Texto y Fotos | Javier Méndez Vedia
Miami, donde enriqueció Gloria Stefan y fue asesinado Gianni Versace, tiene muchos detalles para mostrar. | El opulento estilo de vida de la más latina de las ciudades estadounidenses atrae 3.000 personas cada día. Se ofrecen empleos hasta en los buses. Testimonios de algunos bolivianos que realizaron el ‘american dream’
Hay algo curioso en las casas de la avenida Sheridan y sus inmediaciones. El pasto está recién cortado, las veredas lucen impecables y hasta las hojas de los árboles parecen sometidas a las leyes del condado de Miami-Dade. Algunas lucen el mexican style en las fachadas, otras aún mantienen el anguloso perfil de los 70, a medias disimulado con colores terracota. El clima se parece al de Santa Cruz, pero las ventanas son inexplicablemente pequeñas. Y siempre están cerradas. El horcón es un desconocido y, por lo tanto, lo es también la galería, que tanto estimamos cuando el calor de mediodía vence a nuestro constante viento del noroeste.
Cualquier jaúsi sería dichoso en la semisombra de Pine Tree o cualquier otro suburbio. Los latigazos de sol dejan las paredes ardiendo, y ese calor se refleja hacia adentro. Sin embargo, el interior de las casas está fresco. El aire acondicionado está siempre encendido.
No es errado decir que el miamense medio debe disfrutar menos de lo que se espera con las caricias del floridano sol, saliendo de su fresca casa al auto, que también tiene el aire acondicionado. Rarísimo es el vehículo que circula con los vidrios abiertos.
Los edificios públicos y hasta el alero bajo el cual se detienen los buses y taxis en el aeropuerto, tienen enormes conductos de aire. ¿Será que esos grises y altos edificios con serias ventanas verticales de un metro por cuarenta —son las cárceles— también están climatizados?
“Wait!”, exclama el policía y pide observar el bolsón del cronista, que ha cometido el error de tomar una fotografía del edificio de la Corte de Miami. En el bolsón se lee Centro Internacional de Periodistas. "Bonito bolsón, pero necesito todas las identificaciones que tenga. Okay. ¿Puedo ver las fotos que ha tomado? ¿Así que vino a la Feria del Libro?".
El uniformado queda satisfecho y explica que está prohibido tomar fotos de edificios federales, "porque las cosas cambiaron desde el 9/11 y cualquiera puede colocar las fotografías en Internet para que un terrorista sepa dónde colocar la bomba". Otra policía ha tomado nota de la credencial, del carné de identidad y hasta de la cédula del seguro de salud y se ha comunicado por radio a su central. El nombre ha quedado registrado. El gris edificio está en el muy vigilado Government Center.
La gran mancha urbana está ubicada entre el parque nacional Everglades, el área de manejo de vida salvaje Francis S. Taylor y el océano Atlántico. Al frente del centro de la ciudad o el downtown están las islas que desde hace un par de décadas han quedado totalmente urbanizadas: Indian Creek, Bay Harbor Islands y la gran Miami Beach, además de otras. Todas están paralelas a la gran masa continental y conectadas a ella a través de hermosas carreteras.
Desde la carretera hacia una pequeña isla hay un puente que parece extrañamente familiar. Se lo ha visto en una película protagonizada por Sylvester Stallone. Al entrar por ese puente blanco, iluminado con faroles en sus 250 metros de largo, se llega a Star Island, donde vive la cantante cubana Gloria Stefan. En alguna de las casas vecinas, cuyos patios dan a las azules aguas, descansa después de sus partidos de básquet el pivot Shaquille O"Neal. En la zona, los yates proclaman su blanca opulencia. En Alton Road hay una serie de embarcaciones atracadas en muelles privados. Una de ellas lleva por nombre Poverty sucks, es decir, "La pobreza apesta". Para qué comentar más. Mejor citar algunas cifras.
