Francia viajará a Alemania, tras haber logrado sin brillantez la clasificación, con la intención de recuperar la gloria perdida hace seis años, en la despedida de su jugador emblema, Zinedine Zidane.
Zidane anunció el pasado 25 de abril que el Mundial de Alemania será la última competición que dispute. Una presión añadida para el equipo que dirige Raymond Doménech, es que a partir del tercer partido, cada encuentro puede ser el último de Zidane.
El madridista había anunciado su retirada de la selección tras la Eurocopa de Portugal de 2004, pero los problemas que atravesaba el equipo para lograr la clasificación le hizo cambiar de opinión.
Con "Zizou" llegó la "vieja guardia" (Claude Makelele y Lilliam Thuram) para rescatar a un equipo que había presentado un rendimiento matemático superior a la imagen que ha dejado en las retinas de los aficionados.
Francia cuenta con jugadores de primer orden internacional y, sin embargo, su juego no enamora. La llegada de Raymond Doménech al banquillo coincidió con una fase depresiva en el fútbol de una selección que había estado marcada por su fortaleza.
Los fracasos en Corea y Japón en 2002 y en la Eurocopa de 2004 pusieron fin a la mejor generación de jugadores. A Doménech le tocó hacer la renovación, pero no logró formar un equipo convincente, por lo que, casi obligado, tuvo que volver a apoyarse en la generación de Zidane.