Volver a Los Tiempos
Edición Semanal
ACTUALIDAD
Cochabamba - Bolivia
Revista de Domingo Para Toda La Familia
Domingo, 5 de octubre de 2008
CONTENIDO
Actualidad
La mente, ese 'órgano' olvidado
“Soy la persona más feliz del mundo”
Tarapaya: Una zambullida en el elixir de los incas
Bolivia, sin ley para proteger su BIODIVERSIDAD
Entrevista
Paulina y el sándwich más famoso de Bolivia
Tendencias
Magníficas en la Fexpo: Un show de lujo
¡Adiós al silencio!
Cerebro, comportamiento, fe y ciencia
Paparazzi
Cumpleaños: Humberto López Garret
Bautizo: Renata Isabel Guth Rodríguez

Staff

PRESIDENTE EJECUTIVO
| Gonzalo Canelas

CONSEJO EDITORIAL
| Fernando Canelas
| Alfonso Canelas

DIRECTORA EDITORIAL
| Maria Reneé Canelas


EDITORA DE ACTUALIDAD
| Mónica Oblitas

EDITORA DE TENDENCIAS
| Mónica Luján

EDITOR DE HABITAR
| Leonardo Terán



Galería de Fotos Miss Bolivia 2008
Elección Miss Universo 2008

Actualidad

“Soy la persona más feliz del mundo”

Texto | Mónica Luján

Fotos | Rodolfo Goitia

CIEN AÑOS DE EXISTENCIA | Ochenta de ellos, entregados a la vida religiosa, no han sido suficientes para agotar la misión y la fe de la Hermana Virginia. Hoy, después de un siglo, sus convicciones continúan intactas y más firmes que nunca.

La vida de la Hermana Virginia, dedicada a la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, no sólo se destaca por haber alcanzado los 100 años de existencia, sino por el temple, fuerza y lucidez de esta mujer que ha entregado su vida a Dios.

Postrada en una cama, la religiosa asegura que, a pesar de su invalidez y dolor físico, es la persona más feliz del mundo.

“Me aman mucho más de lo que merezco; tengo unas hermanas y enfermeras maravillosas que me cuidan más de lo que necesito y con mucho sacrificio. Mi enfermedad es poco corriente, muy doliente, larga y sin remedio, pero mi cabeza funciona bien (ríe) y estoy contenta”, relata.

La salud de esta religiosa con los años obviamente se ha visto afectada. No sólo ha perdido la vista y la audición en gran medida, sino que de manera milagrosa ha sobrevivido a tres micro infartos y a varias operaciones.

“Cuando me daban los micro infartos me caía y por eso tuve que someterme a 13 operaciones. La última vez que me caí me rompí la cadera. El médico, que no me miró ni una vez, sino en una radiografía, dio órdenes de que camine, pero los dolores eran tremendos. Al salir de la clínica me hicieron estudios en otro lado y vieron que mi cadera estaba desecha. Me parece que ya son ocho años que estoy inválida. Pero he estado hasta este último Jueves Santo en una silla de ruedas y no tenía dolor; además podía seguir escribiendo y leyendo. Desde entonces sólo estoy en cama, dice.

UNA ANÉCDOTA INCREÍBLE

La Hermana Virginia nació el 27 de septiembre de 1908 en Navarra (España) y sintió su vocación desde muy pequeña. Ella y sus siete hermanas quedaron huérfanas a temprana edad. Su madre murió cuando la religiosa tenía apenas trece años y a los pocos años murió también su padre. Habiéndolas dejado en una situación muy bien acomodada, la vida les deparó una sorpresa poco agradable que después sería “compensada por Dios”, como ella dice.

“Mi mamá murió a los 40 años y mi padre a los 48 y quedamos ocho hermanos huérfanos. Nos dejaron muy bien acomodados, pero el tutor que tuvimos que era abogado y esposo de una hermana mía nos arruinó. Quedamos en una pobreza terrible y yo sufría mucho por la situación de mis hermanas”, recuerda.

Lo que sucedió después es sólo un ejemplo para que vean cómo Dios no abandona a los suyos. Otra de mis hermanas tenía un novio muy bueno, pero él le decía que si no fuera por ella entraría a benedictino. Mi hermana le decía: ‘No, más bien formemos un hogar católico’. Él le dijo que sentía el llamado de Dios. Entonces lo acompañó porque no quería disgustar a Dios. Fueron a Zaragoza, donde está la Virgen del Pilar, patrona de España, y él se hizo benedictino y ella pensó en hacerse religiosa, relata.

Ante esta idea, la Hermana Virginia y otra de sus hermanas escribieron a la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús para que no la recibieran, ya que estaban conscientes de que ella no tenía vocación.

“Antes de entrar a hacerse religioso, este hombre le regaló a mi hermana un billete de lotería; se trataba de la lotería de Navidad, la más grande de España. Y nos la sacamos. Al tiempo, unos tíos de Argentina les dejaron todos sus bienes a mis hermanas y fueron muy ricas, pero lo más importante es que ayudaron muchísimo a los pobres.¡Dios no abandona al que a Él acude!

Por otro lado, la vida de la Hermana Virginia no estaba en España. Hace 72 años partió a América Latina, donde trabajó en cinco naciones por los más necesitados. El primer lugar al que llegó fue Cochabamba; después fue a otros lugares, pero retornó a Bolivia.

El pasado 27 de septiembre, la Comunidad de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús preparó una fiesta para celebrar sus 100 años.

“En la oración de ese día sólo pedí por los matrimonio bien formados bajo el precepto que Dios les dio, que en el hogar haya paz, unión y armonía. La felicidad no la da el dinero, ni los honores; la felicidad está en Dios y viviendo con Dios”, asegura.

“En el día del agasajo, la Hermana Virginia parecía diez años menor. Estaba radiante y bendiciendo a todo el mundo”, cuenta la Hermana Miriam de su misma congregación.

UNA EXPERIENCIA AMARGA

Entre las tantas anécdotas que recuerda, una permanece en su mente como la más triste que vivió en su apostolado.

“En Bolivia pedí trabajar en escuelas fiscales pobres. Por lo general me daban los cursos de bachillerato y yo daba clases de religión, entre otras actividades, pero en este colegio que me asignaron en Cochabamba el director era ateo”, recuerda.

Un alumno le comentó en secreto a la Hermana Virginia que el director les dijo: “Que la monja no les dé clases de religión, que es una tontería, y yo los aprobaré a todos y tendrán la hora libre”.

“Claro, bajo estas indicaciones, los estudiantes no me hacían caso y lamentablemente, aunque no me fui y estuve ahí todo el año, no conseguí nada. Fue algo muy duro y triste ver que se ofendía al Señor y que el director era ateo. Hoy pienso en él y digo: ‘Pobrecito…’”, cuenta la Hermana.

LA RELIGIÓN EN ESTOS TIEMPOS

Cualquiera pensaría que con cien años de vida y formada para el martirio y la observancia como antes se acostumbraba y como ella misma afirma, la Hermana Virginia conservaría una visión más conservadora de la religión.

Sin embargo, adaptada a estos tiempos, la Hermana reconoce que para ser religiosa hoy en día reciben una educación diferente, pero acorde a los tiempos.

“Están muy bien formadas y los tiempos han cambiado. Entonces, ya no pueden estar formadas como antes nos educaban. Lo único triste es que faltan religiosos”, dice la Hermana.

 
 
Untitled Document
© Cochabamba - Bolivia