Texto | Mónica Luján
Ilustración | Gastón Calbimonte
PARA TOMAR EN CUENTA | En el sistema educativo tradicional no hay duda de que la asignación de tareas escolares para el hogar es una manera de fortalecer el conocimiento y la responsabilidad del alumno, pero también hay quienes creen que se deben unir esfuerzos para mejorar la asignación de los deberes extraescolares, puesto que algunas veces éstos se convierten en un castigo para el estudiante
Los deberes escolares para la casa son considerados por muchos como un recurso pedagógico que permite profundizar y afianzar los conocimientos adquiridos en clase, además ayuda a formar hábitos de estudio, acostumbrando al alumno al trabajo independiente y responsable. La propuesta y ejecución de actividades extra clase también ayuda a que el niño o adolescente desarrolle sus capacidades creativas y desarrolle habilidades en cuanto a la investigación. Todo ello, favorece a su pensamiento crítico y reflexivo de modo que sea el protagonista de su propio aprendizaje. La justificación para dar al estudiante tareas es una forma de satisfacer totalmente las exigencias que demanda el desarrollo integral del alumno.
Sin embargo, hay quienes no están de acuerdo con la manera en cómo se asignan los deberes para la casa, ya que limitan al alumno en su vida extraescolar, porque se ven limitados para realizar deportes y pasar más tiempo con la familia y los amigos. Otro aspecto importante para quienes argumentan como negativas las tareas, es la falta de participación propia del estudiante en la realización de sus tareas, puesto que en muchos casos se puede notar la intervención de padres, hermanos o terceras personas.
Las tareas para el hogar a veces se convierten en un martirio o castigo porque no responden a las necesidades ni intereses del alumno o adolescente, ya que éstas son rutinarias, extensas y contribuyen poco a su verdadera formación.
“El estudiante, al verse sometido a una presión excesiva para realizar ampulosas tareas, puede caer en tensiones psicológicas que afectan su autoestima y estabilidad emocional, ocasionando estados de angustia, inseguridad, sumisión, rechazo o rebeldía”, explica el profesor Octavio Copa Herrera.
¿SE JUSTIFICA LA ASIGNACIÓN DE TAREAS?
Según Copa, aquéllos que están a favor o en contra de las tareas escolares a domicilio deben convenir en un punto: la necesidad y urgencia de abordar el problema y formular alternativas de solución.
El Reglamento de Administración y Funcionamiento para Unidades Educativas de Nivel Inicial, Primario y Secundario, promulgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, en su artículo 24, dispone que “las tareas escolares fuera del horario de clase se asignan únicamente con fines de afianzamiento del aprendizaje y aplicación o transferencia del mismo. Estas tareas deben ser dosificadas, motivadoras, variadas, ágiles y adecuadas a las posibilidades del alumno y de su realidad familiar y social, sin afectar el descanso que le corresponde… Las tareas no deben remplazar las clases ni deben ser impuestas como castigo o como medida disciplinaria. En general, no se deben dar tareas para las vacaciones”.
Convendría que los profesores de los diferentes niveles de educación tanto pública como privada den cumplimiento a esta norma legal en actual vigencia.
Por su parte, Mavilo Calero, destacado profesor peruano, al referirse a este tema dice: “…La calidad educativa de un colegio no se demuestra por la cantidad de tareas escolares para la casa”.
Coincidiendo con Calero, Octavio Copa, explica que no está en desacuerdo con la asignación de tareas escolares para la casa, pero éstas deben ser adecuadas para cada alumno, además de la necesaria coordinación entre todos los profesores. Asimismo, asegura que los desaciertos más frecuentes en la asignación de deberes para la casa son:
• Sobrecarga de trabajo al alumno hasta que sienta fatiga, rechazo y se convierta en un castigo. Dar mayor importancia al aspecto formal y no esencial de la tarea. Es decir, exigir al estudiante que los cuadernos estén escritos con dos o más colores, con doble margen, bien subrayados e ilustrados. Algunos profesores califican con elevadas notas trabajos realizados por terceras personas.
• Abuso de las tareas: La cantidad no indica la calidad. Muchas veces por dar mucha tarea, se termina agobiando al estudiante y ya no es beneficioso.
• Prejuicios: Algunos maestros consideran que su asignatura es más importante que otras y debido a la falta de coordinación, el estudiante se ve abrumado con mucha tarea de distintas materias.
El rol de los padres
Es importante señalar que este tema no es sólo un problema que incumbe a educadores y alumnos, sino que la participación de los padres de familia es fundamental.
Debido a las múltiples ocupaciones que demanda hoy la sociedad actual, algunos padres descuidan su función educadora encomendando esta tarea sólo al colegio. No hay en muchos casos apoyo, ni control de los padres en el trabajo escolar de sus hijos.
El papel que juegan los padres de familia con referencia a las tareas de sus hijos es de máxima importancia. Un seguimiento y control permanente les permitirá conocer las dificultades de sus hijos en el proceso de aprendizaje. La participación de los padres en el quehacer educativo de la escuela no sólo es importante, sino obligatoria.
Condiciones pedagógicas
La asignación de tareas escolares para la casa deberían reunir las siguientes condiciones, según explica el profesor Copa:
• Ser planificadas y coordinadas para evitar la improvisación, rutina y sobrecarga de actividades.
• Ser graduadas en extensión y dificultad para evitar el tiempo y esfuerzo desproporcionado.
• Considerar el nivel de madurez y diferencias individuales de cada alumno.
• Los alumnos deben estudiar en casa para producir y no para reproducir.
• Las instrucciones deben ser claras y precisas para evitar confusiones y falsas interpretaciones.
• Los profesores deben motivar a los alumnos para que las realicen con agrado y no como una pesada carga u obligación.
• Evitar el puro ejercicio memorístico, repetitivo e irreflexivo.
• Evitar que sean simples asignaciones para ocupar “en algo” el tiempo libre del que dispone el estudiante.
• Deben ser revisadas o corregidas, de lo contrario se puede ocasionar sentimientos en el niño o adolescente de desaliento, desconfianza, y la falta de interés por posteriores trabajos.
Seguramente las tareas para el hogar tienen su buena razón de ser, pero para quienes las consideran negativas y poco motivadoras, también tendrán algunas observaciones acertadas que hacer. Lo cierto es que este tema quizá sea de amplio debate entre agentes educativos. Pero también es importante la participación de los padres.
“Todo ello para unir esfuerzos y construir una educación auténtica y de calidad para el alumno”, concluye Copa.