Washington | EFE
La muerte de 100 soldados estadounidenses este octubre en Irak lo convierte en el mes más sangriento para las tropas de Estados Unidos en un año y en el cuarto peor desde el inicio de la contienda, en marzo de 2003.
El Pentágono dijo ayer que la muerte de un marine en la provincia occidental de Anbar elevó la cifra de soldados estadounidenses muertos en Irak este mes a un centenar.
Al mismo tiempo, un atentado con coche bomba colocado junto a un centro de contratación de obreros en el barrio chií de Sadr City, uno de los mayores de la capital, dejó ayer 30 muertos 59 heridos en Bagdad.
El atentado, cometido en este barrio que acoge a 3 millones de habitantes, no fue el único de ayer, ya que otros dos con coche bomba causaron seis muertos y 18 heridos.
El Pentágono reconoció por boca de su portavoz, Eric Ruff, que los ataques han aumentado, aunque acto seguido adujo que el incremento se debe a la celebración del Ramadán y las elecciones legislativas en Estados Unidos, el 7 de noviembre.
Lo que a ojos de muchos parece ser un agravamiento del conflicto, coincidió con la llegada ayer a Bagdad del consejero de seguridad de la Casa Blanca, Stephen Hadley, quien aterrizó en una visita no anunciada.
Hadley se entrevistó al poco de su llegada con el primer ministro, Nuri al Maliki, con quien trató "asuntos políticos y militares", según informó el canal estatal de televisión "Al Iraqiya".