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ENTREVISTA
Cochabamba - Bolivia
Revista de Domingo Para Toda La Familia
Domingo, 12 de marzo de 2006
CONTENIDO
Entrevista
“Bolivia tiene fuerte personalidad”
Actualidad
Células madre, salud para toda la vida
Frambuesas bolivianas de exportación
Marcelo Quiroga Santa Cruz, el caudillo traicionado
Tendencias
París usa polleras
¿Dolor de espalda?
Recuerdos del primer campo de golf
Paparazzi
Salguero Arias & Velásquez Rodríguez
Guzmán Castro & Sagárnaga Alcázar
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Mitsunori Shirakawa:

“Bolivia tiene fuerte personalidad”

Mitsunori Shirakawa

Texto | Mónica Oblitas

Fotos | Jorge Landaeta

CooperaciÓn | El Gobierno japonés ha condonado el total de la deuda boliviana y es uno de los más activos cooperantes en varios proyectos que tienen el propósito de mejorar la calidad de vida de los bolivianos. Lo hace sin esperar nada a cambio

En su despacho se destacan una estatua de la Virgen de Copacabana y varios mapas de Bolivia, habla perfectamente el castellano, incluso con algunos dejos “collas”, le gusta la tunta y el chuño y dice sentirse más que feliz en estos dos años que ha cumplido como Embajador de Japón en nuestro país. Mitsunori Shirakawa, diplomático desde 1966, fue designado como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Japón en Bolivia el 2004. En ese cargo ha priorizado las relaciones cordiales que siempre ha mantenido su país con Bolivia, llegando a condonar el total de la deuda boliviana (567 millones de dólares) con el Gobierno japonés. Aunque no tiene cierto cuánto más estará en el cargo, Shirakawa asegura que continuará la política establecida por Japón con respecto a Bolivia, además de disfrutar cada minuto en nuestro territorio del que, junto a su esposa, ya guarda gratos recuerdos.

¡OH!: ¿Qué es lo que más le gusta de Bolivia?

Hay muchas cosas que me atraen de Bolivia, el paisaje, la diversidad, la comida, pero no me pregunte por los nombres, he tenido la oportunidad de viajar al altiplano y allí he probado una inmensa variedad de papas, chuño, tunta, por ejemplo, que me gustan mucho. Los aspectos que impresionan más de este país son su diversidad tanto geográfica como étnica y cultural, su condición topográfica. Bolivia es un país que tiene una fuerte personalidad.

¡OH!: ¿Cuáles identifica como las mayores necesidades de Bolivia?

Hay muchas necesidades, según datos estadísticos, Bolivia se sitúa como uno de los países menos desarrollados, lo que significa muchas necesidades de varios sectores, pero lo que yo siento mediante mis limitados contactos con la gente boliviana es que lo más importante en términos generales es la confianza en el valor, en la capacidad. La gente se siente humilde, tímida, y todavía no tiene confianza en sí misma y hay varias razones para ello, falta de necesidades mínimas de vida por ejemplo, en ese sentido hay mucho que mejorar para que la gente pueda tener ese sentimiento de confianza, salud, educación y servicios básicos.

¡OH!: El Gobierno japonés se ha caracterizado por tener excelentes relaciones con Bolivia, ¿cuál es la fórmula para mantener así esas relaciones?

La misión fundamental que yo tengo es mantener y promover la amistad con Bolivia; en ese sentido, para mí resulta relativamente sencillo cumplir con esa misión porque hay varios factores fundamentales que han caracterizado nuestra relación bilateral que tiene una larga historia de más de un siglo, y está caracterizada por la cooperación económica-técnica. Otro elemento particular de nuestra relación con Bolivia es la existencia de dos colonias japonesas en Santa Cruz, Okinawa y San Juan, ambas han cumplido 50 años y son parte de la comunidad boliviana. Bolivia es uno de los pocos países que se abrieron a la inmigración colectiva japonesa poco tiempo después de la II Guerra Mundial. Bolivia es el único país con el que Japón mantiene un convenio para facilitar la migración japonesa a Bolivia.

¡OH!: Japón fue devastado prácticamente durante la II Guerra Mundial, y a pesar de ello pudo renacer de las cenizas para convertirse en una potencia mundial, ¿cómo fue ese proceso?

No sé. Me inclino a algo demasiado espiritual. Japón no era un país tal como estaba después de la II Guerra Mundial, es un país que tiene su historia y su cultura, su nivel de educación. Aunque perdió muchas cosas a raíz de esa guerra, la memoria se queda, los japoneses sabían hasta dónde había que recuperar y hasta dónde podemos llegar, ese fue un elemento esencial para que la gente se reúna en un esfuerzo común de reconstrucción del país.

¡OH!: Usted llegó el 2004 al país y ha sido testigo de los cambios que ha vivido Bolivia, ¿no han perjudicado estos cambios las relaciones y los proyectos entre el Gobierno de su país y el boliviano?

