Santiago de Chile | Agencias.- Más de 300 jóvenes fueron detenidos por enfrentarse a la Policía y cortar el tránsito en la principal avenida de Santiago, en las cercanías de la Biblioteca Nacional, donde negocian el Gobierno y los estudiantes secundarios que ayer protagonizaron la mayor paralización estudiantil en tres décadas.
La Policía reprimió con rudeza a los manifestantes y también a periodistas, camarógrafos y fotógrafos que los filmaron cuando intentaban dispersas a los revoltosos con carros lanza aguas y mucho gas lacrimógeno, según un informe de la televisión estatal. Unos 600 mil estudiantes secundarios acataron el llamado de sus dirigentes y protestaron al interior de sus escuelas, pero algunos miles salieron a la calle y unos pocos centenares lograron llegar al centro de la ciudad.
Las manifestaciones fueron menores si se comparan con la magnitud del paro, el mayor en tres décadas.
Al atardecer los causantes de los incidentes, aunque muy jóvenes, no tenían aspecto de estudiantes y se asemejaban más al lumpen que suele infiltrase en las protestas para ocasionar desórdenes y enfrentarse a la Policía.
Los escolares exigen profundas reformas al sistema educacional chileno, que se caracteriza por ofrecer una mejor enseñanza a quienes pueden pagarla. Los menos afortunados reciben del Estado unos 57 dólares mensuales, mientras los padres adinerados pagan unos 380 dólares al mes.
Los huelguistas estudiantiles también demandan pases escolares libres en el transporte público y gratuidad en la prueba de selección universitaria, cuyo costo bordea los 37 dólares.
Mientras el ministro de Educación, Martín Zilic, negociaba con los líderes secundarios en uno de los salones de la céntrica Biblioteca Nacional, en las afueras decenas de jóvenes seguían con esporádicas escaramuzas con la Policía.
Cuando los reporteros cubrían los incidentes, fueron atacados por la Policía que golpeó a dos camarógrafos y a dos fotógrafos.
El subsecretario del Interior, Felipe Harboe, calificó de "inaceptable" e "injustificable" la agresión.
El intendente (gobernador) de Santiago, Víctor Barrueto, dijo que sólo en Santiago se detuvo a unos 300 jóvenes. Se desconoce el número de arrestos en otras regiones.
Gobierno reconoce demandas
El vocero oficial, Ricardo Lagos, admitió que la demanda estudiantil "es legítima y justa" y la presidenta Michelle Bachelet dijo el lunes: "que nadie se equivoque, está Presidenta se la va a jugar por la educación".
Varios colegios particulares paralizaron ayer, incluida la escuela privada donde estudia la hija menor de Bachelet, Sofía, en solidaridad con la protesta de los escolares.
El apoyo a los estudiantes cruza todos los partidos y sectores.
Los jóvenes se quejan de que la jornada escolar completa no refuerza sus estudios y que sólo agrega más horas de clases.
Su mayor demanda se centra en cambios de fondo a la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), que fue firmada por el ex dictador Augusto Pinochet a un día de dejar el poder en 1990, la que entregó la responsabilidad de la educación a las municipalidades, algunas muy ricas, otros medianas y muchas muy pobres. Hasta ese día, las escuelas en Chile estaban a cargo del Estado.
La LOCE estableció la libertad de enseñanza y de la libre empresa por sobre el derecho a la enseñanza, según los expertos.
Los empresarios particulares crean escuelas, cobran a los padres y a la vez reciben una subvención estatal por cada estudiante inscrito.