Una dura e intensa eliminatoria de repesca frente a Turquía, culminada con desagradables incidentes en el encuentro de vuelta de Estambul, premió a Suiza con el regreso al mayor acontecimiento futbolístico, un Campeonato del Mundo, cita de la que el conjunto helvético estuvo apartado desde Estados Unidos 1994.
Suiza, desplazada por Francia hacia el segundo puesto del Grupo 4 en la fase de clasificación, tuvo que centrar su apuesta mundialista en un último duelo, del que salió victorioso gracias al valor doble de los goles en campo contrario (ganó 2-0 en Berna y perdió 4-2 en la ciudad otomana).
No podía permitirse el equipo dirigido por Kobi Kuhn otro letargo en el concierto internacional. Después de perderse los acontecimientos de Francia 1998 y de Corea/Japón 2002. Sobre todo, fijadas sus expectativas en la Eurocopa de 2008 que se encargará de organizar junto a Austria.