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Domingo, 12 de febrero de 2006
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Olvidados por Dios, el diablo, y el Estado
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Pueblos indígenas

Olvidados por Dios, el diablo, y el Estado

Texto | Luz Marina Canelas

Fotos | Cortesía Luís Mérida Coimbra

Revalorizando las culturas | Con “Fragmentos de la selva” y “Por las rutas de D’Orbigni” el autor, guionista y director Luís Mérida Coimbra persigue el diálogo de entendimiento entre las culturas andino-amazónica-occidentales

En el último quinquenio, la explosión de producciones nacionales saca a flote la fantástica creatividad de los bolivianos, que contrapesa a la falta de recursos económicos necesarios para plasmar las mágicas propuestas dentro el arte, tomando en cuenta las vivencias étnicas.

“Fragmentos de la Selva” no es la excepción. Creada en el género de docuficción, trasciende las fronteras por el lenguaje audiovisual de alta tecnología que utiliza, logrando incluso destacarse entre las realizaciones finalistas del Festival de Vídeo Amazónico y del Caribe “Anaconda”.

Es una película en formato digital que se ha proyectado en comunidades étnicas, y que aún hoy recorre las ciudades llegando incluso a un estreno internacional en Washington D.C. (EEUU) por la temática que aglutina: mitos, creencias y realidades de las etnias selváticas bolivianas a través de una joven cuentacuentera y de un hombre-animal que se constituye en el personaje símbolo de las historias de Luís Mérida Coimbra.

La producción fue nominada entre las 20 mejores películas del Caribe y la Amazonia en el festival Anaconda 2004 en su tercera versión, compitiendo con 135 obras de Brasil, Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala Honduras, México, Perú y Venezuela y también con otras de Bolivia.

“Para mí la producción del documento fue más un compromiso moral que tenía con los habitantes de las etnias amazónicas del país”, señala el autor.

El poder documentar la memoria de los pueblos originarios e indígenas genera un triple propósito —prosigue—. “Por un lado, el solidarizarse con la causa que ellos persiguen, que va desde hacer respetar su cultura, territorios y el medioambiente, hasta contribuir con su supervivencia. Por otro, hallar la belleza del mito, de las leyendas y de su religiosidad que nos hacen ver más allá de lo objetivo. Y, por último, aportar el elemento del conocimiento del pueblo que está en su última etapa de vida nómada”, dice.

Las agrupaciones selváticas a las que hace referencia se dedican al ocio en el buen sentido de la palabra. Según él mismo describe, “no son etnias agrarias. Ellos cazan, pescan y se dedican a la recolección, por ello poseen un alto sentido de la religiosidad y de lo artístico”.

El trabajo se basa en la narración de los vivientes de Santa Isabel del Río Ichilo y de San José de la Angosta, donde se construyó y se socializó la idea del vídeo, y del Limo del Isiboro Sécure, que fue escenario de la filmación del proyecto.

Para Mérida, lo más difícil de la producción fue la recopilación vivencial que tuvo con las etnias a lo largo de cinco años de exploración de campo, que completó con lecturas bibliográficas de diversos autores para enriquecer a la mágica trascripción de hechos a través de la creación de su guión.

La gente se identificó inmediatamente con el mensaje de una lectura poética de la realidad.

Difusión en territorio étnico

El clímax a lo largo de este periodo de director y guionista lo experimentó cuando el producto fue presentado por primera vez a las comunidades, momento descrito por Mérida como “una situación mágica en pleno siglo XXI”.

El director de Studio Ángel y director de la docu-ficción “Fragmentos de la selva”, Luís Mérida, recorrió en una lancha el río Ichilo y Chapare por el lapso de dos semanas, en cuyas riveras se proyectó el trabajo para las comunidades indígenas la primera semana de diciembre de 2004.

Esta experiencia audiovisual inédita fue auspiciada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), mediante el proyecto de Capacitación Audiovisual Indígena, al aportar con programas documentales sobre los territorios comunitarios originarios del trópico de Cochabamba.

La OIT puso en práctica una nueva etapa institucional en la que traslada información, genera revalorización y autoestima en las poblaciones indígenas, para posteriormente capacitar a los aborígenes en el manejo de la técnica audiovisual.

“Fue maravilloso ver a la gente que se enfrentaba por primera vez en la vida a una pantalla de imágenes y sonidos en movimiento”, recuerda Mérida.

“Al día siguiente los niños corrían a comentar el hecho como si hubiera sucedido en su sueño y no en la realidad”. Para él, producir y lanzar este tipo de proyectos con la intervención de personajes reales puros y autóctonos, revaloriza a las culturas que por siempre han vivido sumidas en el olvido de Dios, del diablo y del Estado boliviano, promoviendo autoestima y la posibilidad de mostrarse al mundo como algo palpable… existente.

Demandas palpables

A la fecha, las demandas más comunes de esos pobladores tienen que ver con la ausencia de servicio de salud, educación, insuficiente comunicación y escasa participación política en el Estado boliviano.

Muchos indígenas de las comunidades carecen de documentación oficial que les permita ejercer sus derechos constitucionales, ya que no tienen participación en el voto directo en las elecciones municipales o presidenciales y ningún acceso a los servicios de salud.

 
 
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