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Domingo, 21 de septiembre de 2008
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El amor de hoy, al ritmo del reggaeton

Texto | Mónica Oblitas/ M. Reneé Cortés/ Javier Méndez V.

Ilustración | Gastón Calbimonte

“¡Cómo han cambiado los tiempos!”, exclamarían espantados a coro nuestros abuelos si pudiesen ser testigos de una noche de discoteca donde los jóvenes de hoy hacen sus contactos amorosos. Pero es que sí, los tiempos han cambiado, y las costumbres también. En este reportaje, chicos y chicas de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz cuentan cómo inician sus relaciones con el sexo opuesto, qué les gusta o les disgusta del cortejo y cuáles son los códigos con que se manejan. Bienvenidos al amor en el siglo XXI.

Los collas y su amor directo

Cristina M. es una buena chica, sabe cuidarse sola y hace caso de la mayoría de consejos que le da su mamá, pero no de todos.

“Todavía me dice que no es bueno que las mujeres demos el primer paso, que tenemos que esperar que el hombre nos llame, que es feo que una chica saque a bailar a un chico. Pero yo no creo que sea así, ahora las mujeres tenemos más personalidad que antes y yo no me hago "rollo" de pedirle el "fono" a un "men" si es que me gusta, o sea, ¿me entiendes no?”, dice esta jovencita paceña de 18 años. Como ella, muchas jóvenes han decidido guardar los consejos de conquista de sus madres y abuelas y ser las que escojan y decidan cuándo dar la primera señal romántica.

“Es obvio que es mejor si el "ñato" se te acerca antes; pero como los paceños son recreídos, es mejor ser directa. Lo máximo que te puede decir es: ‘No’”, cuenta Valeria F., también de 18 años, que muestra una envidiable seguridad en sí misma.

Estas dos jovencitas forman parte de uno de los muchos grupos que se reúnen los fines de semana en los alrededores de la plaza Avaroa, en el barrio paceño de Sopocachi. Esta plaza era hasta no mucho el lugar preferido de los jóvenes paceños, que tienen en las cuadras circundantes una amplia oferta de bares y discotecas. Ahora en la plaza se ha instalado un retén policial para evitar el consumo de bebidas alcohólicas y las riñas callejeras, así que los jóvenes se han trasladado a las gradas y callejones cercanos.

“Es la previa, te entonas antes de entrar porque los tragos son más caros en los locales; además así conoces a las "minas" que traen tus "cuates”. También hacemos "tacho hora" y ahí también puedes conocer a alguien”, explica Miguel J., de 17 años. “Las "minas" son más lanzadas. A mí no me importa, pero a mis cuates no les cuadra eso”, dice el joven.

“Claro, nosotras hacemos lo que ustedes y nos critican, y hablan mal de nosotras. Son remachistas los paceños”, se quejan a coro Cristina y Valeria, ante la respuesta.

Las chicas explican que, efectivamente, son los muchachos los primeros que se encargan de poner por el piso la reputación de una muchacha que ose "prenderse" con más de dos chicos en una noche. El "prenderse" sólo implica algunos besos y un par de bailes, y esto se hace a veces sin que se conozca siquiera el nombre del escogido o la escogida. “Si te gusta, después hablas; si no, pues buscas otra chica”, explica Miguel. “Ayuda mucho la música (el reggaeton). El "prende" es algo que se hace para divertirse. Si te gusta la chica, la ves otro día”.

Esta forma tan frontal y poco convencional de iniciar una relación es la preferida por la mayoría de los jóvenes paceños, que ven en esto una manera simple de conocer a la que puede ser su próxima pareja.

“A mí me gustan los cambas porque son caballerosos.. Te abren la puerta, te ceden el asiento... son más galantes. En cambio los paceños son más hechos a los "cool" y más “torcidos”. Los de Cochabamba son más cerrados, muy vuelteros”, dice Cristina.

Ante la pregunta de si el reggaeton desvaloriza a la mujer y la coloca como objeto sexual --teoría muy compartida por los adultos--, la joven asegura que es lo contrario. “El baile sirve para demostrar respeto. Ahí una mujer se da cuenta si el hombre la respeta y si vale la pena o no”.

De acuerdo a Carla Valle, psicóloga, el discurso del reggaeton generalmente incita al sexo y convierte a la mujer en un agente pasivo que recibe la acción del hombre. Este nuevo baile es responsable de buena parte del cambio que se ha dado en las relaciones entre los jóvenes actualmente. “El reggaeton incita a tener relaciones sexuales desde muy temprana edad, debido a que sus consumidores principalmente son los adolescentes”, explica la experta.

