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España afronta el reto migratorio como meta principal de Europa |
| Por:Jaime Castillo |
| 31-10-2006 - 12:29 h. |
| Madrid | EFE
España acude a la cumbre de Montevideo sobre migración y desarrollo con los ecos del gran debate abierto en el país, que en los últimos años se ha convertido en meta principal en Europa tanto para la inmigración regular como irregular, con un destacado protagonismo de los flujos latinoamericanos.
La opinión pública española está especialmente sensibilizada con el fenómeno, que las encuestas sitúan como el que más preocupa a unos ciudadanos que han visto en poco tiempo como la llegada masiva de inmigrantes, atraídos por un activo mercado de trabajo que reclama mano de obra foránea, ha comenzado a cambiar la "fisonomía" de pueblos y ciudades.
Según los últimos datos oficiales correspondientes a marzo pasado, en España residen legalmente 2,8 millones de inmigrantes (un 4,5 por ciento más que a finales de 2005), el 36,1 por ciento de los cuales proceden de países latinoamericanos.
A estos "legales" habría que sumar los clandestinos, algunas decenas de miles, hasta más de un millón, si se atiende a las estimaciones del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), que han abierto el debate sobre los efectos de las regularizaciones, como la llevada a cabo en 2005 por el Gobierno socialista que benefició a unas 600.000 personas.
El opositor Partido Popular (PP) ha criticado con dureza esta medida que, a su juicio, ha producido un efecto llamada, mientras que el Partido Socialista (PSOE) se ha apresurado a dejar claro que no habrá más regularizaciones.
Con este anuncio, el Gobierno de José Luis Rodríguez sale también al paso de las críticas que le habían hecho algunos países europeos, en un momento en el que trata de buscar un acuerdo en Europa para hacer frente a la oleada de inmigrantes clandestinos que desde hace meses llegan sin tregua a las islas atlánticas de Canarias.
Miles de africanos, en su mayoría subsaharianos, arriban al archipiélago canario desde las costas de Africa noroccidental en busca de un paraíso que a muchos les cuesta la vida en el intento de atravesar primero desiertos y, luego, el mar en viejas embarcaciones controladas por mafias organizadas.
España, en su día país de emigración, trata de convencer a sus socios comunitarios, con el apoyo de otros países del sur como Italia, de que el problema de la inmigración es un problema europeo, que se debe afrontar de forma global y con atención a las raíces de pobreza y subdesarrollo que lo motivan.
Mientras prosigue el debate, sigue creciendo el flujo de inmigrantes que se radican en España, donde cada vez es más significativo el peso de los procedentes de América Latina.
Según los permisos de residencia emitidos, tras el marroquí, con algo más de medio millón, el principal colectivo de inmigrantes en España es el ecuatoriano, con cerca de 400.000, seguido del colombiano, con más de 200.000, y ya a más distancia del argentino y peruano (unos 85.000).
La inmigración supone para España una sustancial contribución a su Producto Interior Bruto (PIB), el que más crece en la Europa occidental en los últimos años, pero también importantes ingresos para los países de procedencia a través de las remesas.
Según las últimas previsiones, se calcula que este año los inmigrantes latinoamericanos que viven en España envíen a sus países de origen más de 4.530 millones de dólares.
El estudio "Las remesas de los emigrantes desde España a Iberoamérica", presentado recientemente en Madrid, recoge que las remesas remitidas en 2005 desde España representaron el 5,7 por ciento del PIB de Bolivia, el 3,6 por ciento del de Ecuador, el 1,4 por ciento del de República Dominicana y el 1,1 por ciento del de Colombia.
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