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Cochabamba - Bolivia
Revista de Domingo Para Toda La Familia
Domingo, 23 de julio de 2006
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Martín Boulocq "Lo mas bonito…", explorando la cotidianidad
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Martín Boulocq "Lo mas bonito…", explorando la cotidianidad

Texto | Rodrigo Hasbún

Fotos | Cortesía

“Lo más bonito y mis mejores años”, comenzando por su título, es una película atípica dentro del panorama cinematográfico nacional. Honesta y arriesgada, movediza y exigente, explora los momentos en apariencia insignificantes de la vida, esos en los que las cosas comienzan a resquebrajarse de forma tan silenciosa que no nos damos cuenta, y a un mismo tiempo apuesta por una poderosa búsqueda estética que permite que lo otro se evidencie, conmueva y perdure.

Martín Boulocq, director de la cinta, escribe con la cámara —juega con las posibilidades que ésta le ofrece— mientras sus personajes, sólidamente construidos, atraviesan pequeñas guerras cotidianas que todos podemos sentir cerca en algún momento. A esas virtudes se suman muchas otras: actuaciones extraordinarias, una edición y un diseño sonoro muy cuidados y música memorable.

En este diálogo con ¡OH!, el joven cineasta cochabambino habla sobre su ópera prima, estrenada esta semana en Bolivia.

¡OH!: No estudiaste cine. ¿Cómo llegaste a él? ¿Cómo te animaste a hacer la película?

Mi inquietud por estudiar cine apareció el último año de colegio y, aunque después tomé algunos talleres, mi formación fue sobre todo autodidacta. Comunicación Social y Filosofía me dieron algunas herramientas, pero quizá no me hubiera animado a hacer una película a tan temprana edad si no me hubieran rechazado de la escuela de cine dos veces.

¡OH!: En los últimos años hiciste varios cortometrajes y vídeo clips. ¿Crees que esas experiencias fueron determinantes en la construcción de tu estilo? ¿Te interesan como géneros? ¿Tienes la intención de seguir haciéndolos?

El video clip es un género que te permite mucha libertad creativa y en ese sentido sí me interesa seguir haciéndolos, son un espacio maravilloso para la experimentación. Definitivamente pienso que éstos, pero sobre todo los cortometrajes que hice antes, fueron la escuela que me preparó para la película.

¡OH!: Cuéntanos un poco del proceso de realización de “Lo más bonito y mis mejores años”.

La idea surgió hace unos cuatro años mientras daba el examen para entrar a la escuela de cine de Cuba. Esta idea fue desarrollándose y más adelante, con la ayuda de un grupo maravilloso de gente, fue tomando forma. Siempre digo que el cine es un trabajo de grupo. A pesar de que es imprescindible un capitán que guíe el barco, la película final es la suma del trabajo de muchos marineros. El rodaje tomó tres meses y la post producción cerca de un año.

¡OH!: Después de verla queda bastante claro que rodarla en vídeo digital fue una decisión consciente, asumida, y no simplemente un acto de resignación ante la limitación de recursos. ¿Qué posibilidades ofrece el vídeo digital?

Hacerla en digital era la opción más cercana debido, sobre todo, a la cuestión económica. Entonces partimos de las limitaciones para plantear desde un comienzo cómo debía ser el proyecto. Hicimos que nuestras limitaciones se conviertan en opciones estéticas. En otras palabras, sabíamos que contábamos con acuarelas y no intentamos hacer un óleo, o viceversa, sin desmerecer a ninguno. El digital ofrece una estética particular, no sólo te permite plantear otro tipo de puesta en escena sino también replantear la lógica del plan de producción que se tiene con el celuloide para el rodaje. Lo que intentamos fue aprovechar esto al máximo.

¡OH!: Dos de los elementos que más llaman la atención de la película son su espontaneidad y el retrato realista —o “hiperrealista”, como quizá preferirías llamarlo tú— de los personajes. ¿Cómo lo propiciaste?

A los actores se les prohibió leer el guión con la intención de que vayan descubriendo la historia a la par de sus personajes, es decir, a medida que se filmaba la película. Esto permitió capturar momentos muy realistas y espontáneos, casi documentales. Para lograr una escena, a veces filmábamos varias horas sin parar esperando “el momento”. “El momento” era el producto de una espera pero sobre todo de un trabajo previo de muchos meses de ensayos con los actores. Había mucho de improvisación pero dentro un terreno en el que actores y técnicos conocíamos muy bien.

¡OH!: Eres muy joven, al igual que todo tu equipo técnico, y tus personajes lo son también. La película, por ambos frentes, pero sobre todo por el segundo, también podría verse como un retrato generacional. ¿Es así, de esa forma algo abúlica y desorientada, como la percibes tú?

Es cierto que hay una inquietud personal de descifrar y comprender algunos asuntos generacionales, y la película puede plantear preguntas como: ¿Qué perspectivas tiene esta generación en un país como el nuestro? Sin embargo, creo que la película en el fondo habla sobre todo de sentimientos universales como el amor, la amistad, la soledad, que atañen a cualquier generación y que poco tiene que ver con que suceda aquí o en cualquier otra parte del mundo.

¡OH!: Sí, por supuesto. La necesidad de descifrar o describir a la sociedad no está presente, sólo es parte del trasfondo de búsquedas distintas, las que mencionas tú. Insistiré un poco en el tema, aunque ya no desde una perspectiva local: ¿la ausencia de padres a lo largo de toda la película tiene implicaciones de algún tipo? La única progenitora que aparece es una abuela. Eso quizá acrecienta la sensación de abandono y soledad que respira “Lo más bonito”.

Evidentemente, el que no sepamos nada de los padres ni del núcleo familiar de los tres principales hace que estos personajes luzcan más solos y desprotegidos. Las únicas referencias familiares que tenemos de ellos son los abuelos, o lo que éstos les dejaron. Esta ausencia nos permite explorar más a fondo no sólo la intimidad de cada uno de los personajes, sino también los modos y motivos de las relaciones entre ellos. “Lo más bonito” de alguna forma puede ser el asomarse a un momento en la vida de algunos personajes para explorar su cotidianidad.

¡OH!: La película ganó el premio a "Mejor Ópera Prima" en el Festival de Guadalajara y fue seleccionada en varios otros. ¿Cómo fue recibida por públicos de otros países, alguno, como el de Los Ángeles, de habla no española?

No deja de sorprenderme el buen recibimiento de la peli en otros países. Te hablo de gente que ni siquiera tiene idea alguna de Bolivia. Esto es muy satisfactorio para nosotros porque es señal de que “Lo más bonito” es una historia universal que puede conmover a personas de cualquier parte del mundo.

¡OH!: ¿Está previsto que la película se presente en más festivales a partir de ahora? ¿Cómo funciona el asunto?

Estamos invitados a varios festivales este año, entre ellos el de Montreal, el de Río de Janeiro, Valdivia, Huelva, Nantes y Estocolmo. Los festivales son espacios muy importantes de conexión con la maquinaria de la cinematografía mundial, que te permite no sólo acceder a diferentes mercados sino a crear lazos significativos con gente interesada en proyectos de países como el nuestro.

¡OH!: ¿Y después de los festivales…?

Espero seguir haciendo películas. (risas)

 
 
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