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| María Renée Canelas |
| Fotos |
| Rodolfo Goitia |
Firme y claro como es y con el optimismo que siempre lo ha caracterizado,
el candidato a la Presidencia que la mayoría de las encuestas ubican en
primer lugar de la preferencia electoral, conversó con ¡OH! sobre su
propuesta para sacar al país de la crisis política, económica y social por la
que atraviesa.
Hablamos sobre las elecciones nacionales del 4 de diciembre próximo que, en criterio de Jorge Quiroga Ramírez, son una oportunidad histórica para hacer en el país “una revolución en democracia”.
El proyecto nacional que plantea requiere, según explica, “de un primer lugar claro y contundente que tenga el mandato de la población, como elemento indispensable para fijar el rumbo del país y la visión de Estado para la próxima generación".
Confiado en alcanzar ese primer lugar, Tuto Quiroga reitera su posición respecto de que si no lo logra, no será el próximo Presidente.
¡OH!: ¿Con qué sigla se presentará a las elecciones nacionales de diciembre próximo?
Será un frente nuevo, amplio, grande, que sea resultado de la unión de esas expresiones de agrupaciones ciudadanas y pueblos indígenas. Se ha conformado la primera agrupación ciudadana nacional, Alianza Siglo XXI que ha conseguido las sesenta mil y pico firmas. Existen pueblos indígenas con los que hay conversaciones. Ya hemos anunciado una adhesión en Potosí con Okarikuna, una agrupación potosina y estamos conversando con varias otras. En estos días, la conjunción de estas llevará a un frente para el que buscaremos la mejor denominación y esperamos construir el primer gran proyecto político nacional del S. XXI de largo plazo. Obviamente, el primer examen son estas elecciones, pero a mi me interesa hacer un proyecto a largo plazo, sin líderes eternos. Un líder que lleve esto adelante, que cumpla sus cinco años y que deje que vengan otros. Lo peor han sido los liderazgos eternos. El proyecto se descompone, se erosiona y finalmente se acaba. Lo mejor es que el proyecto sea permanente y los liderazgos se renueven, se cambien; que entre gente nueva, joven, mujeres, indígenas y cambiemos y renovemos permanentemente los liderazgos nacionales y regionales para que el proyecto permanezca. No creo en los personalismos y caudillismos, creo que han sido dañinos para Bolivia y no podemos en este siglo buscar replicar prácticas que deben quedar en el anterior.
¡OH!: ¿Cuál es la base política de esa agrupación? ¿La militancia adenista, por ejemplo, apoya a su proyecto?
Lo de ADN en particular es una decisión que van a tener que tomar como tienda política más adelante. No me corresponde hablar, yo soy respetuoso. Mauro Bertero ha sido, es y va a seguir siendo mi muy buen y entrañable amigo, pero es una decisión que tendrán que tomar colectivamente y no puedo especular al respecto. Yo hace más de un año que ya dije con claridad, voy a trabajar en la construcción de un nuevo proyecto grande, participativo, y la verdad es que lo pensábamos hacer con miras a la Asamblea Constituyente. Ahora va a tener que ser para las elecciones generales, Congreso, prefecturas y la Asamblea Constituyente que se viene unos meses después de esta elección nacional.
¡OH!: ¿Estaría Ud. dispuesto a recibir apoyo de partidos como el MIR o el MNR en esta etapa preelectoral?
No estamos viendo esa posibilidad ni tenemos ninguna conversación. Yo respeto que en todas las tiendas políticas ha habido gente positiva y constructiva, en todas ha habido gente que no lo ha sido y yo he aprendido que la gente vota por propuestas y por gente que encarna esas propuestas a nivel nacional y regional.
Había la percepción de que la población decantaba su preferencia por siglas, por símbolos, y no es así. Yo estoy contento de haber firmado una ley de necesidad de reforma a la Constitución que rompió el monopolio de partidos, cosa que se puso en vigencia para las pasadas elecciones municipales. Me parece que se ha hecho mucho daño con monopolios de partidos, que tenían rehenes a los ciudadanos de manera tal que la única forma de participar en servicio público local como concejal, regional como prefecto, o nacional como diputado o senador, era a través de siglas. En los partidos había gente rescatable como gente que no lo era. Ahora hay la libertad de organizarse en pueblos indígenas, agrupaciones ciudadanas, sumar y aglutinar y nadie tiene que ser rehén de ninguna sigla, ni nadie que detente el monopolio. Ese ha sido un paso central y lo que tenemos que hacer ahora es estar conscientes de que lo que se viene es una gran oportunidad pero también conlleva riesgos.
