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Internacional

George W.Bush se aplaza ante el mundo

George W.Bush

Texto | Redacción ¡OH!

Fotos | Agencias

Errores | La guerra en Irak sigue siendo el factor de mayor desaprobación de la política de EE.UU.

Hace unos días, el Servicio Mundial de la BBC dio a conocer los resultados de la encuesta que encargó a la firma Globescan junto con el Programa de Actitudes hacia las Políticas Internacionales (PIPA, por sus sigas en inglés) de la Universidad de Maryland, y que se realizó a 26.000 personas en 25 países de todos los continentes.

La pregunta se centra en el papel que Estados Unidos está desempeñando internacionalmente y los resultados sorprenden por lo rápido que está descendiendo la popularidad del presidente George W. Bush a nivel mundial: 49% de los encuestados consideran que Estados Unidos tiene un papel negativo en el mundo, es decir, casi la mitad del planeta.

Los temas que causan mayores niveles de desaprobación son la guerra en Irak (73%), los presos de Guantánamo (67%), el manejo dado al conflicto entre Israel y Hezbolá (65%), al programa nuclear iraní (60%), al calentamiento global (56%) y al programa nuclear de Corea del Norte (54%). Steven Kull, director de PIPA, dijo: "De acuerdo con la opinión pública mundial, el gobierno de Estados Unidos difícilmente parece ser capaz de hacer algo correctamente en estos días".

Sus palabras llegan cuando en Estados Unidos se conmemora un aniversario más del fatal 11 de septiembre que marcó para siempre al país y cuando el debate acerca de la falta de diplomacia del Presidente hacia el régimen iraní, se hace cada vez más candente.

Pocos son los estadounidenses que aprueban un nuevo enfrentamiento bélico en el Medio Oriente, pero al Mandatario parece tenerle sin cuidado la opinión de la ciudadanía. Más aún, también pasa por encima de la opinión de los mismos congresistas estadounidenses ya que en los últimos meses, Bush ha aumentado la presión sobre el gobierno de Teherán por lo que denomina un comportamiento perjudicial hacia sus intereses en Irak. En un discurso de la semana pasada, acusó a Irán y Siria de permitir el uso de su territorio para lanzar ataques contra soldados estadounidenses emplazados en Irak. Su actitud agresiva, que deja de lado cualquier intento de acercamiento diplomático, ha aumentado la preocupación, sobre todo de los demócratas, de la real posibilidad de un nuevo enfrentamiento bélico esta vez con un país que tiene un arsenal nuclear listo para ser utilizado.

Ante ello, un grupo bipartidista de 11 congresistas, encabezado por el republicano Walter Jones, ha propuesto una ley que dice que ninguna resolución que no sea aprobada previamente por el Congreso autoriza un ataque estadounidense contra Irán. La medida, sin embargo, sería simbólica ya que, para ser aprobada, necesitaría la firma de George W. Bush.

La encuesta de la BBC también muestra que la desaprobación al régimen de Bush no sólo se da fuera de las fronteras, si no también dentro de Estados Unidos.

El 54% de los estadounidenses cree que la presencia de tropas de su país en Medio Oriente "provoca más conflicto del que previene" y apenas el 33% considera que sus fuerzas cumplen un papel estabilizador. Por tercer año consecutivo, los estadounidenses siguen bajando el puntaje a su país como una influencia positiva en el mundo. En 2005, esta cifra era del 71%, en 2006, del 63% y en 2007 llegó al 57%.

La guerra sin fin

“No quiero imaginar lo que pasaría si estalla otra guerra”, dice Mary Jonanson, una sobreviviente del huracán Katrina, que vende salchichas en una de las plazas de Nueva Orleáns. Ella tiene a su hijo en Irak y cuenta los días para que regrese. No quiere ni pensar en lo que significaría una nueva guerra para su familia, “el Presidente Bush ha sido lo más nefasto que le ha pasado a este país”, dice la mujer. Como ella, cientos de miles de estadounidenses repudian la forma en cómo Bush está manejando sus relaciones internacionales, sobre todo aquellas con el Medio Oriente. Ya la guerra en Irak ha causado heridas incurables y un nuevo conflicto no podría llegar en peor momento.

El general David Petraeus, jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak, dijo hace poco en una comparecencia ante el Congreso que se están cumpliendo los objetivos en Irak tras el incremento de tropas, que ha aumentado a 160.000 soldados activos, pero que la solución no será fácil ni inmediata en ese país.

