Texto | Mónica Oblitas
Fotos | Pecka Tattoo
Para siempre | El tatuarse o perforarse es un poder real para cambiar el cuerpo y la vida. Por ello, si se decide hacerlo, es imprescindible hacerlo seguro y bien
Hacerse un tatuaje no es algo que pueda tomarse a la ligera. Implica tiempo, dinero, dolor y necesariamente la buena mano del tatuador que tiene la responsabilidad de marcar para siempre el cuerpo de su cliente. Sin embargo, hoy en día, son cada vez más los que se atreven a someterse a la aguja y la tinta y/o a las perforaciones que parecieran que son una moda, pero van más allá de eso.
Carlos Pecka es uno de los más prestigiosos tatuadores paceños. Ya tiene 10 años tatuando y perforando cuerpos y es el que lleva la vanguardia en las nuevas tendencias. Ha organizado las tres convenciones internacionales que se realizaron en Bolivia, y tiene un intercambio constante con tatuadores extranjeros. Además, es psicólogo, así que sabe bien lo que significa que alguien vaya a su estudio para pedirle un trabajo.
“Para muchos el tatuaje parte de una búsqueda personal para marcar ciertos hitos en la vida. Algo simbólico que se ha escrito en el cuerpo como un discurso. También hay cierto registro imaginario en el que se puede ver cómo influencia la moda o imágenes que puede admirarse en otras personas y querer para uno. Por otro lado, están los coleccionistas que quieren el trabajo de determinados artistas con cierto estilo para cubrir su cuerpo y que no necesariamente tienen un trasfondo psicológico. Ambos tienen en común precisamente la experiencia y la subjetividad que se pone en juego en el momento de hacer un paso en lo real del cuerpo a partir de una inscripción que no se borrará más, comenta.
Los tatuajes han trascendido estratos y esto lo demuestra la proliferación de estudios para tatuarse que se han abierto en el país.
Las tendencias
De acuerdo a Pecka, más que de nuevas tendencias se puede hablar de un avance en las técnicas. Ahora éstas incluyen, no sólo el tatuaje a gran escala o el piercing no comercial, sino modificaciones extremas como el branding, (marcas en la piel a través de quemaduras y a la producción de queloides con ciertos patrones, y la escarificación, (busca esta misma forma de alteración a nivel cicatriz, pero a base de cortes ya sea con bisturí o con remoción de la piel y productos para crear queloides).
Otras técnicas recuperan prácticas que tenían algunas tribus y son perforaciones genitales como el ampallang o el apadravya, que mantienen su nombre tradicional en la cultura hindú. La lengua dividida o bífida, semejante a la de una serpiente que se corta en dos partes por medio de una intervención quirúrgica, es contemporánea.
Pecka diferencia el tatuaje en su práctica profesional con el tatuaje comercial, que hace todos los días: letras, nombres, símbolos y el popular tatuaje tribal, que está presente en muchas culturas sobre todo en el Pacífico Sur, “pero el tatuaje tribal que se hace comercialmente, aunque está inspirado en las formas negras y curvaturas, no se asemeja en nada al sentido y poder de estas imágenes dentro de las propias tribus”, explica. Pecka ha sido el primero en adaptar las máscaras de la diablada boliviana al tatuaje, tal como se ha hecho con las máscaras japonesas o hindúes.
El tatuaje no comercial nace de la estética propia del tatuador, e implica coberturas y espacios muy grandes y un compromiso del artista hacia estas personas que ven en su cuerpo una forma de poder hacer carne del arte. “No se trata de copiar una máscara al cuerpo de una persona, se debe pasar por la transformación y el adaptar el modelo a lo que es un tatuaje, ya que éste, para que tenga una duración de vida mayor plásticamente hablando, tiene ciertas reglas que, si bien son comunes a las artes plásticas en general, también implican detalles que lo separan, como es el hecho de cubrir una superficie redondeada y en movimiento”. Al cabo de 10 o 15 años el tatuaje pierde la tonalidad que tuvo al momento de hacerse. Por eso al planear el tatuaje se deben tener en cuenta también estos criterios.
Además de la marca
Una de las preguntas más frecuentes en la gente que no comulga con estas prácticas es ¿por qué no usar anestesia? De acuerdo a Carlos, existen varios aspectos que no lo permiten. Uno es la salud ligado con el aspecto legal, ya que los tatuadores están capacitados para tatuar y perforar pero no para anestesiar, “la única inyección que funciona a nivel subdérmico es una de lidocaina, pero para aplicarla debes ser un anestesiólogo o un cirujano. La sensación de un tatuaje es perfectamente soportable, y al poner anestesia te arriesgas a reacciones alérgicas o implicaciones legales. También está el aspecto de que en ciertos tipos de piel la anestesia puede ir en detrimento del resultado final de tatuaje, además puede traer un sangrado excesivo o una inflamación que puede acarrear otras complicaciones. El dolor es parte de la experiencia. Un tatuaje no gusta a todos y tampoco es para todos porque no todos están dispuestos a tener una marca para siempre y menos a que les duela.”