Para mi estas elecciones venideras requieren de la conformación de ese gran proyecto nacional, porque hay que enfrentar ahora (la elección de) Presidente, Vicepresidente, Congreso y prefectos por primera vez y Constituyente en poco tiempo más. Tener un escenario de hiperfragmentación partidaria como hemos tenido en el pasado y de divisiones regionales: que proyecto político "A" gane dos prefecturas, que el "B" gane otra, el "C" otra, que el "D" otra, podría llevarnos a un clima hacia adelante de mayor división, polarización y exacerbación de sentimientos, que no sería la respuesta que el país necesita.
De esta crisis sólo vamos a poder salir con un gran proyecto nacional que tenga optimismo, confianza y fe, un primer lugar claro, nítido, contundente y que tenga el mandato de la población, elemento indispensable para fijar el rumbo del país y la visión de Estado que tenemos para la próxima generación.
¡OH!: ¿Cuál es el análisis que Ud. hace de la crisis política y social del país que desembocó en los acontecimientos de octubre de 2003 y junio pasado?
Yo creo que lo que ha sucedido lamentablemente en estos últimos dos años y poco más es producto de tres elementos: el primero, falta de audacia en reformas políticas. Es sistema de implementar reformas de Estado en lo político, económico y social era lento y moroso. Un gobierno, cámara por cámara, dos tercios en cada una, proponía, se barajaba de nuevo en una lección y el siguiente gobierno, otra vez, cámara por cámara por dos tercios, disponía si se ponían en vigencia cambios específicos propuestos por el anterior gobierno. Qué limitación conllevaba esto? Un gobierno si entraba con un mandato fuerte y con alta votación, que no lo ha habido, pero si hubiese tenido, no podía hacer grandes reformas políticas.
Hemos visto casos claros. Segunda vuelta, debíamos haberla tenido hace mucho tiempo. El Alcalde que sea el primer más votado, sin esta “juntucha” del Concejo, se debía haber tenido; que los concejales vengan por barrio y no por lista, que cada barrio tenga un concejal y no diez u once de lista, se debía haber cambiado hace mucho tiempo. Prefectos elegidos, se debía haber hecho el `94, cuando hubo una oportunidad.
Entonces, no hubo audacia en hacer esta clase de reformas políticas, y perpetuamos un sistema de partidos con monopolio de la representación, con centralismo total y con lista proporcional, donde la forma de ser diputado o concejal era ser amigo o sobrino y no ser un líder de la comunidad o del distrito.
Dos, lo que faltó en audacia en reformas políticas, sobró en ortodoxia económica, particularmente en lo que concierne al período 1993-1997. Yo era entonces oposición y decía: cambios sí, pero no así. Un ejemplo: el único país del sistema solar que hizo una reforma completa de pensiones, transfiriendo a todos los trabajadores jóvenes al sistema de las AFPs para su jubilación y dejando que el costo de pagar a los jubilados corra por cuenta del Tesoro, sin ningún financiamiento ni ingreso extraordinario... Es el único país en el que se ha hecho eso. En otros países se ha hecho bloque por bloque: primero los trabajadores bancarios, después los municipales, etc.. En otros países han conseguido ingresos extraordinarios, con financiamientos externos grandes o ingresos de privatizaciones. Acá se lo hizo a puro esfuerzo fiscal. Ese es sólo un ejemplo de varias otras medidas en las que sobró ortodoxia y faltó audacia política. Si a estos dos, del proyecto de Sánchez de Lozada, le agregas una crisis económica sudamericana muy profunda entre el 99 y el 2003 --la CEPAL califica al período 98-2003 como la media década perdida--… Yo sufrí ese período. Si Ud. recuerda, eran épocas muy duras. El precio de la soya estaba por los suelos, el estaño no pasaba de dos dólares, hoy está por encima de los cuatro. El zinc estaba en casi la mitad de lo que está hoy, la plata estaba en cuatro dólares y pico, hoy está en siete y pico; la castaña, en el norte de Bolivia, hace cuatro años estaba en la tercera parte del precio que está hoy. Tuvimos un época muy dura que confluye con esa falta de audacia de reformas en lo político, ortodoxia económica, que nos crea camisas de fuerza. No había suficientes mecanismos para ser proactivo en la parte fiscal y a esto se suma una crisis económica externa. Argentina se cae, devalúa de uno a cuatro; Brasil se cae y devalúa el 2001-2002; también Venezuela se desmorona, el vecindario estaba en llamas.
Esas para mi son las tres confluencias que desembocan en esta dificultad. Lo triste es que cuando la situación económica externa que no controlamos estaba tan dura, tuvimos la capacidad de resistir, haciendo lo posible y lo imposible. Y ahora, que vivimos tiempos de bonanza externa, con la soya por los cielos, el zinc, el plomo, la plata... las exportaciones se han casi duplicado sólo por precios y por mercados que duramente abrimos, como el norteamericano y el andino, pero que lamentablemente van a expirar si no hacemos algo al respecto.