“Generalmente contienen un vocabulario de modismos populares o jergas juveniles o callejeras, extrañas a nuestra realidad, lo cual representa un deterioro para el idioma. Los jóvenes expuestos a este tipo de música deben tomar conciencia del alto contenido sexual que tienen las letras y esto es tarea de los educadores y padres de familia”.

Por su parte, la socióloga Denise Morales explica que este fenómeno arrastra sobre todo a quienes tienen entre 12 y 22 años.

“A los chicos y chicas les gusta lo prohibido y tienen curiosidad por cosas distintas. Los jóvenes siempre quieren acercarse al sexo opuesto, y el reggaeton les ayuda a tener un contacto más estrecho”.

“A los chicos ahora ya no les importa si eres virgen o no; no es una condición que te haga mejor mujer. La mayoría de mis amigas ya han tenido relaciones, y en esto estamos a la par que los hombres. ¿Por qué nos van a exigir algo que ellos no dan?”, enfatiza Valeria.

La "Llajta" enamorada

En Cochabamba todos se conocen con todos, por lo que las relaciones nacen dentro los círculos de amigos, por lo general en fiestas, ‘previas’ y "discos", terrenos predilectos para la conquista, donde empiezan, y a veces terminan, las relaciones.

En generaciones pasadas la caballerosidad era primordial en el “cortejo” y, en cierto sentido, existe una nostalgia por este aspecto que se ha perdido, aunque no del todo. La caballerosidad sigue siendo parte del flirteo y, de manera paradójica, son los hombres los que se esmeran por mantenerla.

“A los hombres nos gusta mostrar caballerosidad, ya que es algo relacionado al comportamiento del hombre”, admite José B., de 24 años.

Existen diversas formas de flirtear.

“Si conozco a una chica que me gusta, empiezo por la charla y luego, si muestra interés, continúo con uno que otro piropo, hasta que cae”, explica Mario A., de 19 años.

Así como ellos, las chicas tienen tácticas que son más discretas, aunque no menos efectivas. Sin embargo, si una chica rompe este límite y muestra un comportamiento más lanzado, es mal vista, lo que es un obstáculo cuando son ellas las que quieren conquistar. Por esta razón, y el miedo al “qué dirán”, las chicas se ven obligadas a utilizar otro tipo de tácticas, más silenciosas, y por este comportamiento son catalogadas como “mosquitas muertas”.

Juanita B., de 21 años, cuenta que cuando le gusta un chico, su arma es “utilizar la mirada y fijarla en su "chequeo", y esperar a que él dé el primer paso”. Sin embargo, si la chica hace el entre de una manera más agresiva, se la puede considerar como un posible ‘prende’ o ‘jodita’, y nada más.

“Los chicos son aplaudidos por sus conquistas, mientras que las chicas son juzgadas de manera negativa. Es una sociedad bastante machista”, dice Juanita.

“Voy a las discos, fiestas o lugares donde está la chica que conozco y me gusta. La miro, me acerco, le invito un trago... Y bueno, ya veo si es alguien que realmente me pueda gustar para algo más serio”, cuenta José.

“Uno siempre sabe dónde estará ese "chequeo" ya que, por lo general, la gente se basa en círculos de amigos para "agarrar". Es muy importante tener referencias previas de la persona. No es común empezar a "joder" a alguien que jamás viste. Uno no se acerca a una persona si no sabe algo sobre ella”, dice el joven.

Collas vs Cambas

En Cochabamba los chicos dicen que “las collas” (paceñas) son más relajadas y abiertas. En Santa Cruz, sin embargo, una sociedad más conservadora, la autoridad del padre y el buen comportamiento de la chica,son mucho más estrictos.

“Es paradójico, pero la "camba" --que por su vestimenta parecería mucho más suelta-- es en realidad más retraída en el momento de la conquista. Sin embargo, la paceña, que es mucho más formal y discreta en su forma de vestir, es en realidad más lanzada”, dicen los chicos.

Por otro lado, las cochabambinas ven a los paceños como chicos más atentos y caballerosos que los cruceños, que tienen actitudes machistas.

“Es interesante cómo cada hombre demuestra su hombría a la hora de conquistar. Ahí una mujer puede distinguir si es paceño o cruceño, y no por el acento”, explica Ana C., de 18 años,

“El problema de los cochabambinos es que no son tan directos y son más vuelteros”, acuerdan las chicas.

