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Domingo 04 de Diciembre 2005 | Año VI, Número 341

 
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Memorias de curul:
20 años de cuoteo, dietas y sesiones reservadas


Texto

| Rafael Sagárnaga/Mónica Oblitas
Fotos | Jorge Landaeta

Este es un recuento de dos décadas de derroche |

donde las visiones en el Congreso no han cambiado

o lo han hecho contra lo esperado.



Es difícil imaginar qué pasaría en el país si los curules, testeras y pasillos del Congreso hablaran. Sin duda sería valioso que los curules cuenten todo lo que han visto y oído, especialmente en los pasados 20 años. Y hay que marcar bien los tiempos porque, en esas dos décadas, el Congreso le costó al Tesoro General de la Nación (TGN) aproximadamente 395 millones de dólares. Y este gasto, equivalente a las exportaciones anuales de gas del presente, se gestó en aquel Congreso elegido en 1985.
Hasta entonces el rol de congresal no era precisamente rentable. “En la época del MNR, años 60, la dieta no alcanzaba para pagar un departamento que hoy costaría unos 250 dólares. En 1982, cuando Siles Zuazo, se ganaba un promedio de 100 dólares”, señala el ex parlamentario Wálter Vásquez Michel. Fueron otros congresos con otro tipo de políticos. Baste citar que en 1979, un grupo de diputados, encabezado por Marcelo Quiroga Santa Cruz, devolvió las “dietas aguinaldo” que las directivas habían autorizado.

Pero desde 1985, los curules empezaron a soportar más peso específico. Ya habrán escuchado de aquella sesión reservada de fin de año en la que las dietas fueron fijadas en 2.700 bolivianos o el equivalente a 1.200 dólares (1). La referencia era que los gerentes de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos tenían ese nivel de ingresos mensuales. Claro, no se tomaba en cuenta que el Director Nacional de Educación ganaba por entonces apenas 248 bolivianos, un profesor 120 y un obrero apenas 55 (1). Para entonces los honorables debatían, por ejemplo, sobre cómo evitar que vuelva el fantasma de la hiperinflación.

Y así las reflexiones económicas de los congresales alcanzaron otros linderos 24 meses después. Ya se habrán sorprendido hasta los curules al escuchar el nuevo discurso de los jóvenes que en 1970, en ese mismo lugar, afirmaron que seguirían el ejemplo del Che. Y, aquellos que allí dijeron que se vestirían “después de que todos los bolivianos se hayan vestido”, que comerían “después de que todos los bolivianos tengan para comer”(2), pidieron otro incremento en sus dietas. En 1988 el Congreso dominado por el eje MIR, MNR y ADN subió los ingresos mensuales de los parlamentarios en un 93%.

Desde ese tiempo en el que a veces se debatían temas como el desempleo y la desigualdad, ser parlamentario implica un ingreso mayor a los 2.150 dólares. Entonces en las cámaras se inició una dinámica contagiante al entorno inmediato. “Hay quienes creen que donde más se ´muerde´ es en los ministerios o en la aduana, pero el secreto es buscar pega aquí, después de las elecciones”, solían aconsejar ujieres y asesores. Seguramente ese eco rebotó entre paredes y curules en unos de los cuatro días de la semana en los que los congresales no sesionan.

Así el esquema honorables-ujieres se hizo notablemente funcional en base a las generosas arcas del Estado. Los segundos se convirtieron en algo parecido a los agentes de bolsa. Para el año 2000 entre bonos, servicios especiales y beneficios, los diputados llegaron a percibir 3.800 dólares mensuales y los senadores 4.200 (4). Aquí se integraron paulatinamente ingresos como el bono a la gestión parlamentaria, con un valor de 4.500 bolivianos ($us. 650), vales de gasolina ($us. 200), cupos de llamadas ($us 300), gastos de representación ($us 1.000), seguro de vida familiar, etc. En 1997 se dispuso además que los congresales suplentes recibiesen media dieta mensualmente.

