Texto | Mónica Luján
Fotos | Archivo
EL TRASTORNO DEPRESIVO | Es una enfermedad que afecta el ánimo y la manera de pensar. Puede influir en el apetito, el sueño y cómo uno se valora a sí mismo (autoestima). Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza, no indica debilidad personal y no es una condición de la cual uno puede liberarse voluntariamente. Es una enfermedad totalmente tratable y curable.
La depresión está muy relacionada con las pérdidas afectivas; por ejemplo un duelo o el finalizar una relación amorosa son pérdidas que afectan de distinta forma a cada uno. En algunos casos puede desembocar en depresión, pero se debe saber distinguir que la tristeza no es necesariamente depresión. Esta enfermedad se caracteriza por una sensación de desencanto o pérdida de interés por las cosas cotidianas de la vida. Los depresivos se sienten tristes por un tiempo mínimo de dos semanas.
“Más del 80 por ciento de las consultas en medicina general o interna están relacionadas con la depresión. De hecho, de cada diez pacientes, ocho sufren de alguna manera un proceso depresivo. Por ello, es un tema que cobra mucha relevancia y que debe ser diagnosticado y tratado”, explica el Dr. Franz Siles, médico psiquiatra.
Se debe saber que no todos caen en la depresión; por lo general hay una predisposición y ésta podría ser hereditaria. Es una enfermedad que tiende a ser recurrente, aunque en algunos casos se pueden presentar episodios únicos. Los rasgos depresivos se pueden palpar desde la niñez: por ejemplo, trastornos en la alimentación, irritabilidad del niño ante situaciones de frustración o notar que el menor se apaga poco a poco.
Tipos de depresión
Existen varios tipos de trastornos depresivos:
• Depresión severa. La depresión severa se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que antes eran placenteras. Un episodio de depresión muy incapacitante puede ocurrir sólo una vez en la vida, pero por lo general se repite varias veces.
• Trastorno bipolar. Otro tipo de depresión es el trastorno bipolar, conocido como la psicosis maníaco-depresiva. No es tan frecuente como los otros trastornos depresivos. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión). Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía. La manía a menudo afecta la manera de pensar, el juicio y la manera de comportarse con relación a los otros. Por ejemplo, en la fase maníaca la persona puede sentirse feliz o eufórica, tener proyectos grandiosos, tomar decisiones de negocios descabelladas. Si la manía se deja sin tratar puede empeorar y convertirse en un estado sicótico (el paciente pierde temporalmente la razón).
Síntomas de depresión y manía
La gravedad de los síntomas varía según la persona y también puede variar con el tiempo.
Depresión:
• Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío" en forma persistente.
• Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
• Sentimientos de culpa, inutilidad e impotencia.
• Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
• Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar "en cámara lenta."
• Dificultad en concentrarse, recordar y tomar decisiones.
• Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.
• Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer demasiado y aumento de peso.
• Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
• Inquietud, irritabilidad.
• Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.
Manía:
• Euforia anormal o excesiva.
• Irritabilidad inusual.
• Disminución de la necesidad de dormir.
• Ideas de grandeza.
• Conversación excesiva.