Sucre | Grupo Líder
La Asamblea Constituyente discutirá cambios totales en la actual conformación de los órganos del Poder Judicial.
Uno de los puntos más álgidos que sin duda abordará el cónclave instalado en la Capital de la República, sede del Poder Judicial, será precisamente la reestructuración o reconformación de sus órganos.
De antemano, distintas propuestas ya surgieron del propio seno del Poder Judicial, respecto por ejemplo, a la pertinencia de que el Consejo de la Judicatura y los tribunales Agrario y Constitucional vuelvan a competencia de la Corte Suprema. La propuesta lanzada desde el máximo tribunal de justicia encontró serios reparos en los citados órganos, desatando así una permanente confrontación pero también una incertidumbre respecto a la institucionalidad nacida de las propias reformas judiciales.
Según el asambleísta del MBL, Orlando Ceballos, estas confrontaciones, alentadas por la misma forma de elección de consejeros y magistrados, permite que los consejeros levanten la cabeza, desafíen a los magistrados e ingresen en polémicas sin sentido cuando salieron del mismo seno.
"El Consejo debe ser una instancia eminentemente administrativa y dependiente del Poder Judicial, no como órgano separado de la estructura de la Corte Suprema", dijo.
El emenerrista Freddy Ibáñez confía en la independencia. Considera que el Consejo debe ser independiente de la Corte Suprema, al igual que el Tribunal Constitucional.
Pero cuando se refiere al Tribunal Agrario reflexiona que éste debe seguir mientras no se solucionen los numerosos problemas de tierras pero, a mediano plazo, no podrá quedar en el limbo sino volver a la Corte Suprema.
A criterio del ex consejero de la judicatura y actual asambleísta de Unidad Nacional, Ricardo Pol, lo que ha fallado en el Consejo de la Judicatura es el diseño institucional por lo tanto deben realizarse ajustes profundos así como incidir en la calidad de sus funcionarios. "Debe tener mayor independencia y no debe volverse al pasado. Los tribunos (de la Suprema) deben administrar justicia no bienes y servicios", precisó.
Respecto al TC, sugiere que no debe ser una sala de la Suprema sino tener la mayor independencia posible para realizar el control de la constitucionalidad.
Una visión totalmente contraria la presenta Podemos. El asambleísta Oswaldo Ulloa propone debe haber un único órgano administrativo de justicia que regule en todas las materias.
En su sugerencia de reingeniería del Consejo de la Judicatura plantea la incorporación de la sociedad civil para cooperar al comité de selección que garantice a las mejores personas en un 50 por ciento y la otra mitad por carrera judicial.
Rebeca Delgado del MAS cuestiona que un ente administrativo y disciplinario como el Consejo tenga un presupuesto alto y muchos funcionarios. También pone en duda el número de procesos disciplinarios que se resolvieron.
"Hay que analizar si se mantiene como Consejo o las propuestas de que se creen más bien salas que se ocupen del tema administrativo, recursos humanos y capacitación en temas de jueces, promocionarlos y que sean personas idóneas, adecuadas para que impartan justicia", explicó.
Coinciden en Justicia comunitaria
Existe consenso para el reconocimiento de la Justicia Comunitaria en la nueva Constitución Política del Estado, entendiéndose una coexistencia armónica sin interposiciones pero a la vez con límites definidos. Varias fuerzas coinciden en que en el marco de la apertura a las sociedades comunitarias también es viable el reconocimiento de su justicia, aplicada según usos y costumbres por sus propias autoridades. No obstante será pertinente reglamentar su aplicación.
Para Orlando Ceballos del MBL, la Justicia Comunitaria no es rígida sino que evoluciona con la comunidad, su reconocimiento implicaría una potestad jurisdiccional, es decir, que sería el Estado quien imparta justicia a través de las autoridades originarias.
Por otra parte, Freddy Ibáñez del MNR, cree que darle el mismo nivel que la justicia ordinaria sería un contrasentido por dos razones: La justicia ordinaria está basada en la Constitución y tiene doctrina y jurisprudencia propia, en cambio, la Comunitaria se basa sólo en usos y costumbres.
El MAS tiene los planteamientos más claros, la Asamblea Constituyente es el momento más oportuno para incorporar la Justicia Comunitaria no como enunciado sino como un sistema.
¿Y la retardación?
Respecto a la forma cómo encarar la retardación de justicia los asambleístas expusieron diferentes visiones. La más radical fue por ejemplo la mencionada por Orlando Ceballos, que considera que como la asamblea se autoproclamó como poder constituyente originario, el Poder Judicial será reformado y es posible que se otorgue un plazo de seis meses para que despache toda la carga procesal.
Freddy Ibáñez, considera que hasta que no se cree el Consejo Nacional, habrá que aguantarse de la retardación de justicia.
Los jueces de paz son una alternativa para Ricardo Pol, pero también están los métodos resolutivos, los mini juicios, los centros de conciliación ciudadana.
Las acefalías son los motivos, según Oswaldo Ulloa. También sugiere cambiar procedimientos, acortar los procesos, desjudicializar algunos temas, es decir, dar un respiro al sistema judicial.