El tatuaje dentro de lo social también tiene un discurso y las personas que tienen un tatuaje pueden ser más o menos aceptadas.
Pecka no tatúa a menores de edad sin el permiso de los padres, algo que debiera ser común a los estudios de tatuajes, pero aquí regresamos a la falta de leyes al respecto, lo que debe ser un tema importante en la agenda del Ministerio de Salud porque una de estas prácticas mal realizadas puede acarrear consecuencias tan graves como el VIH/sida y la hepatitis C. “Pero no es sólo por eso que no lo hago, ya que en Bolivia no existe una ley al respecto. Éticamente me parece que un padre tiene todo el derecho de pedir el resarcimiento posible si por un tatuaje o un piercing se le causa al hijo una lesión permanente o temporal, de acuerdo al caso. Si bien una perforación te puede dejar sólo un punto, es una lesión invasiva en el cuerpo de un menor. Además si es un estudio que no le importa esto, tal vez no le importe otras cosas como la higiene. Yo prefiero dormir tranquilo, porque para mí el tatuaje o la perforación es algo que debe mejorar la vida de una persona, no llenarla de problemas.”
Hay perforaciones, que ya se pueden llamar comerciales, que pueden realizarse con determinado porcentaje de éxito. La persona, una vez que tiene ya la joya dentro, sana e incorpora este orificio en su cuerpo. Sin embargo hay muchas perforaciones que, aunque puedan realizarse, van a ser rechazadas por el organismo y además no están validadas. “El organismo que reglamenta el trabajo de los piercings en el mundo es la APP (Asociation of Profesional Piercers). Hay ciertas perforaciones que están hechas para que sanen con una gran probabilidad en la mayoría de personas, pero por más que una perforación haya sido hecha con la técnica, el metal y el proceso de esterilización adecuados, tiene que pasar por el proceso individual de cicatrización y de posterior producción del epitelio en la nueva perforación”.
Los tres pilares para cualquier perforación son la técnica, el metal y el proceso de esterilización y de control de contaminación tanto del proceso de perforar como del cuidado posterior. La técnica está regulada por la APP, “no es algo que se enseñe en las universidades de medicina, se debe engañar al cuerpo para que acepte un cuerpo extraño y sane. Ahí está la técnica, porque hay cierta profundidad dermal que se debe alcanzar para tener éxito, no hacerlo puede dañar un músculo, un tejido nervioso o capilar”, explica Pecka.
“En cuanto al metal, en el mundo están prohibidos ciertos tipos de acero y de joyería. El acero quirúrgico como se vende en todas las ferias, no es bueno para perforaciones iniciales, sólo se debe usar el titanio 623, el Ptfe, el niobio o el bioplast”.
El problema está en el control de negatividad del niquel, que está presente en todas estas aleaciones de acero y si bien no se corroe, va liberando ese niquel dentro del cuerpo, lo que ha producido varios casos de intoxicación.
Se ha prohibido el uso de este material pero estas fábricas venden sus joyas en Sudamérica, “y no sólo hablamos del metal si no del acabado de las joyas. Hay mafias, sobre todo colombianas, que venden estas joyas a estudios en el país. Se han abierto muchos estudios, pero por el estado actual de conocimientos y por la falta de escrúpulos de muchos vendedores, cualquier persona puede comprar su equipo y abrir el suyo”.
En cuanto a la esterilización, el único proceso que garantiza el adecuado control de contaminación y la eliminación de bacterias y sus esporas, es la esterilización con autoclave, que combina además del calor la presión del vapor. “Si bien una aguja es desechable, debe estar 100% estéril y lo mismo sucede con la joya”. Pecka utiliza, además de este método, la técnica free hand, (sin pinzas), que aunque es más difícil, es aún más segura.
“En el caso del tatuaje, cada uno se toma como único e irreproducible porque no me parece que se haga como un sello, si no crear algo único para cada persona. Si bien hay cierto estándar de técnicas, no hay dos cuerpos humanos que sean iguales”. En el arte corporal no hay margen para errores.
El tatuador
En octubre Carlos Pecka cumple 10 años trabajando en el arte corporal que engloba los piercing, tatuajes, suspensiones y plays. Estos últimos se definen como una aplicación temporal de joyería para fines fotográficos o estéticos. La carrera autodidacta de Pecka se ha basado en la práctica continua del dibujo y de la técnica y en el intercambio de conocimientos con artistas extranjeros además de la asistencia a varios seminarios y conferencias.
Pecka ha organizado las distintas convenciones internacionales que se han realizado en Bolivia. Por una mala experiencia donde algún estudio paceño realizó un trabajo deficiente, el próximo año la convención contará con artistas extranjeros que vendrán a dar talleres y workshops que estarán abiertos para quienes quieran asistir. Hay varias promociones por el aniversario y se dictarán algunos talleres. “Quiero influenciar en las nuevas generaciones que vienen” explica. Cada dos meses se tiene prevista la llegada de artistas extranjeros y se está trabajando en el calendario con modelos tatuadas y con plays. Para referencias consultar la página www.peckatattoo.com.