Los cruceños, más conservadores

Ni bien se les toca el tema, se instalan en la charla. "Pregunte, pregunte", piden ellos; "Si quiere le cuento algo más", comentan ellas. Se trata del amor y los códigos que hoy se manejan entre los adolescentes y jóvenes. Si los padres no los escucharon desde niños, no deben hacerse ilusiones: siempre estarán en un segundo plano en estos asuntos.

“A los padres hay que mentirles”.

Siempre ha sido así: los mayores van a la zaga de los adolescentes en cuestiones amorosas. No es que sepan más que los adultos, sino que éstos tienden a repetir los esquemas del pasado.

“A los padres se les miente. Eso es básico”, dicen dos estudiantes del Ensec (Instituto de Enseñanza Secundaria). Ellas mienten porque han aprendido que las madres tienden a inmiscuirse en la relación. Si el cortejo llega a caer bien a los padres y la relación acaba, empiezan las preguntas: “¿Terminaste con él? ¿Por qué? Dejame, que yo hablo con él”. Peor aún, en el caso de Estela (nombre supuesto), la mamá está buscando al ex cortejo para "hacerlo pegar", porque se enteró de una infidelidad.

Para llegar a esta situación, sin embargo, hay que cumplir con varios códigos. El lugar de "pirañee" o "chequeo" no es la plaza, ni el Cine Center, como podría pensarse. Los lugares mencionados se usan para dar un paseo, pero no para escoger a la pareja. El colegio sigue siendo el sitio preferido, y en segundo lugar, las discotecas y boliches. Las fiestas son el lugar ideal para empezar a bailar y luego acordar una salida al cine o a la plaza. ¿Cuál es el momento ideal para el primer beso? Primero, tienen que estar solos. Segundo, si ella se ríe, está ya a punto de recibir el contacto con los labios. “Basta que se rían de uno un poco, y se la puede besar”, comenta Rolando, que ronda los 16 años.

Silvana, alumna del Ensec, dice que la estrategia más utilizada por las chicas consiste en mirarlos fijamente. Así les hacen saber su interés. Declarársele a un chico está mal visto, pero como ahora “todos tienen experiencia y saben algo”, no es necesario ser más evidentes. Según Silvana, si se encuentran en una discoteca y comienzan a bailar, “se puede ya uno ‘prender’. Luego se preguntan los celulares y comienzan a llamarse”.

¿En qué momento se enteran los padres? Los criterios varían. Tomás (17) dice que, por lo general, ellas esperan una semana antes de presentarlo a la familia. Silvana dice que es mejor esperar un año antes de someter al galán a las preguntas paternas de siempre: ¿Cuáles son tus intenciones? ¿A qué te dedicás?, etc.

Conseguir el dinero para estas salidas es complicado para los jóvenes. Otra vez, hay que recurrir a la mentira: “Necesito para unas fotocopias”; “Nos dieron un trabajo y hay que comprar material”, etc. Son raras las ocasiones en que el padre facilita las cosas y es lo suficientemente abierto para escuchar la frase que les gustaría decir libremente a los adolescentes: “Hay una chica que me gusta y quiero impresionarla. Necesito platita”. Pero no. La queja de los ocho jóvenes consultados fue similar. Los padres trabajan mucho, nunca están y quienes los guían son una amiga o algún hermano mayor, si lo hay.

Los valores cambas

La psicóloga Janeth Paredes dice que las diferencias entre la forma de enamorar de los padres y la de los hijos son abismales. En un par de años las formas de iniciar una relación pueden cambiar, y la tendencia indica que la edad ha bajado. “Estamos hablando de diez, de once años. Hay tarjetas, celebración de un aniversario mensual, llamadas por teléfono y chateo”, indica la profesional. Si bien hay padres que están atentos a estos cambios, otros insisten en pensar que su hija de 14 años tendrá un enamorado en condiciones similares a las que tuvo cuando era joven. Por apegarse a esas experiencias, algunos padres no perciben las diferencias. “Acercarse a ellos puede darle fluidez a la comunicación y aumentar la posibilidad de orientarlos mejor en una parte que está débil, que son los valores”, reflexiona.

La gran preocupación de los padres de un joven o adolescente es la educación sexual. Actualmente, lamenta Paredes, los chicos están sobreestimulados sexualmente por la publicidad y los mensajes en los medios. Hay incluso una tendencia a celebrar los diez años de edad de una manera similar a la que se hacía con los 15 años. La casa ya no es el lugar de la celebración, sino la fraternidad o un club, que se acondiciona con luces como una discoteca. Se elige un tema para la fiesta --por ejemplo, Hollywood-- y la cumpleañera llega en limusina a saludar a sus invitadas, que están en traje de gala.

