Volver a Los Tiempos
Edición Semanal
ACTUALIDAD
Cochabamba - Bolivia
Revista de Domingo Para Toda La Familia
Domingo, 5 de marzo de 2006
CONTENIDO
Actualidad
Mi pasión es pintar
Bolivia “For export”
Bolivia presentó sus joyas al mundo
San Cristóbal, más allá de la mina
Entrevista
“Con razón a Evo no lo dejaban hablar mucho en la campaña”
Tendencias
Toque actual
Diabetes y educación
Paparazzi
Ulises y las Sirenas de José Bayro
Comadres

Staff

PRESIDENTE EJECUTIVO
| Gonzalo Canelas

CONSEJO EDITORIAL
| Fernando Canelas
| Alfonso Canelas

DIRECTORA EDITORIAL
| Maria Reneé Canelas


EDITORA DE ACTUALIDAD
| Mónica Oblitas

EDITORA DE TENDENCIAS
| Mónica Luján

EDITOR DE HABITAR
| Leonardo Terán



Galería de fotos Moda Liliana Castellanos
Galería de fotos Miss Feria 2008

Internacional

San Cristóbal, más allá de la mina

Texto | Mónica Oblitas

Fotos | Jorge Landaeta/ MSC

Megaproyecto | La empresa minera San Cristóbal ha logrado rejuvenecer la industria minera de Potosí además de tener un importante aporte social. Pretende ser un modelo para inversiones futuras.

Minera San Cristóbal (MSC) es el proyecto más ambicioso que haya vivido hasta ahora la minería boliviana. Con más de 700 millones de dólares de inversión y objetivos que han logrado cambiar la vida de las comunidades que habitan la región más pobre de Sudamérica, en medio del árido altiplano de Sud Lípez (Potosí) se construye una mina de plata, plomo y zinc a cielo abierto, que explotará 100.000 toneladas diarias en un despliegue de tecnología nunca antes visto en el país y en algunos casos en América Latina. Ante la inmensa pobreza que azota esta región olvidada, donde no existen los caminos, el agua o la luz, la noticia para muchos se traduce en esperanza.

En 1998 Apex Silver Ltda. compró las propiedades mineras para la explotación del yacimiento de plata, zinc y plomo de San Cristóbal y comenzó una odisea que el 2007 empezará a ver sus resultados. Para ese entonces, en el lugar donde hoy se encuentra la tercera mina de plata más grande del mundo, el pueblo de San Cristóbal había sido testigo durante siglos del afán de aventureros que se llevaron la riqueza de las minas sin dejar nada a cambio.

Fue difícil convencer a los pobladores de que esta vez las cosas serían distintas, y de que era necesario trasladar al pueblo para poder aprovechar las bondades de la mina, sin embargo se hizo. Luego de varias tratativas y conversaciones con la comunidad que fue la que decidió cómo quería que fuese su nuevo hogar, el pueblo de San Cristóbal se reconstruyó a quince kilómetros del campamento actual de la mina, incluyendo la emblemática iglesia de San Cristóbal, milagroso patrono de los chóferes bolivianos, que fue edificada en el siglo XVII y que ha sido trasladada piedra por piedra, e incluso el cementerio.

Las casas del nuevo San Cristóbal, caprichosamente techadas con calamina por encargo de sus habitantes, tienen ahora todas las comodidades, además se ha construido un hospital, una escuela que alberga la única secundaria de la zona, una sede social, un amplio mercado y están tomando forma varios proyectos auspiciados por la Fundación San Cristóbal.

Hoy por hoy la zona experimenta un cambio que le ha dado vida y ha logrado cumplir los sueños de muchos quienes han puesto en la mina sus esperanzas. Una de ellas es Nora Quispe, joven oriunda de la zona, que trabaja como chofer de camioneta en la mina. A sus 25 años Nora ha peleado mano a mano el trabajo con sus compañeros varones, y ahora quiere ir más lejos, “lo que más quisiera es estudiar mecánica automotriz, así que voy a tomar cursos de capacitación en la empresa, si he llegado a donde estoy, sé que puedo mucho más”, sonríe. Nora es un ejemplo de que los beneficios, bien aprovechados, son para todos.

Los trabajadores como Nora viven en dos campamentos que albergan a los funcionarios de las cinco empresas que actualmente operan en la mina en esta fase de construcción, Toldos y Aguirre Flats. En su mayoría son bolivianos, aunque también hay varios extranjeros. Javier Ossio, Gerente de Proyectos Especiales de MSC, explica que no ha sido fácil encontrar entre los nacionales a trabajadores capacitados para tamaña construcción y menos la infraestructura necesaria.

“El país no está preparado para recibir proyectos de esta envergadura, como bolivianos tenemos que entender que para atraer proyectos e inversiones, debemos preparar ciertos factores como el tema de caminos, agua, electricidad, impuestos, recursos humanos. Tenemos el falso concepto de que podemos hacer todo, pero ahí debe pesar un criterio de mayor visión, se tiene que apuntar a cambiar a veces incluso el pénsum que se da en las universidades”, dice.