EL CONSTANTE RÍO DEL SUR
Cada año llegan a Latinoamérica desde Estados Unidos 45.000 millones de dólares en remesas. Esta cifra fantástica es generada por 12,6 millones de inmigrantes. Son las famosas remesas, cuyo ranking, según el BID, está encabezado (en este orden) por California, Texas, Nueva York y Florida. Desde este soleado estado llegan a nuestros países $us 3.000 millones.
¿Sabías, Thomas, que hasta los indocumentados envían dinero? Como muchos de los afroamericanos, Thomas no habla español, lo que es raro en Miami. Nació en Georgia, está ciego y vive de un programa gubernamental de asistencia a los pobres y discapacitados. "Está bien que envíen dinero. Ellos trabajan. Pero lo que no está bien es que nuestro país destine dinero para ayudar a otros, porque lo hace por razones políticas. Yo, por ejemplo, no tengo casa ni dónde dormir. No deberíamos tener ese problema en este país". En los 40 minutos de viaje desde el centro hasta Miami Beach, donde pasaría la noche tirado en la arena, preguntó si en Bolivia era caro criar a los hijos, si el sistema de salud era bueno, y cuánto se ganaba mensualmente. "Se gana poco, Thomas. Un candidato a inmigrante recibe tal vez menos de $us 150 al mes. Pero aquí una manga cuesta casi $us 2, y con esa cantidad en Bolivia se compran cien mangas". "¿Really?", se sorprende. "Sí, es cierto. Y la comida boliviana es mejor".
Como muchos pobres, Thomas pasa su tiempo recorriendo el centro en el Metromover, transporte gratuito que para automáticamente en estaciones elevadas. El Metromover no tiene conductor; está controlado a distancia.
ALGO SOBRE LOS BOLIVIANOS
El presidente de los Asociación de Residentes Bolivianos, Sandy Montaño, calcula que hay en Miami unos 3.000 compatriotas inmigrantes. "Un recién llegado puede ganar hasta $us 500 por semana como ayudante de pintor", cuenta. Poco a poco, a medida que aprende a combinar colores, o colocar azulejos, instalar baños o algo de plomería, puede tener un ingreso de hasta $us 1.000 a la semana”.
Según algunos entendidos, el auge de la construcción ha disminuido su crecimiento durante el último año. Eso explicaría por qué, en algunos lugares nada menos que del downtown, haya edificios sin terminar que son utilizados como refugio por los menos favorecidos.
Sin embargo, Sandy Montaño tiene razones para sonreír. Como su esposa, es dentista. Tienen un consultorio en la calle 8 y desde hace varias décadas viven en Estados Unidos. Ha construido en su natal Punata y en Cochabamba. Sus hijos han empezado carreras exitosas y es posible que uno de ellos se radique en Santa Cruz. En suma, el sueño americano de tener una buena casa, bienes y dar a los hijos una buena profesión ha sido cumplido por este dentista.
En contraste, según cuenta, algunos bolivianos trabajan y gastan el dinero durante el fin de semana, y convierten esa rutina en su único horizonte de vida.
Como Montaño, Chachi Vázquez de Harris y Leny Peña del Granado tienen una vida plena. Ambas son dirigentes de la asociación de Damas Cruceñas Residentes en Miami, y sus reuniones mensuales, sus actividades filantrópicas y su capacidad de movilizar personas las han convertido en uno de los grupos más interesados y comprometidos por lo que ocurre en el país. Toda habilidad culinaria es aprovechada para las reuniones.
Cada 24 de Septiembre se puede contar con que el grupo conseguirá queso chaqueño y de San Javier para hacer masaco, empanadas de arroz, cuñapé y otros platos. Gracias a esas actividades pudieron ayudar a los damnificados de las inundaciones del año pasado; enviaron frazadas al hospital de Jorochito; dinero a Pronides, que trabaja con niños; sábanas al hospital Benito Menni; ropa de cama a las Hermanas Hospitalarias, y otras más.
