Texto | Mónica Luján
Fotos | Noe Portugal
Constanza Roca nació en Santa Cruz de la Sierra. La carrera castrense de su padre hizo que su infancia transcurra en distintos puntos del país. Cursó la primaria en el colegio Santa Ana de Santa Cruz, el bachillerato en el colegio Alemán Santa María de Cochabamba y estudió idiomas (español-inglés) en la Normal Superior Nacional Católica en Bolivia. Se graduó en Bellas Artes (pintura-fotografía) del East Sydney Technical Collage en Australia.
Vivió en Europa, en el Medio Oriente, Oceanía, África y América Latina, enseñando inglés, alemán y español en diferentes colegios y universidades, entre ellos, en el Fairfield High School de Sydney, Australia.
Desde hace 10 años reside en México, donde ha desarrollado su carrera artística como escritora.
Sus obras han aparecido en revistas de cuento y suplementos literarios en Bolivia, Alemania, Australia y México. Ha reestructurado textos de la memoria oral de varias comunidades quechuas, compilados por María Hilda Rodríguez Roca, con los títulos de Cuentos del Abuelo y Los relatos de don Hermenegildo (Bolivia, 2000-2001). Algunos de sus relatos se encuentran en la Antología de Cuentos de la “Asociación Mundial de Escritores”, PEN Club Internacional (Bolivia, 2002) y en la Antología de narrativa y poesía Concilio de sentidos (México, 2003). Algunas de sus obras fueron puestas en escena por el grupo “Teatro Invisible de la Voz y el Cuerpo orgánico”, bajo la dirección de Alejandra Lanza.
Con el relato “La víbora” ganó el Premio Nacional de Cuento “Bartolomé Arzáns Orzúa y Vela”, convocado por la Dirección Ejecutiva del XI Festival Internacional de la Cultura, Potosí – 2004. Desde 1999 es miembro de la Asociación Mundial de Escritores PEN Club Bolivia y en el 2004 se integró al PEN Club de México.
Constanza Roca cuenta como anécdota que cambió el pincel por la pluma y para ella, esto ha significado conjugar la realidad y la fantasía con fantasmas que lucharon por moldear las historias de su último libro.
¡OH!: ¿Cómo inició su carrera?
No podría precisar con exactitud cómo ni cuándo empecé a tomar en serio la creación literaria. Siempre hallé placer en escribir. Supongo que fue el día en que una amiga escritora argentina, que había leído dos relatos míos, me dijo que tenía madera de cuentista, pero que debía aprender la técnica del cuento. Fue así que me dirigí al taller literario de Félix della Paulera, escritor y crítico que impartía talleres de cuento en Buenos Aires y en ese entonces yo vivía allá. Luego vinieron los demás talleres hasta que encontré a mi maestro, Guillermo Samperio, reconocido escritor mexicano que enseña la técnica del cuento.
¡OH!: ¿Por qué reside en México? ¿Cómo llegó ahí?
Resido en México desde hace 10 años porque mi esposo trabaja en ese país. Es más, sospecho que ya es hora de cambiar de panorama, ya que es la primera vez que permanezco tantos años en un solo lugar.
¡OH!: ¿Influye en su obra el hecho de haber vivido en tantos países?
Sin duda alguna esta compilación de cuentos refleja de algún modo mis vivencias y sobre todo lo aprendido de manera inconsciente; y tal vez por eso el resultado de este aprendizaje no se encuentra a piel de cuento, por decirlo así, en la treintena de relatos que conforman el libro, sino de una manera subyacente. Como me interesa la naturaleza humana, capto al hombre más que geografías o distancias. El ser humano, en el fondo, es el mismo en cualquier lugar.
¡OH!: Hablemos de su más reciente obra, Función Privada.