Para subsanar la falta de infraestructura, MSC ha hecho varias inversiones en la zona, como carreteras, puentes y ahora un tendido eléctrico.

LA MÁS GRANDE

La MSC a través de sus contratistas tiene 2.200 empleados y piensa contratar 1.000 más en esta etapa de construcción de la planta. Su prioridad es empezar sus operaciones el tercer trimestre del 2007 y para ello debe construir una gigantesca infraestructura que incluye maquinaria única en Sudamérica. La actividad en la planta, las oficinas y los campamentos es frenética y constante las 24 horas. Camiones y grúas de 150 toneladas trabajan día y noche extrayendo material que depositan para luego procesarlo.

Mientras, los obreros apuran las obras de la planta que incluyen la construcción de una correa que transportará material a una velocidad de 5 metros por segundo, según explica Tom Olsen, gerente de operaciones de la planta. 100.000 toneladas serán trabajadas a diario, de las cuales 40.000 se prevén en mineral y 60.000 en “estéril” que será utilizado luego para carreteras, construcción, etc.

El entusiasmo de Olsen se justifica ante la magnitud de la maquinaria que se tiene en la planta, allí el proceso parece sencillo: el material se derivará a los molinos de bola que lo reducirán al tamaño de la harina. Luego se introducirá a las celdas de flotación que separaran el mineral y finalmente será depositado en contenedores especialmente construidos que viajarán en vagones de tren hasta la frontera y de ahí a las fundiciones de Europa, Australia y Asia. Los cálculos han permitido darle una vida útil de 17 años a la mina, solamente en los yacimientos actuales, aunque se sabe que la zona es muy rica y que existe la posibilidad de encontrar nuevas vetas. Se han priorizado las medidas ambientales y la seguridad industrial, formulándose políticas ambientales, de salud y seguridad, de sostenibilidad y de mutuo respeto.

ESTABILIDAD, LO FUNDAMENTAL

Sin embargo, la inestabilidad de algunas normas legales en el país preocupa a los principales ejecutivos de la empresa. De acuerdo a Graham Buttenshaw, gerente general de MSC, el principal temor que existe se debe al tema de los impuestos.

“Nosotros hemos hecho todo un proyecto en base a ciertas reglas del juego, si las cambian, afectan la economía de la empresa. Bolivia tiene una de las leyes mineras más avanzadas, con impuestos y regalías bien establecidas”, explica. Por su parte, Ossio es tajante ante el deber del Estado en cuanto a las inversiones, “el Gobierno debe asumir su responsabilidad al respecto, nosotros no hemos recibido ningún beneficio impositivo por la obras que hemos hecho, e incluso ya hemos transferido algunas carreteras al Estado, pero hay que ver cómo están ahora. Estas comunidades son olvidadas por el Estado, sin embargo ahora las cosas están cambiando”.

VIDA DE CAMPAMENTO

Construidos con todas las comodidades, los bloques de habitaciones de los campamentos albergan, dependiendo la jerarquía, a uno o dos funcionarios. Las habitaciones tienen baño con abundante agua caliente, televisión, y en la mayoría de casos, microondas, cafetera, etc. Se han construido áreas de recreación que incluyen gimnasios, canchas de raquet y salas de juego. Los comedores, divididos en dos secciones, ofrecen a los comensales una dieta rica en vegetales producidos por la carpa solar de la Fundación, y distintos menús nacionales e internacionales. El régimen de trabajo se sujeta al 3*1 (tres semanas en el campamento incluyendo sábados y domingos por una libre).

La seguridad es uno de los temas fundamentales en MSC. Se han instaurado dos vuelos semanales para llegar y salir del campamento, situado a cinco horas por tierra de la ciudad de Potosí. A su llegada, los visitantes son provistos de cascos, chalecos de seguridad y botas con punta metálica, para evitar cualquier accidente y son trasladados al centro médico de MSC. Allí son sometidos a un cuidadoso examen médico que incluye oximetría y pruebas respiratorias para evaluar problemas de altura ya que la mina se encuentra a más de 4.200 msnm. Este es un requisito indispensable para cualquiera que pase más de 24 horas en la mina, aunque este servicio no es exclusivo para los trabajadores.

Cristina Fernández, jefe médico de MSC, explica la labor que realizan con las comunidades a donde asisten dos veces por semana.

“Atendemos a todos sin distinción y hemos sido muy bien recibidos en las comunidades porque el servicio de salud que se tiene en esta zona es precario ya que sólo hay dos sanitarios que atienden sobre todo al seguro materno infantil”. De acuerdo a Fernández, la prevalencia en la zona de enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias llega a ser fatal, aunque también destaca entre los graves problemas que enfrenta la población, la desnutrición infantil y los embarazos en mujeres muy jóvenes.