Justamente. Bolivia se encuentra en un periodo de cambio. Durante estos dos años que acabo de cumplir han sucedido muchas cosas, pero los factores básicos que han caracterizado nuestra relación se han mantenido inalterables y por encima de esos cambios.

¡OH!: ¿Cómo funciona esta relación? ¿Qué proyectos se priorizan ahora?

Japón tiene una larga historia de cooperación con Bolivia que empezó en 1961. Japón, sobre todo después de la guerra, ha adquirido una política exterior muy clara de no acudir a Fuerzas Armadas para resolver conflictos y confíar en la buena voluntad de los otros países. En base a esa posición básica, hubo un periodo de reconstrucción que superó el nivel que Japón tenía antes de la guerra y aún así siguió su desarrollo. También contó con algunas condiciones internacionales favorables. Como un país de pocos recursos naturales, depende de los materiales de países extranjeros, así que un ambiente pacífico que permita el tráfico fluido de esos materiales es indispensable. También contó con la ayuda económica internacional.

Japón es uno de los únicos países que cooperan con países en desarrollo que tiene experiencia de haber sido un país en vías de desarrollo y receptor de la ayuda internacional. Y la cooperación internacional económica es uno de los pilares de la diplomacia japonesa. En esa base, Japón tiene una filosofía propia de ayuda internacional y en base a ella, tenemos una política específica bilateral con Bolivia, esto no se define unilateralmente, sino en estrecha consulta con el Gobierno boliviano. Tenemos un mecanismo establecido que llamamos consulta sobre política de cooperación bilateral en que participan todos los ministerios relacionados. Actualmente, en base a esa consulta, tenemos una política fundamental de tres pilares: desarrollo social, mejoramiento de productividad y gobernabilidad e institucionalidad, y hay otro concepto que es integrador de estos tres primeros y que llamamos seguridad humana. Es un concepto relativamente nuevo pero internacionalmente compartido. Nosotros promovemos ese concepto como algo básico en nuestra cooperación, y actualmente nuestra ayuda está dirigida prioritariamente al sector de educación, salud e infraestructura básica, donde se puede incluir agricultura y aguas, de mayor prioridad.

¡OH!: ¿Y qué recibe Japón a cambio?

Amistad. Es que casi todo boliviano que he encontrado muestra su gratitud por nuestra gestión, y eso es lo que estamos buscando. Japón, como dice la Constitución japonesa, no posee Fuerzas Armadas, sólo de autodefensa que no va a utilizar como instrumento para resolver conflictos. Ahora participa en algunas actividades de mantenimiento de paz con las Naciones Unidas, pero nunca va al campo de guerra, hay una restricción muy fuerte sobre el uso de esas Fuerzas. Como un socio de la comunidad internacional y la influencia que puede tener por el tamaño de su economía, tenemos que cumplir la responsabilidad que cada país tiene como socio, y creemos que la cooperación técnica es el mejor instrumento para contribuir a la comunidad internacional, así que no solamente cooperamos con Bolivia, sino con varios otros.

¡OH!: ¿Al mismo nivel que lo hacen con Bolivia? Hace poco el Gobierno japonés condonó toda la deuda de Bolivia...

Hay factores bilaterales, si hay un país poco amistoso y hay otro con el que tenemos una larga historia de cooperación, hay tendencia de cooperar más con el segundo. Bolivia desafortunadamente se sitúa en una posición de mayor necesidad, y lógicamente tienen que haber consideraciones especiales, además Bolivia es el país que tiene la relación con Japón más larga de la historia en América Latina junto con Perú. Incluso más que con Brasil, que tiene una numerosa comunidad japonesa.

La condonación es una iniciativa nuestra, pero no exclusiva, es en base a un consenso que se llegó con la comunidad de países cooperantes. El problema de pobreza es uno de los más serios que existe, es un tema que debe estar presente entre los países cooperantes para la armonía y convivencia pacífica de la comunidad internacional, pero algunos países, a pesar de mucha ayuda, tienen una deuda fuertemente acumulada, así que esa ayuda no tiene el efecto esperado.

Hace bastante tiempo se venía discutiendo la posibilidad de esa condonación, al principio no todos estaban de acuerdo con esa medida porque uno de los pensamientos básicos de la cooperación japonesa es no regalar el pescado sino enseñar a pescar. En ese sentido. la condonación puede ser una medida que perjudique el espíritu de auto-ayuda, pero el problema de la deuda acumulada de algunos países era insoportable y manteniendo esas deudas, algunos no tenían esperanza de mejorar, entonces hubo una decisión política a nivel internacional que dejó sin embargo a cada país la decisión de hasta dónde condonar, aunque la conciencia de la necesidad de aliviar esa carga fue común. Japón, en base a ese consenso, empezó a analizar la situación de algunos países, entre ellos Bolivia, y decidió condonar el total de la deuda.

 
 
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