Texto | Mónica Luján
Fotos | Blanqueamiento dental con fuentes láser (Carlos Rocha G.)
BLANQUEAMIENTO CON LÁSER | En la actualidad existen muchos métodos, pero el blanqueamiento con láser ofrece mayores beneficios. Cualquiera sea el camino elegido por el paciente, es muy importante realizar una evaluación previa, ya que son muchos los factores que influyen en el éxito final del tratamiento
Es un hecho que los dientes blancos y bien alineados le otorgan luz y vida al rostro y son la carta de presentación de cualquier persona. Por ello, el buen aspecto de los dientes a cualquier edad no sólo está relacionado con la estética, sino con la buena salud. El blanqueamiento realizado por profesionales es un método seguro y rápido para mejorar el aspecto de la sonrisa.
“Desde 1877 se empezaron a realizar estudios para el blanqueamiento dental utilizando materiales como el peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) y el ácido clorhídrico (lejía), juntos o por separado, para el blanqueamiento interno (en dientes con tratamientos de conductos) o externo de los dientes. Desde entonces, estos estudios han sido continuos y han evolucionado hasta llegar a los materiales que se utilizan hoy en día”, explica Viviana Chávez, odontóloga especialista en ortodoncia y estética en niños y adultos de Coldent.
Si bien existen muchas formas de blanquear los dientes, el procedimiento que se realiza con láser en un consultorio moderno es primordial, ya que cubre todas las expectativas y necesidades del paciente, asegura la especialista.
Actualmente existen fuentes de energía que son utilizadas por algunos odontólogos para blanquear las piezas dentarias, como las lámparas halógenas fotopolimerizables o aparatos de arco de plasma, que emiten una gran cantidad de energía luminosa produciendo un incremento térmico exagerado en el tejido pulpar, aumentando la sensibilidad postoperatoria. Esto quiere decir que producen un sobrecalentamiento de los dientes, afectando la parte pulpar y nerviosa de los mismos.
“Opuestamente, el láser es una fuente de energía luminosa concentrada que no sobrecalienta la pieza dental, viniendo a revolucionar al uso de las fuentes de luz, mostrándose eficiente en activar el agente blanqueador (peróxido de hidrógeno), con mínimos riesgos al tejido pulpar”, explica Chávez.
Antes existía otra opción, que era el blanqueamiento por medio de cubetas o moldeduras plásticas, que el odontólogo facilitaba al paciente y éste tenía que aplicar el gel blanqueador en estas cubetas en casa, durante 1 a 2 semanas.
Actualmente este procedimiento pasa a segundo plano en relación al láser, ya que la aplicación del gel resulta incómodo para el paciente, el tiempo de tratamiento es mayor; además se requiere de la cooperación del paciente y existe riesgo de que se ingiera el gel blanqueador. Las cubetas plásticas pueden ser poco confortables e inclusive provocar problemas oclusales, dice la especialista.
Procedimiento
Antes de realizar el blanqueamiento láser, el especialista debe realizar una evaluación y un diagnóstico del paciente. Asimismo, es importante realizar antes una limpieza dental para eliminar mecánicamente el sarro, si fuera necesario, y todas las impurezas, dice la odontóloga.
El procedimiento consiste en la aplicación del producto blanqueador (peróxido de hidrógeno), mayormente al 35 por ciento, el cual es activado por medio de la aplicación del láser. Este tratamiento tiene una variación de 60 a 90 minutos.
Los resultados pueden variar de una persona a otra por diversos factores, pero, por lo general, los resultados son satisfactorios.
Es importante destacar que si se necesita la realización de coronas de porcelana o resinas en el sector anterior, es conveniente la realización del blanqueamiento antes de dicho procedimiento, asegura la especialista.
Algunos pacientes pueden llegar a sentir alguna molestia uno a dos días después de realizado el blanqueado; se siente como si los dientes estuvieran ligeramente destemplados. Para prevenir estas molestias se aplica una pasta de sensibilizante y fluor inmediatamente después del tratamiento, y así todo vuelve a la normalidad, asegura la especialista.
Cuidados
Una vez realizado el blanqueado dental se deben tener en cuenta ciertos cuidados. En el transcurso de siete días se recomienda no ingerir alimentos que contengan pigmentos, como el ketchup, mostaza, comidas picantes con colorantes, gaseosas de color, vino tinto, café, té, mate poro, cigarrillos. Asimismo, se sugiere evitar el consumo de cualquier cítrico, como el limón, la naranja o la lima. Todos esos productos producen oscurecimiento en los dientes.
La duración de un tratamiento blanqueador con láser depende de los hábitos alimenticios de la persona, pero el blanco obtenido puede llegar a durar hasta cinco años o más.
Para realizar el blanqueado el paciente debe ser mayor de 15 años. Si es menor, se recomienda una buena higiene bucal, una alimentación a base de verduras, frutas, lácteos, carnes y cereales, dice Chávez.
Blanqueamiento Interno
Muchas veces, después de realizar un tratamiento de conducto en un diente anterior, se observa un oscurecimiento que contrasta con las piezas naturales. A través de una técnica específica, en un par de sesiones, es posible lograr igualar el tono del diente oscurecido al color del entorno por medio de blanqueamiento interno de la pieza y si es necesario externo, devolviéndole al paciente la posibilidad de sonreír sin temores ni complejos, concluye