Y surgieron otras necesidades congresales. Un ex congresal recuerda que apenas ocupó su curul en 1993, un funcionario se acercó con una caja en mano y le dijo: “Honorable, su celular”, eran tiempos en los que los teléfonos móviles estaban reservados para bolsillos muy privilegiados. Adicionalmente, rememora el congresal, una secretaria se encargaba, día por medio, de renovar con flores frescas los escritorios de senadores y presidentes de comisión. “Tanto la proveedora de los aparatos de comunicación como la florería respectiva pertenecían a familiares de los otrora jóvenes revolucionarios de los 70. Con fuero y 2/3 de los votos en contra poco se pudo hacer más allá del escándalo, además de que eso era un solo botón de muestra”, explica. Era una época en la que la palabra de reflexión parlamentaria se llamaba “capitalización”.

Otro ex congresal, Andrés Soliz Rada, recuerda que en 1993, cuando resultó elegido como único senador por Condepa, la administración de la Cámara le concedió dos vagonetas: una por ser senador y otra por ser jefe de bancada. Soliz devolvió ambos vehículos y con ellos los correspondientes vales de gasolina.

Así las cosas, el 15 de mayo de 2002 los senadores Enrique Toro (ADN), Rubén Poma (UCS) y Felix Alanoca aprobaron para sí mismos, y sus colegas de Cámara, la asignación de dietas vitalicias. La jubilación precoz le habría significado al TGN una erogación de 4,8 millones de bolivianos ($us.790.000) adicionales al año. La iniciativa cayó casi por fuerza de la lógica y la creciente calentura social que ya experimentaba el país. Toro, Poma y Alanoca se negaron a hacer declaraciones (5).

En 2002, el parlamento de las dietas, los cuoteos y las sesiones reservadas experimentó su tercera y mayor renovación. Más del 60% de los congresales elegidos eran nuevos. Sin embargo, los beneficios de la representación fueron escasamente cuestionados. “Mira Antonio (Peredo), hay un viaje a Ginebra, al encuentro interparlamentario y sólo nos están dando $us. 200 por día. Tenemos que pedir más, cuando fui a Brasilia, sólo el hotel costaba $us 180, he tenido que poner plata de mi bolsillo para el resto”, explicaba don Roberto Fernández, de la NFR, al jefe de bancada del MAS. Cuando alguien recordó que en Ginebra había viejos amigos que ofrecieron alojamiento, el eneferista se retiró buscando algo para
patear. Así testimonian varias voces y seguramente más de un curul.

En agosto de 2002, el MAS planteó la reducción de las dietas hasta el 50% y perdió fácilmente en la pugna. No hubo demasiada resistencia. A fines de aquel año, desde las Cámaras ya se impulsaba un nuevo incremento del presupuesto congresal (7). Mientras nuevos y viejos congresales empezaron a esgrimir un argumento aún vigente. Ese que señala que cuando los adolescentes necesitan dinero piensan automáticamente en un parlamentario. “Las promociones nos nombran padrinos, no hay cómo decir no”, explicaban desde Evo Morales hasta Hormando Vaca Díez.

Tuvieron que llegar febrero y octubre de 2003, el dolor, los muertos, las amenazas de incendio del Congreso, para que recién, hace una gestión, se acordasen en sesiones reservadas, los primeros recortes al presupuesto. El “sacrificio” bajó en cerca del 12% los gastos en los Honorables.

Pero, a 20 años de derroche, las visiones no han cambiado o lo han hecho contra lo esperado. “En realidad no hay privilegios parlamentarios”, dice Gustavo Torrico del MAS, quien parece haber olvidado la demanda de reducir las dietas en un 50%. “Aquí se gasta mucho, los padrinazgos, uno tiene que pagar sus propios asesores”, explica. Mientras su colega Willman Cardozo, de la bancada “patriótica”, dice que: “En función de la responsabilidad, es lo mínimo.(...) De lo contrario, ¿Quién va a hacer política acá?”.

Así cumple este estilo de parlamentarismo 20 años. Dos décadas en las que esta gigantesca bancada se ha nutrido con miles de intrascendentes desconocidos. Y, sin embargo, ha cobijado a notables delincuentes como alguno que estafó a miles de ahorristas y otros que saquearon ministerios y prefecturas. Tema pendiente para la Constituyente, siempre que los asambleístas no sigan el ejemplo de los congresales y apuesten por el engorde personal. Ese que amenaza con romper la vieja memoria de los curules y la estructura misma de la democracia.