Por tercer año consecutivo, llevaron a Bolivia ginecólogos, pediatras y cardiólogos de Alabama y Mississippi. AeroSur donó los pasajes y, según dicen, es seguro que seguirá apoyando. Hasta ahora, han colaborado médicos estadounidenses, pero están empeñadas en involucrar a médicos bolivianos que residen en ese país para continuar con estas verdaderas cruzadas solidarias.
HELP WANTED, NOW HIRING
En varias tiendas de Miami Beach, South Beach e incluso en Coral Gables, una ciudad que está dentro de Miami y funciona autónomamente, hay letreros que buscan vendedores y hasta anuncios para cuidar niños por $us 6 la hora. Pese a que llegan 3.000 personas cada día, el estado de Florida tiene una baja tasa de desempleo —apenas supera el 3%—, lo que indica que la mano de obra es siempre requerida. Un nuevo tipo de telefonía, que consiste en una videollamada similar a la que se puede realizar desde los programas de mensajería de Internet, será la novedad para el próximo año. "Podrías ganar hasta $us 600 a la semana", ofrece una mujer en el bus. "No es mentira. Soy Testigo de Jehová y nunca engañaría a la gente. Tú sabes que donde hay un Testigo, está la familia". Suena convincente.
En South Beach hay tiendas que buscan vendedores, y lo mismo pasa en las zonas aledañas a Aventura Mall y Circuit City. En algunos locales de Starbucks Coffee, la cadena de venta de café más grande del mundo, un letrero grande anuncia que están contratando.
“Nuestros empleados pueden elegir entre trabajar a tiempo completo o a tiempo parcial. En ambos casos reciben un seguro de salud. También nos preocupa recibir a personas de todas las razas y a los discapacitados”, nos comenta un entusiasta supervisor. “No puedo decir cuánto pagamos. Sólo al postulante”, se disculpa.
EL TRANSPORTE PÚBLICO...
Se puede criticar a Miami por ser una ciudad cara. Una bolsita de semillas de zapallo, mucho más chica que un Pilfrut, cuesta el equivalente de Bs 16 en los negocios donde se vende comida orgánica. Medio kilogramo de tomates cuesta Bs 8 (llegó a Bs 1,50 en La Ramada y Los Pozos) y un jugo de fruta de tamaño mediano con una porción de torta de guineo cuesta Bs 42. Pero al hablar de transporte público, hay que detenerse.
Lo primero que llama la atención es el frío intenso que hay en los buses. Un conductor explica que es una medida para limpiar el ambiente. “Usted sabe, aquí entran todos, y puede haber gérmenes”. Lo cierto es que el intenso frío y el contraste con el calor pueden provocar, en un dos por tres, una amigdalitis. Paradójico.
Cada conductor trabaja ocho horas. Y jamás se detiene en otro lugar que no sea su parada. Los pasajeros corren detrás de los buses, en lugar de que ellos se detengan ante cualquiera que levante la mano. Y, aunque no lo crea, también hay relojes. “Hay muchos motivos para llegar retrasados, pero es muy perjudicial adelantarse”, comenta Karlyn, que trabaja hace un año manejando el bus.
La clave para que esto suceda es el salario. Todas las líneas han sido diseñadas por las autoridades del condado y el municipio. Ellos pagan el salario de los conductores, que no tocan un solo peso. Las máquinas automáticas reciben los billetes y cuentan las monedas. $us 1,50 cuesta el pasaje, es decir, Bs 12. Si es necesario tomar dos buses, se paga $us 2 y se aborda el siguiente bus con un ‘transfer’. Si hay retrasos o problemas en la ruta, lo saben inmediatamente en la central instalada en el downtown. Cada bus, como explica Carlos, hijo de puertorriqueños nacido en Estados Unidos, está conectado vía satélite a la central. “Este vehículo puede estar monitoreado por cámaras de seguridad”, dice un letrero. Hay varias cámaras, en realidad. Y allá escuchan todas las conversaciones. Si quieren concentrarse en determinada charla del bus, bajan los micrófonos y anulan el ruido del ambiente. “Tecnología gringa, chico”, dice el conductor en un perfecto español. Una cámara adicional registra todo lo que el conductor ve. Pero lo más sorprendente es que estos gigantescos Cobi con motores Cummins, que cuestan $us 400.000 cada uno, han sido pensados para los pasajeros. Cuando una persona con dificultades para caminar debe abordar, la suspensión, que utiliza aire comprimido, permite al gigante bus inclinarse. ¡El bus se inclina para que el pasajero suba cómodo! Es un ejemplo de respeto al pasajero.
