para la aplicación de la nacionalización de los hidrocarburos que, según las autoridades, permitirá multiplicar los ingresos para el Estado; pero postergó las definiciones sobre la transferencia de acciones al fisco de la brasileña Petrobras y otras compañías.
Los puntos centrales de la nacionalización decretada por el presidente Evo Morales el 1º de mayo eran el incremento de tributos y el traspaso a la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) -por parte de Petrobras, la hispano-argentina Repsol YPF, la británica British Petroleum (BP) y el consorcio multinacional Transredes- de acciones en filiales bolivianas.
Pero el presidente de YPFB, Juan Carlos Ortiz, reconoció que la segunda parte no se ha cumplido aún y que las negociaciones continúan, sin que hubiera dado a conocer la fecha límite. Sin la apropiación por parte de YPFB del 50 por ciento más una de las acciones en esas filiales, Bolivia no tendrá plena soberanía sobre las operaciones que realizan.
Los contratos firmados con las empresas, por entre 20 y 30 años, sólo contemplan un incremento de tributos -impuestos, regalías y participaciones- del 50 por ciento antes de la nacionalización hasta un máximo de 82 por ciento para campos grandes y en menor proporción para los pequeños. No se han dado a conocer los detalles de cada uno de los campos.
Pero el ministro de Energía y Minas de Brasil, Silas Rondeau, informó en su país que incluso la fórmula 82 por ciento para el Estado y el 18 por ciento para las petroleras es variable para Petrobras y que Bolivia debe garantizarle una rentabilidad adecuada.
Aunque Morales dijo en el acto público de firma que la nacionalización se hizo "sin indemnización", Rondeau ha señalado que Petrobras debe recibir una retribución por la cesión de acciones de su empresa refinera en Bolivia. También ha quedado pendiente la negociación de nuevos precios para el gas que Bolivia exporta a Brasil.
Ortiz dijo que "el tema de precios y de la compra de acciones en las refinerías, al igual que Transredes, Chaco (BP) y Andina (Repsol YPF), se seguirá avanzando; pero el plazo del 28 de octubre era para el tema de los contratos de exploración y producción".
En el acto de firma, Morales aseguró que el Estado logrará ingresos, merced a la "nacionalización" y un reciente convenio con Argentina, por 4.000 millones de dólares al año hacia 2010, frente a los 250 millones que -dijo- recibió en 2005.
La oposición señaló que no puede expresar un juicio definitivo hasta conocer sus detalles en el Congreso, donde deben ser refrendados para entrar en vigencia. Ortiz adelantó que se enviarán la semana venidera.
Samuel Doria Medina, líder de Unidad Nacional, juzgó "positivos" los acuerdos por el incremento de ingresos, pero objetó que se haya "dejado pendiente el precio del gas de venta a Brasil y las refinerías".
"No es una nacionalización como dijo el Gobierno, las petroleras siguen operando en Bolivia y lo único que hubo fue una readecuación de contratos en mejores condiciones", señaló.
Lula celebra el contrato
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en sus primeras declaraciones a la prensa tras haber ganado las elecciones, destacó anoche el acuerdo alcanzado por Petrobras y el Gobierno boliviano en relación a la industria gasífera y la nacionalización de los yacimientos hidrocarburíferos.
"Ustedes percibieron que había un problema con Bolivia y que había gente que creía que yo deba ser duro con Bolivia. Pues anoche (por el sábado) llegamos a un acuerdo... ¿Para qué pelear si puedo tener una buena negociación? Yo nací así en la política", dijo.
Por su parte, el ministro brasileño de Minas y Energía, Silas Rondeau, afirmó que el contrato firmado garantiza el abastecimiento de gas natural de Brasil.
"El acuerdo garantiza la rentabilidad de los negocios de Petrobras y es fundamental porque garantiza el suministro de gas natural para el mercado brasileño. Ciertamente Bolivia cedió y ciertamente Petrobras cedió. No sé quién cedió más, pero los dos lados se encuentran satisfechos", dijo Rondeau en declaraciones a periodistas en Brasilia.
La nacionalización de los hidrocarburos había generado incertidumbre en Brasil debido a que prácticamente la mitad del gas natural consumido por los brasileños procede de Bolivia.
Brasil importa actualmente cerca de 26 millones de metros cúbicos de gas natural boliviano diarios gracias a un acuerdo que rige hasta el 2019 y que prevé elevar ese volumen a un máximo de 30 millones de metros cúbicos.