Ahora, lo que todo padre quiere saber: sexo. Ninguno de los entrevistados (entre los 13 y los 17 años) dijo que no lo había tenido. Si bien tener una relación sexual no parece ser la finalidad primordial, se da por descontado que llegará en algún momento. Por lo general, ocurre una o dos semanas después.

“Los que lo hacen en el auto son unos locos. Siempre se usa un motel”, comenta Jacqueline (nombre supuesto).

Rolando y Yamil coinciden con las chicas en que lo peor que se puede hacer en la primera cita es intentar manosear a la pareja. El momento de la primera relación sexual es especial.

“Importa mucho que la chica sea virgen. Se la valora más”, aseguran ellos. “Es mejor un motel. Si ella es romántica, tiene que haber flores. Claro que si es un poco más... "divertida", la cosa cambia. Se puede hacer en cualquier sitio”, comenta Yamil. “Algunos lo hacen en la calle”, comenta Isabel.

Garganta, vehículo, plata y pinta

Discotecas como People"s Secret o Attix en Equipetrol son el escenario de estos primeros escarceos.

“En la plaza o en el cine no se encuentra a las personas que uno busca. Tiene que ser en una fiesta y fingir que se ha encontrado a la pelada por coincidencia”, dice Shandor. El Facebook es una herramienta más, pero el encuentro debe ser personal, según Alejandro. “Jamás hay que usar a un amigo para acercarse, porque todos se dan cuenta y empiezan a molestar. Si eso ocurre, el romance puede apagarse”, comenta.

¿El pecado más grande que se puede cometer después del primer beso? El manoseo. O buscar sexo en la primera cita. No hay problema con besarse en la primera o segunda pieza del baile inicial, pero el manoseo no va.

Conquistar a las chicas suele tomar una o dos semanas. Si ella pertenece a un estrato más bajo, la conquista se acelera: a lo sumo, dos días. “Es más fácil. La "pelada" se da cuenta que uno es diferente. A veces es cuestión de horas”, comenta Shandor. Si él pertenece a una clase más baja, debe tener algo notoriamente favorable: ser muy atractivo o más "garganta". “A veces uno va a las discotecas de ‘metaleros’ y ve a un tipo con una gringa linda. La única explicación es que tiene buena ‘garganta’. Uno conquista con cuatro cosas: garganta, vehículo, plata y pinta”.

¿Sirve de algo reprimir, como ocurre en los colegios evangélicos? No, responden a coro tres alumnas del colegio Alfa y Omega. Cumplen con la regla de no tomarse las manos cerca del colegio, para que no las vean los profesores, pero luego tienen sus novios como siempre lo hicieron... y lo harán en el futuro.

El psicólogo Franz Daniel Fernández opina que si se reprime la sexualidad, siempre habrá un escape. Sin embargo, no considera beneficioso iniciar las relaciones a una edad temprana. ¿Solución? Diálogo. Y no sólo en la adolescencia, sino desde la niñez

GLOSARIO

Yuyi. Con la que se tiene una aventura, pero aspira a ser algo serio.

Chichi. Hombre o mujer con el que se han iniciado relaciones sentimentales La palabra ya no está de moda. Algunos han empezado a desestimarla.

Te amo. Es muy fuerte. Ya no se usa.

Mi bebé, mi angelito. Apelativos de moda para el enamorado o enamorada.

Garganta. Facilidad de palabra y para conquistar.

Ñata, Ñato: Novia, novio.

Prende: Chica (o) que besas sin que sea tu novia (o).

Joder: Tratar de conquistar.

Previa: La cita anterior a la discoteca donde generalmente se consumen bebidas alcohólicas.

Rollo: Problema.

Joda: La persona con la que sales y flirteas. Es más serio que un prende.

Cuera: Un prende fijo.

Le voy a caer: Cuando uno quiere conquistar a alguien.

Está buena (o) o está rica: Referirse a alguien que esta muy linda (o).

Pendejo-a: Es un Donjuan o alguien que sabe lo que hace y cómo conquistar. Las connotación es positiva si se refiere al hombre y negativa si se refiera a la mujer.

Estoy cagado: Estoy enamorado.

Chequear: Mirar a alguien del sexo opuesto con intenciones amorosas.

Date: Cita.

Firmear: Tener una relación estable.

Mina: Chica.

Men: Muchacho.

Torcido: Aquel que bebe mucho o se droga.

Vueltear: Pasear.

Vueltero: Poco directo.

Tacho hora: Paseo en radiotaxi que se alquila por horas y donde los jóvenes beben y escuchan música.

 
 
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