Texto | Mónica Luján
Fotos | Rodolfo Goitia
EL IMPLANTE COCLEAR | Es un dispositivo electrónico que restablece, en ciertos casos, la audición de personas profundamente sordas. Es una alternativa que ha mejorado con el paso del tiempo. La detección precoz y la terapia de rehabilitación son imprescindibles.
Para quienes tienen los oídos sanos, escuchar pareciera no ser un privilegio y es parte de la vida cotidiana; sin embargo, para aquellos que han vivido en un mundo de silencio y hoy, gracias a los avances de la ciencia, tienen la posibilidad de escuchar es un verdadero milagro.
En la actualidad algunos tipos de sorderas profundas pueden ser superadas y un método para ayudar es el Implante Coclear.
Se trata de un dispositivo electrónico que se utiliza para estimular directamente la cóclea y así transmitir el impulso eléctrico hacia los centros cerebrales auditivos. En síntesis, facilita la llegada del sonido hacia el nervio auditivo. Este implante sólo ayuda a los niños con sordera neurosensorial, donde el nervio acústico y los centros a nivel cerebral están intactos.
“La hipoacusia neurosensorial es la pérdida auditiva en la que está comprometida la cóclea (órgano donde llega la energía sonora y estimula las células sensoriales, que allá se encuentran, para transmitir la información hacia el nervio auditivo y de aquí al cerebro para que éste la procese). Cuando las pérdidas neurosensoriales son muy severas, no pueden ser corregidas con tratamiento médico y a veces no reciben un beneficio significativo con audífonos, pero quizá sí puedan obtenerlo con el Implante Coclear”, explica Anneliesse Sabath, otorrinolaringóloga del Hospital San Vicente.
Por otro lado, existen otros tipos de sorderas, entre las que están las conductivas o centrales; este último caso es cuando se ha dañado los centros auditivos a nivel del cerebro y no sirve el Implante Coclear.
Para el caso de la sordera conductiva existe otro dispositivo, el Implante BAHA, que ayudará en caso de que el problema no pueda ser resuelto médicamente o por otros procedimientos correctivos quirúrgicos.
LA IMPORTANCIA DEL DIAGNÓSTICO PRECOZ
Cualquiera que sea el caso o la causa de la sordera, lo fundamental es que se diagnostique lo antes posible; es decir, a los meses de nacido el bebé.
“En los casos de hipoacusia neurosensorial profunda es fundamental el diagnóstico precoz, y el inicio de una terapia de estimulación y rehabilitación inmediata para obtener mejores resultados”, explica la especialista.
Por su parte, María Isabel Zamora, del Centro Avanza, asegura que al principio se tratará al menor con estimulación fonoaudiológica, con la ayuda de audífonos para enseñarle a escuchar y, por lo tanto, a hablar.
El mayor error es que la sordera pase desapercibida o que no se le otorgue la importancia hasta cierta edad. En muchos casos, los padres recién se dan cuenta cuando su hijo debería estar empezando hablar y no lo hace.
“Se han hecho varios estudios del cerebro de los humanos y hasta los cinco o seis años es como una masa moldeable. Lo que el niño aprende quedará grabado. La plasticidad neural a partir de los seis años se va perdiendo. Entonces, la idea es enseñar a escuchar y hablar antes de este periodo. Si hasta entonces el niño sordo no recibe el estímulo o las nociones adecuadas, el implante no servirá de nada, explica Sabath.
En el niño sordo cuando se le pone audífonos se logra aumentar el volumen de la información sonora y así se estimulará las células en la cóclea. Sin embargo, a veces los audífonos no son suficientes para que el niño alcance una curva de lenguaje, por lo que deberá considerase el Implante Coclear, asegura Sabath.
Previo al implante se debe realizar una evaluación psicológica y familiar para observar si el menor está en condiciones de adaptarse al implante y si va a ser constante en la terapia de rehabilitación.
“El apoyo de la familia es fundamental. El paciente no sólo debe ser candidato médicamente, sino que se evalúa el aspecto del aprendizaje del menor y el apoyo familiar que pueda recibir, explica Zamorano.
SÍNTOMAS
Los padres deben estar siempre alerta. Si, por ejemplo, su bebé no despierta cuando hay ruidos fuertes o si en la primera infancia no balbucea son algunos síntomas para darse cuenta.
“El método de triagem con emisiones otoacústicas que debería realizarse en todo recién nacido es un rastreo de la audición. Lamentablemente, en Bolivia no se la realiza como en otros países. Mediante dicho test se puede determinar si el paciente presenta alguna alteración, explica Sabath.
PARTES DE UN IMPLANTE
Externamente el menor tendrá un micrófono que recoge los sonidos que pasan al procesador y éste selecciona y codifica los sonidos más útiles para la comprensión del lenguaje. El transmisor envía los sonidos codificados al receptor.
Internamente se colocará un procesador-estimulador que se implanta detrás del pabellón auricular sobre el cráneo y electrodos que se introducen en el oído interno, a nivel de la cóclea y estimulan las células de la misma para mandar la señal a través del nervio auditivo.
Ambas partes se ponen en contacto mediante un imán que va por fuera y lo conecta al receptor.
INTERVENCIÓN Y POST-OPERATORIO
Para el Implante Coclear se utiliza anestesia general. La duración aproximada de la operación es de dos a tres horas y el paciente tendrá un período de hospitalización de alrededor de 48 horas.
La recuperación post-operatoria dura normalmente entre tres y cinco semanas, hasta que se produzca la cicatrización completa. Recién al mes de la intervención se enciende el dispositivo y recién se acoplarán los componentes externos del implante para proceder a la apertura de canales, explica Sabath.
Por otro lado, la edad para realizar esta intervención ha cambiado en los últimos años. Hasta hace algún tiempo se autorizaban los implantes a partir de los dos años, desde hace unos años ya se autoriza que los implantes se realicen en niños desde los nueve meses, explica Zamorano.
REHABILITACIÓN
Toda persona implantada se beneficiará con una rehabilitación adecuada.
Se debe tener en cuenta que la terapia es imprescindible antes y después de realizado el implante, sino el paciente no podrá gozar de ningún beneficio. Sin embargo, antes del implante es necesario que el menor utilice audífonos, lamentablemente para muchos los precios no son accesibles y por eso no se recurre a ellos.
“Estamos tratando de tener un banco de audífono y poder así ayudar a estimular desde corta edad el nervio auditivo”, dice Zamorano.
EL CUESTA?
En Estados Unidos y el resto del mundo el Implante Coclear, excluyendo evaluación, cirugía y la rehabilitación, cuesta alrededor de 30.000 dólares. La mayoría de las compañías de seguros lo reconocen, lo mismo que en Argentina, Chile, Brasil y Colombia.
En Bolivia, no es reconocido por ningún seguro de salud, ni se encuentra dentro la política de salud del gobierno, por lo que se creó hace cinco años la Fundación Oír en la ciudad de Santa Cruz, por medio de la cual se ha conseguido un precio especial del fabricante del implante (Cochlear).
Actualmente en Bolivia por medio del programa con la fundación se han implantado 15 niños, los últimos cuatro (todos de Cochabamba) en abril de 2008. Actualmente se tienen dos niños candidatos a implante a corto plazo, y a partir de noviembre se empezarán a realizar dichos implantes en nuestra ciudad.