(1) Análisis Crítico de la realidad Social, 4ta edición, Gregorio Iriarte

(2) Memorias de la Asamblea Popular, F. Sandoval

(3) Id 1

(4) Análisis Crítico de la Realidad Social, 15va Edición, Gregorio Iriarte



(5) La Razón-La Prensa, 16/05/2002

(*) Cálculo del promedio de los presupuestos anuales separados por cámara durante 20 años. En base a datos del Ministerio de Hacienda, algunos de ellos están disponibles en www.sigma.gov.bo

“La diferencia la hacen los hombres”

Wálter Vásquez Michel, fundador y diputado por el PS-1, fue consultado por ¡OH!, acerca de las similitudes y diferencias de lo que fuera el Parlamento en las distintas épocas en las que él ejerció como Diputado y lo que acontece actualmente.

“El poder Legislativo de esa época con el de esta no tiene marcadas diferencias en cuanto a ética y comportamiento porque el Parlamento, siempre dominado por la derecha y por la burguesía, ha impreso los estilos de acuerdo al momento. En esa época los parlamentarios ganábamos un sueldo muy bajo, pero el oficialismo tenía una renta extra que no figuraba en el presupuesto oficial de la Cámara. En la planilla oficial los sueldos eran muy bajos, sobre todo en la época del presidente René Barrientos que con mano dura no dejaba que se aumente un cinco, aunque por debajo corrían sumas extraoficiales de magnitudes que no conocemos.

La diferencia estaba en algunos hombres que nos encontrábamos al lado de Marcelo (Quiroga Santa Cruz) en el Parlamento. Nosotros, junto a Marcelo, nos retiramos del Parlamento porque el comportamiento era grosero y nada ético y obsequiamos las dietas que nos habían pagado y no eran correctas a la Central Obrera Boliviana. Este fue un comportamiento individual, pero como institución el comportamiento del Parlamento es el mismo, aunque las formas han variado. Marcelo Quiroga Santa Cruz quiso imponer un estilo diferente en el Parlamento y fuera de él, pero no fue posible.

Hoy en día miramos al Parlamento y es realmente sorprendente el transfugio, la inmoralidad, la corrupción, es algo que el país parece contemplar con resignación. En cuanto a las negociaciones... un partido político no puede negociar. Marcelo Quiroga Santa Cruz decía: “los principios no se negocian”.

La diferencia del Poder Legislativo de esa época con el actual no se refiere a estilos, sino a formas de comportamiento. Ahora la prebenda es una institución, tenemos hoy en día un Parlamento descalificado ante el país, son los que levantaron la mano para la capitalización, los que entregaron los recursos que nosotros defendimos. Sensiblemente hay partidos y dirigentes que se llaman progresistas que se encuentran en el mismo manoseo y luego dicen al pueblo que son de la izquierda, eso no es cierto.
En la época del MNR habían los cupos para el oficialismo, pero a nosotros nos pagaban el sueldo mínimo que no alcanzaba para pagar el alquiler de un departamento que hoy costaría unos 250 dólares. En el ‘82, cuando Siles Zuazo, ganábamos un promedio de 100 dólares, de ese sueldo nosotros entregábamos al PS-1 el 40%. Ningún diputado de esa época tenía un sueldo significativo, yo he sido Presidente de una comisión y no viajé ni una sola vez, no habían pasajes, ni viáticos. Hoy en día se paga cualquier cantidad y uno puede salir rico del Parlamento, pero yo estoy orgulloso de mi pobreza que es un certificado de mi honestidad”.

Palabra de diputado

Consultamos a varios diputados acerca de cuáles deben ser los privilegios que se tienen que mantener y cuáles se deben eliminar. Estas son las respuestas más relevantes.

“En la Asamblea Constituyente tiene que establecerse un Parlamento unicamaral con un salario que guarde relación con el salario mínimo, que sea pequeño, a lo sumo 5.000 bolivianos y nada más. Tienen que reducirse viáticos y lo relacionado con esa norma. Los seguros sociales deben revisarse con Contraloría para que no sean un negociado. La inmunidad tiene que conservarse, no hay otro remedio. No tienen que haber gastos reservados.”

Manuel Morales Dávila.

