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Cochabamba - Bolivia
Revista de Domingo Para Toda La Familia
Domingo, 23 de abril de 2006
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“En el MAS no hay conciencia política”
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Filemón Escobar:

“En el MAS no hay conciencia política”

Filemón Escobar

Texto | Michel Zelada Cabrera

Fotos | Los Tiempos

Con una poderosa carga histórica sobre las espaldas, primero alimentada por el sindicalismo minero de Catavi y Siglo XX, completada luego con la defensa de la hoja de coca en el trópico de Cochabamba y finalmente enriquecida por la lucha parlamentaria en el marco de un proyecto político, Filemón Escobar, ahora con 72 años y retirado de la actividad política, evalúa y analiza críticamente la actualidad nacional y sus descollantes temas como la Asamblea Constituyente, Evo Morales y el Movimiento Al Socialismo (MAS), entre otros.

Ahora dedicado a la lectura, sus nietos y la escritura de su libro “Testimonio de un Militante de la Coca” (que se publicará en mayo junto a la segunda edición de “Testimonio de un Militante Obrero”), Escobar, más conocido como Filipo, nos recibe en el lugar especialmente privilegiado de su enorme casona de la zona de Tiquipaya: su biblioteca.

Aparece luciendo su alto y delgado pero endurecido cuerpo, una bolsa de coca en una mano y una cajetilla de cigarros en la otra.

Lo primero que muestra sobre una pequeña mesa es un álbum de fotos, en las imágenes aparece Filipo a lado de grandes figuras del sindicalismo minero y de la izquierda boliviana y va nombrando el lugar y a las personas que lo acompañan en cada fotografía, sorprendiéndose al reconocer a cada una de ellas.

Mi vínculo con el trópico viene de mucho antes que el sindicalismo de Evo Morales. Yo había trabajado organizando seminarios con Vargas, el ejecutivo de las seis federaciones de trabajadores del trópico (el año 82 y 83 ) cuando estaba todavía de dirigente Julio Rocha. En esa época ya se hablaba de la futura Ley 1008, que fue aprobada en 1988.

Escobar fue un activo defensor de la hoja de coca, fuertemente ligado al sindicalismo del trópico cochabambino y uno de los gestores para el nacimiento del Movimiento Al Socialismo, partido hoy en el poder y del que el propio Escobar (expulsado de esa tienda política) fue parlamentario en anteriores gestiones de Gobierno. “Me botaron acusándome que era agente de la CIA”, dice y suelta un carcajada.

Sin embargo ahora, ya distanciado de la actividad política, observa que el Gobierno de Morales corre el grave peligro de caer en manos de la izquierda tradicional boliviana, lugar en el que, irremediablemente, colapsará.

Del 82 al 88 es un largo proceso, Evo era dirigente deportivo de Villa 14 de Septiembre, bastante joven. Los primeros seminarios que se hicieron en Cochabamba fueron cuando la gente del trópico todavía ponía en sus casas banderas del MNR, de UCS o de ADN.

Una prueba es que en 1985 la gente del trópico vota por Victor Paz, como ocurre con los mineros ese mismo año, que le dan la victoria a Banzer, y hacen en su honor la mayor concentración de gente en nuestro laboratorio de la revolución: la mina de Catavi y Siglo XX. Fue el golpe más duro que he recibido en mi vida sindical y política.

Para el líder sindical, la izquierda tradicional responde a la cultura occidental y el MAS estaría gobernando bajo esos principios. Una muestra es que la mayoría de sus ministros vienen de la vieja izquierda.

Escobar sostiene que en estos tres meses de gobierno, en el MAS se han olvidado de los enseñanzas de los seminarios. Éstos se asentaban en el principio de la unidad dual.

“Esto significa que si defines la unidad dual como principio lógico de identidad, de no contradicción y del tercero excluido, entonces se trata de los fundamentos de la cultura occidental. Pero, si defines como complementariedad de opuestos y del tercer incluido, entonces corresponde a la civilización andina y amazónica”.

Para Escobar, es sobre este segundo concepto que tiene que asentarse el Gobierno de Evo Morales. Esto significa que se tiene que reconocer que en Bolivia existen dos bolivias: la occidental y la andina; la individualista y la comunitaria; la del intercambio y acumulación capitalista y la otra, la del ayni y la minka.

“Con este reconocimiento, el Gobierno tiene que evitar la fisura en el país, y evitar que la fisura no se convierta en escisión, y que la escisión no se convierta en una división que nos lleve a la confrontación”, asegura.

Algo que estudiábamos en los seminarios del trópico era La Tesis de Pulacayo (1946) que en uno de sus capítulos dice “en la próxima lucha electoral, nuestra tarea consiste en llevar un bloque obrero lo más fuerte posible al parlamento, recalcamos que siendo antiparlamentaristas no podemos dejarles libre el campo a nuestros enemigos de clase, nuestra voz también se oirá en el recinto parlamentario, ante las maniobras electorales de los traidores de la izquierda, formaremos el bloque parlamentario minero”.

Corría el año 1988. La ley 1008 había sido aprobada y empezaban los planes de erradicación de cocales, los campesinos se inclinaban a responder al plan de militar del gobierno con la organización de guerrillas.

Para contrarrestar esa postura, les decía a los campesinos que la mejor forma de defender la hoja de coca no es la repuesta con la acción militar, el problema de la coca se va a resolver en el plano de la lucha política.

Entender el concepto de la complementariedad de opuestos es básico para afrontar la Asamblea Constituyente, según Escobar. Y cuando el Gobierno plantea el control hegemónico de aquélla, esta operando con la mentalidad occidental.

