Ayer fueron trasladados los restos mortales de Christian Boza Castro a su última morada.
Familiares, amigos y quienes tuvieron la oportunidad de conocer al ex futbolista y fisioterapeuta, acompañaron el féretro hasta el cementerio general para darle el último adiós, en medio de un ambiente de consternación y congoja.
El manto gris que cubrió la mañana fue testigo de la tristeza que inundó el sentimiento de aquellas personas que de alguna u otra manera estuvieron ligados a Christian, quien partió al más allá producto de un accidente de tránsito, el pasado sábado.
Aquel hombre inquieto y con ansias de superarse jornada tras jornada fue partícipe del retorno de Aurora al seno del balompié profesional boliviano, quizá en una de sus grandes satisfacciones como futbolista. Con el transcurrir del tiempo se tituló como Licenciado de Kinesiología, para después prestar sus servicios al cuadro valluno, institución a la que le tuvo un gran cariño, al igual que a la familia Baldivieso, con quienes mantuvo estrecha amistad, hasta el momento de su partida.
Opiniones
"Era muy noble"
Víctor Hugo Arandia, Preparador físico:
"Christian era una persona muy noble, humilde; era un tipo emprendedor", comentó el preparador físico Víctor Hugo Arandia, quien conoció desde muy pequeño al ex fisioterapeuta.
"El vendía flores en el cementerio desde muy pequeño y era muy humilde; estaba en sus planes contraer nupcias ya que hace un mes nació su primogénita", concluyó Arandia.
"Buen tipo"
Lucio Hinojosa, Asistente técnico:
"Él tenía más amigos que yo, era un buen tipo, muy juguetón, reíamos todos los días", señaló Lucio Hinojosa, quien fuera compañero de Christian en el cuerpo técnico de Aurora, a la cabeza del entrenador Luis Galarza.
"Estaba muy feliz porque hace dos o tres semanas se hizo cargo de la dirección técnica de la sub-17 de Aurora; siempre aspiraba a más, quería ser el mejor en todo, incluso deseaba ser árbitro", sostuvo Hinojosa.