Texto | Mónica Luján
Ilustración | Gastón Calbimonte
Imprescindible | La educación de la persona con diabetes es un componente esencial de las estrategias de prevención y tratamiento. No reemplaza el tratamiento médico, pero proporciona el estímulo necesario para encarar un cambio radical en el estilo de vida.
La diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por un aumento de azúcar en la sangre por encima del valor normal (hiperglucemia crónica) con disturbios en el metabolismo de los carbohidratos, grasas y proteínas, a consecuencia de defectos en la secreción y/o en la acción de la insulina. Las personas con diabetes necesitan control permanente, ya que es una enfermedad que no tiene cura, pero sí se la puede tratar y controlar. La Diabetes sigue siendo la principal causa de ceguera, insuficiencia renal y diálisis, amputaciones y disminución en la esperanza de vida de quienes la padecen.
La educación, base del tratamiento
“Las complejidades del impacto de la diabetes exigen un enfoque cuidadoso y de colaboración que mejore la calidad de vida de las personas con diabetes y de prevención de esta enfermedad en quienes corren el riesgo de desarrollarla. Para lograr estos objetivos, las nuevas concepciones de la educación y la promoción del derecho a la educación para la salud, reconocen que la educación en diabetes es un aspecto indispensable del tratamiento si se quiere garantizar la participación activa de las personas con diabetes en el control y el tratamiento eficaz de su afección”, explica la Dra. Elizabeth Duarte de Muñoz endocrinóloga y directora del Centro de Educación e Información “VIVIR CON DIABETES”
Es necesario tomar en cuenta las bases del tratamiento que son: régimen alimentario, actividad física y medicación, pero todo ello debe ir acompañado de una buena educación en diabetes. Los cursos de educación se imparten en la actualidad de acuerdo a programas debidamente estructurados y avalados internacionalmente, considerando además aspectos importantes como la edad de las personas, su nivel socio cultural para formar pequeños grupos homogéneos en los que cada paciente puede asistir con un familiar.
La persona con diabetes debe conocer y saber administrar su tratamiento (ya sea medicación oral o insulina, y preparar ó elegir sus alimentos), atender las descompensaciones (si su azúcar baja o sube excesivamente) y modificar o promover actitudes que favorezcan el auto cuidado como cambios en el estilo de vida, por ejemplo: evitar el sedentarismo, utilizar ropa y zapatos apropiados, aunque éstos no sean estéticos, llevar el tratamiento en forma consistente (cuidar pies y visión y monitoreo de glucemias) y modificar actitudes, es decir responsabilizarse de su cuidado. La alimentación es uno de los pilares básicos en el tratamiento, por ello el paciente debe aprender a combinar una alimentación adecuada con una dieta que sea agradable, flexible y que se adapte a la vida de cada paciente.
“Como en toda enfermedad crónica, el control exitoso del curso de la diabetes depende de la participación activa de un equipo de salud, pero no sólo se necesita del médico que identificará los síntomas y hará el diagnostico, indicando después un tratamiento adecuado, o de la nutricionista que se encargará de enseñar los cambios alimentarios importantes que debe hacer la persona para alcanzar el objetivo de un control adecuado de la glucemia, o el de la psicóloga que apoyará a la persona y a su familia en ese corto, pero a veces difícil camino de la aceptación del diagnóstico y de los cambios, también es importante el rol de los "Educadores en Diabetes" quienes son los agentes multiplicadores de esta formación y educación”, explica Duarte.
El educador no reemplaza ni sustituye al médico, simplemente es el encargado de difundir programas de educación a las personas con diabetes y al resto de la comunidad y de realizar las múltiples tareas que no tienen que ver con el área médica de la diabetes. El educador está capacitado para enseñar y tiene experiencia en el manejo de nuevas estrategias grupales e individuales para lograr el aprendizaje de los conceptos y parámetros de la diabetes para lograr cambios de hábitos. Todo ello, cobra mayor relevancia, ya que un buen control puede ayudar enormemente a la prevención de complicaciones de la diabetes relacionadas al corazón y el sistema circulatorio, los ojos, riñones y nervios.
La Educación en Diabetes es una herramienta esencial para:
– La prevención
– Mejorar la calidad de atención.