Según Petraeus, los niveles de efectivos militares sólo podrán ser reducidos el próximo verano boreal, o sea julio o agosto de 2008, si es que no se quiere asistir a un aumento de la violencia. "Creo que podremos reducir nuestras fuerzas a los niveles previos al aumento (de tropas) hacia el próximo verano sin poner en peligro los logros conseguidos en materia de seguridad," agregó. Según el General Petraus, la mayoría de las tropas no deben abandonar aún Irak; sin embargo, una unidad de la Marina -desplegada como parte del refuerzo militar- sí deberá abandonar el país en las próximas semanas.

"A fines de este mes, la unidad expedicionaria de la Marina abandonará Irak", aseguró. "El Congreso y la nación están divididos acerca del ritmo con el que EE.UU. debería transferir la responsabilidad a los iraquíes (...) pero todos los miembros del Congreso desean que se complete nuestra intervención militar en Irak de la forma que mejor preserve la seguridad nacional de nuestro país", señaló.

Su optimismo choca con los videos recientes en los que Osama Bin Laden se muestra desafiante y hasta revitalizado. Ante ello, el mismo Jefe de las tropas estadounidenses reconoce que "Al-Qaeda no está derrotada, pero sí está desequilibrada". Ese desequilibrio no basta para quienes justificaron la invasión estadounidense y el derrocamiento de Sadam Husein como parte de la lucha contra el terrorismo. Varios años después y el principal gestor de los atentados del 11 de septiembre sigue vivo y mandando mensajes amenazadores a los Estados Unidos, así que para muchos el peligro sigue latente. Y hasta ha empeorado.

El demócrata Tom Lantos, quien preside el comité de Relaciones Exteriores, dijo que si bien se ha cumplido algunos objetivos, el incremento de tropas "ha fallado estratégicamente". Sin embargo, para el Presidente, una retirada sería devastadora para los intereses de EEUU. Según Bush, quien ha comparado varias veces la invasión a Irak con la guerra en Vietnam, “los ideales e intereses que llevaron a EE.UU. a ayudar a los japoneses a convertir la derrota en democracia son los mismos que nos llevan a mantenernos en Afganistán e Irak”. El Mandatario ha hecho una enérgica defensa de su política en Irak recalcando que las obligaciones morales y los intereses estratégicos de su país representaban una misma cosa en Irak. El Presidente asegura que la guerra de Vietnam, le ha enseñado a EE.UU ha tener paciencia en el caso de Irak y advirtió también que si el pueblo estadounidense perdía la voluntad de combatir en Irak, los extremistas seguirían a las tropas hasta EE.UU y llevarían hasta allí la guerra.

¿Una farsa?

"Evocar la tragedia de Vietnam para defender una política que ha fracasado en Irak es una irresponsabilidad y demuestra la ignorancia que tiene de lo que realmente sucedió", ha señalado John Kerry, uno de los principales líderes demócratas y opositor a Bush . “La administración Bush ha engañado a nuestra nación en un esfuerzo por ganar apoyo a la invasión de Irak bajo falsos pretextos”, ha dicho por su parte Harry Reid, líder demócrata del Senado.

Pese a las críticas, George W. Bush se apoya en un informe del general James Jones que afirma que las fuerzas iraquíes no serán capaces de asumir solas la seguridad del país en los próximos 18 meses. El estudio del general Jones, dice que la fuerza nacional de policía de Irak se ha vuelto ineficaz y corrupta debido al sectarismo y debería ser eliminada. El informe también afirma que el ejército iraquí ha mostrado signos de progreso, pero que no sería capaz de trabajar independientemente por algún tiempo. También a comienzos de esta semana un informe de un organismo de control del Congreso afirmó que el gobierno iraquí era "disfuncional" y que había fallado en el cumplimiento de 11 de las 18 metas establecidas por EE.UU.

El portavoz del departamento de Estado, Geoff Morrell, dijo que el ejército estadounidense reconocía que tomaría algún tiempo lograr que las fuerzas iraquíes estuviesen en forma, pero que finalmente sus esfuerzos triunfarían. Muchos lo dudan, y la cantidad de soldados y civiles muertos en esta guerra, confirman esas sospechas. A Bush no le queda mucho tiempo para comprobar que sus teorías sobre una política internacional agresiva son eficientes, y si llega a fallar, las consecuencias pueden ser fatales. No sólo para Estados Unidos. (Con datos de BBC, EFE y CNN)

 
 
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