“En realidad casi no hay privilegios. Lo que debería hacerse es eliminar totalmente la inmunidad parlamentaria. Después no sé de qué privilegios se habla, los diputados no tenemos asesores, sólo existen en las comisiones y comités, donde hay una secretaria, un asesor y un ujier, el personal estrictamente necesario. En este momento las dietas alcanzan a 18.000 bolivianos. Aquí se gasta mucho desde el ámbito de las circunscripciones y de los padrinazgos de promociones, de equipos de fútbol, etc., y por ende del personal que tienes que contratar. Yo tengo mi propio asesor al que le pago de mi salario. Lo que debería eliminarse son las dietas de los suplentes, que deberían ganar por los días trabajados y su sueldo ser descontado de los diputados a los que han suplido. Yo no he hecho hasta ahora un viaje al exterior por la Cámara, pero sé que los viáticos se dan dependiendo del lugar y el costo, si te invitan a algún país por medio de la Cámara no puedes viajar con tu dinero. Cuando viajamos a Sucre nos pagaron el hotel y nos dieron un promedio de 70 bolivianos por día. Los pasajes aéreos son para los del interior, para que vayan y vuelvan a sus regiones. Nosotros pensamos que debería trabajarse de lunes a viernes.”

Gustavo Torrico.

“Gran parte de los privilegios ya han sido eliminados. Yo aparte de mi dieta no recibo absolutamente nada más que la atención médica. Eso de que recibimos hasta ropa, es falso, eso lo harán los directivos de las Cámaras, pero la gran parte de los parlamentarios no recibimos nada. El privilegio de la inmunidad constitucional se puede dejar, porque no creo que haya un delincuente dentro del Parlamento.

En función de la responsabilidad los 18.000 bolivianos es lo mínimo que se puede ganar. Yo soy padrino de todas las promociones de mi región, no es obligatorio, pero son cargas que le dan al político, de lo contrario ¿quién hace política? La política la puede hacer quien tenga plata. Cada político en su tiempo, y hoy la política se ha mercantilizado con la consecuencia de que quien tiene plata hace política y el que no, verá los resultados en las próximas elecciones. No se trata de dejarles 1.000 bolivianos a los parlamentarios, depende de a quién pongas en el Parlamento, pero si ustedes como medio no quieren al Parlamento díganlo de una vez por todas, es fácil del balcón del frente cuestionar a los políticos, pero ¿por qué no entran a bailar con nosotros en el mismo ritmo? No es cosa de agarrarse de los privilegios que tiene un diputado, eso es muy delicado, están haciendo un daño a la institución y a la democracia. Si quieren no pagarle ni un peso a los parlamentarios y que ganen por la asistencia, dejemos la puerta abierta y veremos quién va a entrar al Parlamento. Pero no pasa por la política, también pasa por ese cuarto poder llamado prensa que hay que ver si ayuda o no a construir a este país. Sé de medios que ganan 80.000 veces más que un Parlamentario.”

Willman Cardozo.

“Deberíamos destacar dos puntos, el primero reducir la inmunidad parlamentaria, eso tiene que darse para que todos nos enmarquemos en una sociedad en conjunto. El otro tema es que nos falta apoyo no sólo de los medios de comunicación para divulgar el trabajo que hace cada parlamentario, porque para la gente nadie hace nada, creo que ese es un privilegio que deben darnos a los diputados, por lo menos a los que trabajamos. El tema de viáticos es necesario, en Sucre nos dieron 1.200 bolivianos por los tres días que estuvimos y nosotros pagamos el hotel.”

Roxana Sandóval

“No se puede aumentar ni disminuir privilegios en tanto no haya una modificación a la Constitución Política del Estado. Los suplentes van a seguir recibiendo su dieta sin trabajar algunos, pero no se puede hacer nada, por eso planteamos que es importante la reforma a través de la Constituyente.
¿Cómo puede reestructurarse el Congreso? Primero evitando la burocracia con un Congreso unicamaral. Segundo, se debe determinar el número de días de trabajo, ya no como actualmente 180 sesiones y luego vacaciones. Tercero, se puede eliminar la dieta de los suplentes. También se pueden determinar los parlamentos regionales dentro de un plano de descentralización. La inmunidad parlamentaria ya está limitada, los diputados que cometen delitos de carácter público, van a la justicia ordinaria. La inmunidad sólo es para algunos casos excepcionales.”

Roberto Fernánde

 

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