“Lo primero que tenemos que reconocer es que somos dos bolivias diferentes y que debemos complementarnos”, dice Escobar, y aclara que no se trata, como mucha gente piensa, de que la Constituyente sirve para aplastar a la sociedad individual occidental, “ese es un gravísimo error, como también pretender que la sociedad individualista asimile a la sociedad comunitaria”, sostiene el autor de Testimonio de un militante obrero.

La idea de aplastar al otro antes que nos destruya es una torpeza, hay que reconocer los derechos de ambos.

En 1947, un año después de aprobada la Tesis de Pulacayo, la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia gana curules parlamentarios con sus propios candidatos, elegidos previamente en asambleas generales. A Juan Lechín lo proclaman senador todas las minas del norte, a otro dirigente todas las minas del sur. A Guillermo Lora lo proclaman como diputado las minas de Catavi y Siglo XX.

Esa fue una experiencia inolvidable, el proletariado minero, siguiendo la línea de su federación, por primera vez en la historia política del país participa en elecciones democrático representativas de tipo occidental. El resultado: gana las elecciones en Oruro y Potosí. El proletariado ya tiene sus legítimos representantes.

El ex senador del MAS Filemón Escobar evalúa como positivo el viaje que hizo el Presidente por varios países antes de asumir el mando de la Nación, así como aprueba su primer mes de gobierno. Sin embargo, esa imagen a favor empieza a decaer cuando los ministros hablan de su programa de gobierno, y aseguran que el objetivo central del MAS es la industrialización del país.

“Esta es una vieja tesis de la izquierda boliviana. La izquierda te decía que para que haya socialismo primero se tiene que cumplir las tareas democrático burguesas que son tareas de industrialización”, critica Escobar.

Se suma a ello la exposición deformada de la hoja de coca de parte del Canciller y empiezan los enfrentamientos con los diferentes sectores sociales del país. Para el sindicalista, Evo está repitiendo el esquema de todos los gobiernos.

En el congreso de los trabajadores que se realiza en Santa Cruz, en 1995, presentamos la Tesis del Instrumento Político, como documento del trópico de Cochabamba. A partir de ese año, los compañeros campesinos nunca más votaron por los partidos neoliberales, porque comprendieron que en la lucha electoral se jugaba el destino de la hoja de coca.

Dos años después nos inscribimos a las elecciones, yo gané con la Tesis de la Lucha Electoral. Incluso Evo se resistía a ser candidato presidencial. En esa ocasión nuestro candidato fue Alejo Véliz. Evo sólo aceptó ir como uninominal por la circunscripción del trópico cochabambino.

Roman Loayza representó a la zona de Independencia. Nestor Guzmán en la zona de Aiquile y Mizque y Sánchez en la zona de Sacaba.

“Como ejercicio gubernamental en el MAS se está imponiendo el criterio de la izquierda tradicional y esta perjudicando bastante, porque la economía de exportación como es la minería e hidrocarburos tiene que ser de economía mixta. Tienen que participar el Estado y la empresa privada, y no tiene que ver con el plan de nacionalización que está en la mente de la izquierda”, asegura Escobar.

El sindicalista reclama que el MAS, pese a tener el control de una gran parte de los municipios del país y de algunas prefecturas, debería emitir un decreto y volcar esos recursos para el desarrollo del país.

En las elecciones generales del 97 ganamos los cuatro diputados uninominales y luego en las municipales nueve alcaldías. Teóricamente esa victoria equivale para mí a la victoria de la Federación de Mineros del año 47. Se estaba estructurando los fundamentos de un nuevo instrumento político.

Filemón Escobar reconoce que la Central Obrera Boliviana y Federación de Mineros ahora han quedado casi en la nada y teme que, de no cambiar de actitud, lo mismo puede pasarle al MAS, “con la política de confrontación de la izquierda lo único que se va a lograr es llevar al precipicio a la civilización aymara, quechua y guaraní”.

De la hoja de coca nacen dos personajes: el instrumento político y Evo Morales, como hijo legítimo de la coca. Los cocaleros, entonces, van a parir a su propio líder.

Luego de contar un largo capítulo de la historia de las luchas sindicales, que Escobar conoce a la perfección no solo por los libros que ha leído sino porque las ha vivido en carne propia, reclamando que a “estos periodistas analfabetos todo hay que explicarles, oye”, terminamos la conversación, pero antes, el líder recuerda algo más y sentencia: “lo que le falta al MAS y a sus dirigentes es conciencia política?”

¿Y como se manifiesta esto don Filemón? Le pregunto. Fiel a su método de ligar hechos históricos para explicar problemas actuales, Escobar recurre a una anécdota y cuenta:

“El 5 de mayo de1952, Dillinger –quien era gerente de la Empresa Minera Catavi– explicó a una asambleas de cientos de mineros que si no se mantienen estables los costos de producción de la empresa con la nueva administración, la lucha y el derramamiento de sangre de los trabajadores habrá sido en vano.

Por primera vez los mineros estaban ante un nuevo lenguaje en Catavi, ahí aparecen los dirigentes Pimentel y Escobar, de la escuela del PIR y le dan la razón al gerente.

Entonces los mineros, para mantener estable la empresa, deciden trabajar sólo a cambio de pulpería, sin recibir salarios, hasta que se aprueba el decreto de nacionalización, seis meses después. Durante ese tiempo mantienen la producción de la empresa, renunciando al dinero en efectivo, a eso se llama conciencia política. El MAS ha llegado el poder sin esta conciencia política”. Es decir, que para llegar al poder hay que tener disciplina en el trabajo y capacidad de renunciar a privilegios.

 
 
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