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Sensibilidad a flor de piel |
| Unas declaraciones ligeras del Comandante General del Ejército del Perú en torno de los ciudadanos de Chile, ha perturbado en cuestión de horas las relaciones entre ambos países, pese a que sus presidentes creyeron haberlo evitado oportunamente.
Alan García, en efecto, telefoneó a su colega Michele Bachelet para explicarle las circunstancias en que el jefe militar habló de los chilenos, mientras que su Ministro de Relaciones Exteriores sostenía que el contenido de tal alocución, no condecía con el sentimiento de los peruanos. Así, los dos jefes de Estado dieron por superado el incidente.
Sin embargo, el Canciller chileno y el vocero oficial de La Moneda retomaron el tema al señalar uno que su país sólo se daría por satisfecho si el alto oficial peruano era relevado de su cargo, medida prevista para esta semana, según reglamentación interna, y el otro que una visita del Ministro de Defensa del Perú a territorio chileno, igualmente proyectada para estos días, virtualmente había perdido su razón de ser.
En el ínterin, el autor del entredicho ofreció disculparse ante las autoridades de Chile, cosa que hizo mediante carta al Embajador en Lima.
El caso subió finalmente de tono ayer, cuando tanto el jefe de la diplomacia de Torre Tagle como el propio García rechazaron la pretensión chilena de sustitución adelantada del Comandante, calificándola de interferencia y advirtiendo que Perú no recibía órdenes de nadie, respectivamente.
El impasse revela, a todas luces, alta dosis de sensibilidad en las dos partes, a raíz de su irresuelto diferendo sobre límites marítimos y, más distantes en el tiempo, las heridas causadas por la guerra del Pacífico.
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