Bogotá | AP
Que las atrocidades cometidas por paramilitares en su guerra sucia contra la guerrilla sean tratadas con indulgencia y los responsables gocen de penas reducidas a un máximo de ocho años no implica que la justicia colombiana sea laxa, pues castiga con todo rigor hechos como tocarle el trasero sin su consentimiento a alguien.
Así lo determinó ayer la Corte Suprema de Justicia (CSJ), quien consideró que un mensajero cometió el delito de "injuria violenta" contra una mujer a la que le tocó los glúteos cuando conducía su bicicleta.
La resolución es un fallo en última instancia del caso del mensajero Víctor García, quien por manosear a una secretaria fue condenado a cuatro años de prisión en dos instancias judiciales previas y ahora la CSJ dijo que un leve tocamiento de unos segundos constituye delito.
Empero, la Corte lo dejó en libertad y ordenó a la fiscalía abrir una nueva investigación porque lo acusó erróneamente de haber cometido un "acto sexual abusivo", que implica una conducta violencia.