La desarticulación de la banda de "El Rufino", un antisocial implicado en el atraco a la cervecería Taquiña, sacó a la luz el renovado arsenal con el que cuentan algunos delincuentes para asaltar financieras, empresas o domicilios en los que tiene lugar una actividad económica.
Los siete detenidos por el caso Taquiña, el jueves pasado, se hallaban en poder de una metralleta de uso militar, que, aunque era una réplica del modelo original, estaba equipada para aniquilar a cualquier oponente, informaron fuentes policiales. La banda está acusada de llevarse 489 mil bolivianos y 9.700 dólares, el pasado 19 de septiembre, de Taquiña.
Las primeras investigaciones señalan que la metralleta pudo ser fabricada en Cochabamba por un par de artesanos que se dedican a confeccionar armamento a pedido por el bajo costo que representan hacerlas de forma casera, pues, mientras un arma original de estos rasgos en el mercado negro se cotiza en unos 500 dólares, una artesanal cuesta unos 200.
Una ametralladora "made in Cochabamba" reúne las características para librar un enfrentamiento con la Policía. Las mismas fuentes informaron que los integrantes de la banda también poseían recortes de prensa, en los que se muestra el armamento que utilizan los policías, que se hallaban remarcados con la palabra: muerte.
Aunque es la primera vez que la Policía halla una metralleta en poder de antisociales en los últimos atracos las víctimas, como las del robo a la joyería de la Circunvalación recuerdan que los ladrones actuaron con un arma de alto alcance.