El Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) de la Prefectura emprendió un plan de acción para atender a los niños y adolescentes de Pasorapa que quedaron en la orfandad a raíz del accidente de la flota Trans Unificado, ocurrido el pasado 21 de octubre.
La tarea comenzó el domingo con una inspección a la población de Pasorapa, distante a 280 kilómetros de la ciudad, donde se verificaron los datos de los afectados y la situación en que quedaron, informó la directora del Sedeges, Ruth Trigo.
La asistencia a los 28 niños que perdieron a uno de sus padres en el accidente y a los ocho que quedaron huérfanos tiene dos rumbos: garantizar la alimentación y sustentar su educación. En casos aislados, se gestionará la creación de una familia sustituta, debido a que existen abuelos que por su avanzada edad y su pobreza argumentaron que no pueden asumir el cuidado de sus nietos. El Sedeges prevé contar con el presupuesto del plan en una semana.
Otra de las áreas de trabajo será la atención especializada a las familias dañadas por la pérdida de las 31 personas que fallecieron en el embarrancamiento de la flota. Se planea enviar a un equipo de psicólogos para que trabajen con los dolientes.
Mientras tanto, una comisión de residentes de Pasorapa demandó el pago del seguro a los damnificados, que asciende a unos 2.300 dólares.
También el diputado Edwin Jiménez gestiona, en La Paz, que el Ministerio de Educación acceda a que los familiares de los 12 profesores que perecieron en el accidente cobren los últimos tres salarios de este año y el aguinaldo de las víctimas.
Los 11 heridos del accidente que se restablecen favorablemente en el Viedma, luego de haber sido operados por fracturas serán valorados esta semana y pueden ser dados de alta.