– Mejorar la calidad de vida del diabético y la de su familia.
_ Disminuir los costos de la enfermedad, ya que el control adecuado de esta enfermedad disminuye costos hospitalarios y fármacos, además de ayudar a prolongar y mejorar la calidad de vida.
El tratamiento de la diabetes, que ha experimentado grandes avances en los últimos años en cuanto a medicación y cuidados, actualmente tropieza con grandes obstáculos especialmente en los países de bajos recursos. Uno de ellos es la capacidad limitada para acceder a nuevos productos tecnológicos y farmacéuticos, otro gran obstáculo es la falta de programas educativos en diabetes que provean educación e información a las personas con esta afección a través de personal capacitado para impartir educación, administrar cuidados y una atención de calidad.
En un esfuerzo por cambiar esta perspectiva en Bolivia y conscientes de la necesidad de informar y educar a las personas con diabetes, el Centro de Educación en Información “Vivir con Diabetes” asume el reto de EDUCAR EN DIABETES y desarrolla programas educativos adecuados para el país y la región.
“Esperamos contribuir a mejorar la atención y las condiciones de vida de las personas con diabetes a través de profesionales que son especialmente capacitados y reconocidos, todo ello, con el firme propósito de enseñar la mejor forma de vivir con diabetes”, explica Duarte.
Complicaciones de la diabetes
“Las complicaciones de la diabetes son problemas de salud ocasionados por esta afección. La diabetes hace que el nivel de azúcar en la sangre sea más alto de lo normal y estos niveles elevados pueden dañar los vasos sanguíneos y los nervios del cuerpo, ocasionando problemas de salud en diferentes áreas. Las zonas más afectadas suelen ser los nervios y los vasos sanguíneos en los ojos, riñones, piernas y pies”, dice Duarte.
Daño a los nervios
El daño a los nervios (neuropatía diabética) afecta los pies y las piernas. Este daño dificulta la tarea de los nervios para transmitir mensajes al cerebro y a otras partes del cuerpo. Puede significar que usted pierde la sensación en partes de su cuerpo o que tiene una sensación de hormigueo dolorosa. Si tiene daño en los nervios es posible que no pueda sentir una ampolla o una úlcera en su pie. La úlcera puede infectarse, y en casos graves, el pie puede tener que ser amputado.
Si presenta los siguientes síntomas, debe acudir a su médico:
• Pérdida de sensación (entumecimiento)
• Dolor agudo o una sensación de hormigueo
• Debilidad
Problemas en los ojos
La retina es una membrana transparente, situada en la parte posterior del ojo que transmite la información visual al cerebro. La diabetes puede dañar y debilitar los pequeños vasos sanguíneos en la retina. A este daño se llama retinopatía diabética.
Si la retinopatía empeora su ojo forma vasos sanguíneos nuevos sobre la retina, pero estos vasos son frágiles y se rompen fácilmente, ocasionando sangrado dentro del ojo. Debido a esto puede formarse tejido cicatrizal, haciendo que la retina se desprenda de la parte de anterior del ojo y llevando a la ceguera. Se puede usar cirugía con láser para tratar o para disminuir el progreso de la retinopatía, especialmente si se descubre a tiempo. Por ello, si siente los siguientes síntomas debe acudir a un especialista
• Visión borrosa durante más de 2 días
• Pérdida súbita de la visión en uno o en ambos ojos
• Ve manchas negras, telarañas o luces intermitentes
• Enrojecimiento dentro del ojo
• Dolor o presión en el ojo
Daño renal
La diabetes también puede dañar los vasos sanguíneos en el riñón (nefropatía diabética), ocasionando que el riñón no pueda filtrar los materiales de desecho del cuerpo. Esta complicación es menos común que las demás. La presión sanguínea alta se asocia con la neuropatía, por lo que si usted tiene diabetes y presión alta es importante mantenerlas ambas bajo estricto control. Algunas personas que tienen nefropatía necesitan diálisis o trasplantes de riñón. La diálisis es un tratamiento que elimina los desechos presentes en la sangre.
La presencia de proteína en la orina es, por lo general, la primer señal de nefropatía. Por ello, es necesario realizar controles cada cierto tiempo, así su médico lo ayudará a proteger el riñón de este tipo de daños.