Yo creo que trata de la vida, como acabo de decir, del ser humano y sus circunstancias, de la cordura y la locura; de la muerte como compañera inseparable desde que nacemos y del amor, fuerza impulsora que enaltece. En fin, son diversos los temas que gobiernan al libro y éstos han sido tratados ya sea desde un punto de vista realista, fantástico, costumbrista o simbólico. Hay cuentos que empiezan ceñidos a lo real y que a lo largo de la historia se esfuman en lo fantástico.
¡OH!: ¿Tiene alguna relación la imagen que aparece en la portada del libro con el contenido en sí?
Según mi opinión, la imagen de la portada refleja la diversidad de los temas en el mismo; cada hoja de papel semitransparente representa un cuento y a la vez forma parte de un conjunto, que tiene la función de cubrir o descubrir, según como se vea a la persona que aparece entre claroscuros, como si estuviera iluminada por la llama danzante de una vela, la misma que se ve en la solapa anterior del libro, donde está la foto de la autora. En fin, pienso que la portada y el contenido del libro se complementan llegando a formar un todo.
¡OH!: ¿A qué público está dirigido el libro?
Por lo general, al escribir no pienso quién será el lector, pero ya que me lo pregunta, creo que el libro es apto para los jóvenes de corazón, desde los 15 a los 100 años o más.
¡OH!: En su criterio, ¿qué características tiene el cuento en la actualidad?
Yo creo que el cuento de hoy se ajusta en menor grado a las prescripciones mencionadas por los grandes padres del género, Poe, Chéjov, Maupassant, Bosch, Quiroga, Cortázar, etc. Está en un proceso de franca evolución, acorde con el espíritu presente: esta aceleración que vivimos hoy en día, el Internet, la globalización. El cuento ha encontrado vínculos con otras manifestaciones artísticas, con la música, el teatro, el cine; y con los géneros inmediatos a él, la poesía y la novela. El autor del cuento actual convierte al lector en partícipe activo de su obra, en cómplice incondicional y, como dice Lauro Zabala, provoca su imaginación con sugerencias sutiles, le ofrece alternativas y le insinúa posibilidades con los llamados distractores. Lo explicativo, didáctico y moralista no tiene cabida. Hay que narrar los hechos desnudos, tal como ocurren, y dejar que el lector deduzca de acuerdo a sus propias experiencias y hasta qué grado haya logrado identificarse con el contenido.
¡OH!: Su nombre es Teresa Constanza Rodríguez Roca, ¿por qué decidió utilizar su segundo nombre y el apellido materno?
Porque me parece que Constanza Roca es un nombre artístico, suena contundente, fuerte. Me llamo Constanza en honor a mi abuela y a mi bisabuela por el lado materno. No tuve la suerte de conocer a la madre de mi madre, ella murió muy joven; pero sí pasé mi infancia en compañía de mi bisabuela de la cual guardo hermosos recuerdos, y permítame nombrarla en este contexto como un homenaje al recuerdo que tengo de ella: Constanza Suárez de Parada.
¡OH!: ¿A qué autores prefiere?
Difícil pregunta, pues admiro a muchos y no me gustaría olvidar nombrar a ninguno. Esto sería tema para otra entrevista… es una broma (ríe). Hay obras, sea novela, cuento, poesía, ensayo, de un mismo autor que me encantan, si puedo usar esta palabra en su justa acepción; en cambio otras no tanto.
¡OH!: ¿Por qué cuento y no otro género literario?
Creo que mi carácter y la manera de ver mi entorno no me permiten detenerme en la estructura de una novela o en el raciocinio de un ensayo, y no me considero capaz de escribir poemas. Le tengo mucho respeto a la poesía; la vez que he tratado de escribir poemas, me sale un enredo cursilón. Usted sabe que de lo cursi a lo sublime hay un velo muy, pero muy delgado.
¡OH!: ¿Qué proyectos tiene en el futuro?
Seguir escribiendo. Tengo casi acabado un cuento de largo aliento, que probablemente será editado a fin de año y un libro de minificciones.Texto | Mónica Luján
Fotos | Noe Portugal