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|La Nación |
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Implantes de silicona | En Estados Unidos continúa la prohibición de implantes de silicona por simples razones estéticas, mientras que en Latinoamérica su uso es bastante común.
El debate médico sobre de la seguridad de los implantes mamarios de silicona parece no tener fin. Un informe dado a conocer la semana pasada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos estima que, a los diez años de su implante, tres de cada cuatro prótesis de silicona se han roto.
Esta estimación, una proyección basada en estadísticas de la industria que fabrica los implantes, se conoce justo cuando un comité de expertos se reúne para reconsiderar la seguridad de las prótesis de silicona. Los resultados de la reunión, que comenzó el lunes pasado, se elevarán a la FDA, que habrá de reconsiderar si levanta o mantiene la actual prohibición del uso de estos implantes en los
Estados Unidos.
En ese país, desde el 6 de enero de 1992, sólo se puede recurrir a las prótesis de silicona en casos de reconstrucción mamaria posterior a un cáncer de pecho o dentro del marco de rígidos protocolos de investigación. Para el resto, la alternativa son las prótesis inflables con solución salina, cuyo resultado estético es muy pobre, según coinciden los especialistas.
Las autoridades regulatorias de la mayoría de los países de Latinoamérica, al igual que las europeas, nunca se adhirieron a la posición de la FDA con respecto a los implantes de silicona. En ese contexto, en nuestro país los implantes de silicona se cuentan entre las principales prácticas estéticas.
Seguridad
Según la cirujana plástica Daisy Vargas, quien pone un promedio de 10 prótesis de silicona al mes, sólo en Cochabamba, los implantes son seguros. Actualmente Vargas utiliza prótesis reforzadas de silicona, pero con una técnica nueva que tiene varias líneas, que ayudan a que el implante no se rompa.
“No he tenido problemas como que la prótesis explote, generalmente las pacientes, que se pusieron implantes hace tiempo, quieren cambiar sus prótesis, pero no porque esté lastimada o se haya roto, sino porque son muy pequeñas y quieren agrandarlas o mejorarlas. Todas las marcas hoy en día tienen excelente tecnología certificada”. Explica la cirujana, quien acaba de volver de un congreso sobre implantes mamarios en Brasil.
Para que las mujeres con implantes mamarios tengan seguridad es importante, recomienda Vargas, que sigan todos los controles de cáncer de mama, así en las mamografías se puede ver el estado de las prótesis, además de prevenir el cáncer.
Informe
Los expertos que se reúnen en Estados Unidos informarán sus conclusiones a la FDA, que no está obligada a hacerles caso. De hecho, eso es lo que sucedió en 1999, cuando un comité de expertos evaluó la información científica disponible y concluyó que no existían evidencias de que el uso de prótesis de silicona se asociara con un riesgo aumentado de enfermedades del tejido conectivo, como la esclerodermia, o con cáncer de mama.
Ahora, a pocos días de una nueva revisión del tema, la máxima autoridad regulatoria estadounidense ha puesto nuevas cartas sobre la mesa. Un seguimiento a cuatro años realizado por Inamed, empresa dedicada a la fabricación de prótesis, reveló una tasa de rotura anual del 9% en sus productos.
De ser esto correcto y si se estima que a medida que pasa el tiempo el desgaste es mayor —calculó la FDA— a los 10 años de su implante el 74% de las prótesis sufriría una rotura. Para las mujeres que reciben uno de estos implantes como parte de una cirugía de reconstrucción tras un cáncer de mama el riesgo sería incluso mayor: el 93% de las prótesis no llegaría indemne a los diez años.
Otro estudio difundido estos días por la FDA, y cuyos resultados fueron publicados en el Journal of Rheumatology, analizó los efectos de la ruptura de las prótesis de gel de silicona. El trabajo mostró que las mujeres que habían recibido estos implantes tuvieron un riesgo 2.8 veces mayor de padecer fibromialgia, una afección que se caracteriza principalmente por el dolor.