Kinshasa | Efe.- Los congoleños votaron ayer de forma masiva y en calma en unas elecciones históricas, las primeras multipartidarias en más de 40 años, que se desarrollaron sin incidentes graves.
Los centros electorales de Kinshasa, capital de la República Democrática de Congo (RDC), comenzaron a cerrar sus puertas a las 17:00 hora local (16:00 GMT), una hora después de que lo hicieran los centros de votación del este del país, que tienen un huso horario distinto.
Entre las últimas en votar, por pocos minutos, estuvo la anciana de 72 años Monique Vita, que deambuló por varias salas hasta que encontró la suya. "No he votado nunca", dijo mascando un palillo. "Lo hago con la esperanza de que cambie el país. Ahora las cosas no marchan", agregó.
Recuento
Tras el cierre comenzó inmediatamente el recuento, que se desarrollará sin interrupción, comenzará por el escrutinio de las elecciones presidenciales, a las que se presentan 33 candidatos, y seguirá con las legislativas, en las que 9.707 aspirantes compiten por 500 escaños.
EFE asistió al inicio del recuento de una de las mesas electorales, que se hacía en presencia de 16 testigos entre representantes de partidos y de observadores, y en la que más de dos tercios de los cerca de 350 adscritos se habían presentado a votar.
"La urna está vacía", dijo el presidente de la Mesa tras volcar todas las papeletas, que comenzaron a ser contadas y que mostraban votos sobre todo a favor del actual presidente Joseph Kabila y de uno de sus vicepresidentes, el ex jefe rebelde Jean Pierre Bemba.
Los resultados serán colgados en los centros en cuanto se termine el escrutinio, pero los datos oficiales tardarán tres semanas más, ya que la Comisión Electoral Independiente (CEI) debe antes supervisar todos los procesos de recuento.
Hombres y mujeres con sus hijos a la espalda, ancianos y jóvenes, acudieron en grandes números y disciplinadamente.
Un hombre mayor ciego, Joseph Nguango, llegó apoyado en su bastón y acompañado de su pastor religioso y entregó a los agentes electorales un papel con sus elegidos, para que éstos fueran marcados en las papeletas. "Es bueno para el país, estoy contento", dijo a la salida del centro.