Luego de los atentados terroristas en Londres | sus
habitantes han retomado la rutina, aunque la vida
nunca será la mismal
“Yo estudio muy cerca de donde explotó el autobús y nadie ni nada volverá a ser igual, no importa lo que me digan”. Susan Stewart, estudiante, es una de las londinenses que vivió de cerca los terribles atentados que sufrió Londres el pasado 7 de julio, pero aún con el miedo y la paranoia, ella, como la mayoría, ha retomado su rutina que incluye pasar todos los días por el lugar donde estalló una de las tres bombas.
“No les vamos a dar el gusto de aterrorizarnos, sabemos qué quieren, y estamos preparados para enfrentarlos”, asevera Ken Lowdell, también estudiante, que, al igual que muchos, ve la imposición de una “ideología del mal” como causante de la tragedia.
Aunque las voces que aseguran que la invasión de Irak motivó los ataques a Londres aumentan, el Gobierno inglés ha hecho lo posible por minimizar estas protestas. Pero una encuesta reciente realizada a más de 1.005 adultos entre el 15 y el 17 de julio, revela que un 33% de los británicos considera que el primer ministro británico, Tony Blair, es responsable por los ataques, mientras que otro 31% cree que es poca la carga contra el Mandatario. Sólo el 28% dijo que Irak y los atentados de Londres no están vinculados.
 |
El Gobierno de Blair no acepta el informe del Real Instituto de Asuntos Internacionales (más conocido como Chatham House) de que hay un vínculo entre la invasión de Irak y los ataques, sin embargo la publicación del documento es un gran apoyo para quienes, desde la izquierda del propio Partido Laborista, acusan a Blair de haber llevado al país a una guerra con consecuencias desastrosas para todo el mundo. Los autores del informe, Frank Gregory, de la Universidad de Southampton, y Paul Wilkinson, de la de St. Andrews, afirman claramente que "el Reino Unido está expuesto a un riesgo mayor (de ataque terrorista) por ser el más íntimo aliado de Estados Unidos". La pregunta es simplemente, ¿cuándo y de dónde vendrá otro ataque siendo que Al- Qaeda ha dado un ultimátum de un mes a Europa para abandonar Irak?
La vida sigue...
Pero, increíblemente, la resistencia de los británicos puesta a prueba ha sorprendido aun a sus propios gobernantes. Las cuatro bombas terroristas que estallaron en Londres no hicieron cundir el pánico. Al día siguiente de los atentados, los londinenses retomaron su rutina e incluso algunos se desplazaron en micros de doble cabina y en el subterráneo.
Los expertos han señalado que aunque el terrorismo influye definitivamente en la vida de los afectados, esos ataques casi nunca siembran la clase de confusión permanente y angustia generalizada que los responsables presumiblemente pretenden instalar.
En Israel, los destrozos en los atentados perpetrados en bares y ómnibus habitualmente son despejados a las pocas horas. En el Lower Manhattan, los precios de las propiedades sólo aumentaron significativamente desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. Y un informe difundido hace poco señaló que el turismo se había incrementado en Madrid desde los atentados en marzo de 2004.
"Eso nos indica en cierta manera que cuesta pensar en un atentado que ciertamente provoque que una ciudad deje de funcionar, salvo quizá los casos de Dresde, Hiroshima o Nagasaki", expresó la doctora Lynn Eden, una académica e investigadora del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Stanford, California, y autora del libro "Whole World on Fire" (El mundo entero en llamas).
 |
Es seguro que nadie en Inglaterra va a olvidar la matanza, pero la mayoría de los ingleses piensa que los grupos terroristas como Al-Qaeda andan tras un objetivo mayor: la descomposición psicológica o la pérdida de la confianza en la sociedad occidental, y no están dispuestos a darles el gusto. "Lamentablemente, nos hemos familiarizado con los atentados, y como tales son menos temibles para quienes no están directamente afectados", comentó George Loewenstein, profesor de psicología y economía de la Universidad de Carnegie Mellon, en Pittsburgh.
Pese a la confianza en la pronta reacción de su Gobierno, los ingleses también creen que su sociedad es frágil y que podría resquebrajarse o descomponerse, por lo que ahora, pese a ser parte de una de las naciones más poderosas del mundo, deben aprender a vivir con miedo. (Con datos de La Nación, EFE y agencias)