“Acá niñas de 13 o 14 años ya son mamás y la cantidad de hijos es de tres para arriba. Nosotros les damos medicamentos gratuitos, damos charlas relacionadas con temas de salud, higiene dental, cuidado de los hijos, etc., sabemos que este es un problema de educación y queremos mejorar la calidad de vida a través de ello. Se ve que hay un progreso, por ejemplo como incentivo damos multivitaminas a todas las embarazadas y eso ha permitido que acudan más al hospital, hacemos controles mensuales de peso, etc., además acá tenemos equipo de ecografía, rayos x, y laboratorio que podemos utilizar de ser necesario”, explica Fernández, quien tiene a su cargo a 12 profesionales entre médicos y paramédicos, además de 4 especialistas en traumatología que son externos. Los médicos atienden entre 30 a 40 pacientes diarios en el centro médico del campamento y una cantidad similar en las comunidades. Pero Fernández reconoce que lograr todo esto no ha sido fácil, “lo más complicado ha sido que las comunidades confíen en nosotros, la cultura de por sí los inclina hacia la medicina natural, y muchas veces hay cierto paralelismo, pero ahora se dan cuenta que nuestros tratamientos son mejores y eso es una satisfacción para nosotros”.

UN CONTAGIOSO ENTUSIASMO

Y es que mientras en la mina la actividad no cesa, en las cercanías las comunidades se han unido al entusiasmo y han comenzado a crear nuevas perspectivas para mejorar su calidad de vida.

“Es fácil hablar desde afuera, desde los que no viven la pobreza y sólo hablan de intereses políticos, sabemos que la MSC va a ganar plata, pero también sabemos que esta vez nosotros no vamos a quedarnos mirando, esta vez nosotros también vamos a vivir bien, vamos a aprovechar nuestra riqueza”. Segundino Quispe, corregidor de San Cristóbal expresa el sentir de toda su gente.

“Esta vez vemos que la empresa está trabajando, nos está ayudando, y eso no había pasado antes, ahora estamos en proceso de hacer conocer nuestra zona, siempre hemos ofrecido la belleza de nuestra Iglesia que se ha restaurado tal como es, aunque no tenemos artesanía propia, las señoras se están organizando a través del club de madres para crear varias obras, pero primero necesitamos captar más turistas. Trabajamos junto a la Fundación como socios para ver cómo podemos mejorar y en base a los proyectos que hay saber cómo en el futuro ser autónomos en su manejo, tenemos que preparar el terreno para eso. Este lugar era inhóspito y olvidado, ahora tenemos una oportunidad en un lugar donde falta todo. Con la mejora de la educación nuestros jóvenes tienen más formación, se están quedando en la zona”.

La Fundación San Cristóbal surge del convenio entre la empresa y la comunidad en 1998 cuando se determinó el traslado del pueblo, como un respaldo para diversificar la actividad económica de la comunidad de San Cristóbal, generando empleos permanentes e ingresos estables, con una inversión de 2 millones de dólares.

Hugo Gambarte, gerente de la Fundación, explica que se tiene como objetivo crear opciones de ingreso en la zona independientes del trabajo en la mina, a través del impulso de proyectos en agricultura, ganadería, turismo y servicios para diferentes actividades. Entre 1998 y 2004, la Fundación implementó ocho unidades productivas, la producción de verduras y legumbres de invernadero en la carpa solar, el servicio de tractor agrícola para la producción de quinua orgánica, la construcción del Hotel San Cristóbal, el servicio de transporte turístico Suri 4*4, el servicio de bicicletas de montaña Llama-Mama, un servicio de Internet, servicios de transporte pesado y la estación de gasolina y diesel Tres Gigantes, esta última a cargo de Edith Tapia, una joven orureña casada con un comunario de San Cristóbal. Ella asegura que trabajar en Tres Gigantes es el reto más satisfactorio, “las mujeres tenemos que prepararnos, acá no hay muchas mujeres trabajando quizá porque falta capacitación o porque sus maridos no las dejan, pero desde el colegio las mujeres debemos aprender que podemos desenvolvernos igual que un varón”.

“Queremos que los proyectos sean autosuficientes para que luego pasen a la comunidad una vez que la gente esté preparada y el proyecto encaminado”, dice Gambarte. Como administrador de empresas, sabe la importancia de ir más allá de la obra social, así que cada uno de los proyectos está pensado para darle ingresos económicos a la comunidad. Con la ayuda de Ernesto Mamani, un joven agrónomo de la zona, Gambarte evalúa la posibilidad de la cría de chanchos y de un matadero para que los pastores puedan certificar la carne de llama por el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria.

Por su parte, Culpina K y Vila Vila, cercanas a San Cristóbal, ahora cuentan con facilidades turísticas y atractivos que incluyen la belleza natural de sus parajes y las obras artísticas que Gastón Ugalde ha realizado en ellas. ¡OH!, prepara un reportaje especial acerca de ello.

Indudablemente en este proyecto existe un claro interés económico, pero también es cierto que es una apuesta por Bolivia que toma muy en cuenta lo social. Esta vez la ganancia también se quedará en casa.

 
 
Untitled Document
© Cochabamba - Bolivia