Eso no es todo. Los ciclistas tienen un espacio para sus vehículos al frente del bus. Las personas que usan sillas de rueda son privilegiadas. Cuando debe subir al vehículo, éste no sólo se inclina; el conductor acciona una rampa automática que desciende hasta el piso, y, sin ayuda ninguna, la persona sube. Tiene prioridad para subir y para descender.
El problema es que no es un servicio rentable, porque está subvencionado. Nadie se queja de los precios, pero sí de la periodicidad. A diferencia de Nueva York, donde los buses pasan cada 15 minutos, a veces hay que aguardar más de media hora y hasta dos para tomar algunas líneas. Y hay descuentos interesantes. Se puede pagar una suma mensual para usar el servicio cuantas veces sea necesario, exhibiendo un carné; es posible pagar en grupos, lo que reduce aún más la tarifa, tanto para los buses como para el metrorail (ya se dijo que el metromover es gratuito).
Los veteranos de guerra se benefician con un programa de parqueo en las estaciones de metrorail, que sólo cuesta $us 6,25 al mes. Si hay una emergencia personal o familiar, o si se requiere trabajar horas extras, se puede usar el programa Transporte a Casa en Emergencia, que consiste en el pago de un taxi a cargo del gobierno.
Finalmente: se han añadido letreros en creole, el idioma que se habla en Haití. Es una señal de que la ciudad está atenta frente a los inmigrantes. Las indicaciones de los buses están escritas en inglés, español y creole. Uno se pregunta por qué no habrá en Santa Cruz letreros en guaraní, quechua, inglés y español.
Hasta en la exclusiva zona de Ocean Drive, un boulevard ubicado al borde del océano, hay algunos letreros en ese idioma. Ocean Drive es otro sitio que vale la pena visitar. Hay bares, restaurantes y espectáculos nocturnos. La gente se alegra y baila cerca de la calle. Difícil pensar que ahí, en medio de tanta alegría, fue asesinado el diseñador Gianni Versace.
Curiosidades
Taxi gratis: Si hay una emergencia o hay que trabajar hasta tarde, el sistema de transporte público asigna un pago de taxi hasta seis veces al año.
Problemas mentales: Varios letreros de los buses requieren voluntarios para tratarse de esquizofrenia y síndrome bipolar en un centro de investigación. Hay un inusual número de personas con desórdenes mentales que deambulan por las calles y suben al metro y a los buses.
Perros y parques: En varios parques hay dispensadores de bolsas con un letrero que pide a los dueños de mascotas ser considerados y limpiar lo que dejen sus perros en el lugar. Donde juegan los niños los perros no pueden entrar.
Coral Gables y su transporte: Coral Gables es una ciudad dentro de Miami. El transporte dentro de sus límites es gratuito. Sólo se paga cuando se abandona sus reductos. El interior de los buses tiene un hermoso revestimiento de madera y pasamanos dorados.
Coral Gables y sus industrias: Muchas empresas transnacionales tienen su sede en esta ciudad. Los relacionadores públicos y publicistas, como Joseph Ramírez, están empeñados en pensar sus productos para los hispanos, porque es el segmento que más fidelidad mantiene a las marcas.Las calles de la ciudad tienen nombres en español.
Poder: Los ejecutivos de AT&T, Texaco y otras empresas saben que el PIB generado por los hispanos supera al de toda España.
Religión: Según dijo a EXTRA el judío Maisha Rabinowitz, la ciudad no es muy religiosa. Sin embargo, cada año llegan 70.000 judíos huyendo de las zonas frías del país como Chicago y Nueva York.