Lo triste es eso, que cuando la situación económica externa estaba favorable, terminamos con racismo, regionalismo, polarización y división y fantasmas. Sin embargo, si algo rescato, es que la salida se ha dado en el marco de la democracia y vamos a tener la oportunidad en las ánforas de escoger el país que queremos. La oportunidad es inmensa porque la coyuntura económica externa sigue siendo muy favorable y se puede hacer propuestas muy agresivas de inserción comercial, de borrón y cuenta nueva en deuda externa. Y también se puede hacer una verdadera revolución democrática. Muy pocas veces, seguramente una vez en la vida, en la mía, o una vez cada generación, que se tiene la oportunidad de hacer una revolución en democracia, diciendo este es el nuevo Estado, esta la nueva Constitución, el programa nacional, programas regionales y fijar un rumbo para la próxima generación. Es esa clase de proceso tan crítico e importante el que estamos enfrentando en diciembre y en la Constituyente del próximo año.
¡OH!: En este contexto, ¿algo podría poner en riesgo la viabilidad del país?
Ante esta gran oportunidad para mi hay dos riesgos. El cuoteo y el bloqueo. Uno es, si hacemos fragmentación partidaria como la que hemos estado acostumbrados y decimos después de la elección: que el segundo se junte con el cuarto y con el quinto, hagamos "juntucha" y te doy tres ministerios dame dos embajadas, la gente se preguntará: para qué hemos hecho todo esto, para otra vez volver a lo mismo?
Por eso he dicho con toda claridad que tengo optimismo, confianza y fe de que podemos construir un proyecto que tenga un primer lugar nítido, contundente y con mandato claro. Para eso voy a trabajar alma, vida y corazón. Estoy tan confiado, que con toda claridad he dicho que si mi propuesta no es la primera, no vamos a llegar al gobierno.
De esta crisis se sale con un proyecto con legitimidad, con mandato para reimponer la autoridad, el estado de derecho, la seguridad de los ciudadanos afligidos por el crimen y la delincuencia que está campeando. Las políticas sociales, la transformación económica, sólo es posible con un proyecto fuerte que diga esta es mi Constitución, esta es mi visión de país. Y voy a pedir a los bolivianos que den mandato, que elijan Presidente, que no escojan negociadores de cuoteo, ese es un riesgo.
El otro riesgo, ante la fragmentación, es la propuesta que encarna el MAS, que si no consigue lo que quiere por vía democrática, sale a la calle y nos tiene con bloqueos y bloqueos. Por eso a la gente hay que explicarle lo que está en juego: no vamos a salir de esto con una fragmentación que lleve al cuoteo; no vamos a salir de esto con una propuesta que impone su capricho o si no va al bloqueo.
Vamos a salir con un proyecto fuerte de generación de trabajo y empleos, de visión clara de lo que es el país en este siglo, de derechos indígenas plenos, de atención social, de expansión de servicios básicos, pero un proyecto que tenga mandato claro y contundente. Ese es el gran desafío. Tengo confianza de que así sea, porque en diciembre de 2004 los bolivianos mostraron que asimilaron la lección. En casi todas las capitales eligieron Alcalde, no repartieron fichas para que en el Concejo Municipal se las arreglen. Espero y tengo confianza de que el pueblo va a elegir, en diciembre, Presidente, gobierno y visión de país para el futuro.
¡OH!: ¿No teme que haya dispersión del voto?
Es un problema que está, pero es justamente eso que hay que explicarle a la gente. Claramente vamos a terminar con dos visiones de país: una que encarna al radicalismo retrógrada, de la imposición de posiciones, del Estado de capricho, de usar a los pobres para movilizarlos y buscar llegar al poder y otra propuesta que buscamos liderizar de estado de derecho, no de capricho; de progreso democrático, no de radicalismo autocrático; de ideas y propuestas, no de consignas y movilizaciones y estoy seguro que los bolivianos van a saber identificar muy bien. Estas son las dos propuestas y que escojan, escojamos todos un camino, conscientes de que muchos otros se van a presentar para conseguir un poco de votos y negociar un par de ministerios. No elijamos negociadores de ministerios ni de embajadas, escojamos gobierno: va a haber dos visiones claras, que la gente las analice, las observe, las compare, que escojamos camino como bolivianos y demos mandato. De lo contrario, la fragmentación va a llevar a cuoteo y más bloqueo y seguiremos perpetuando estos círculos viciosos que hemos vivido prácticamente dos años y medio.
¡OH!: Ud. habla de que en lugar de consignas, deberían darse propuestas. Muchos consideran a la Asamblea Constituyente una consigna. ¿Qué piensa al respecto?
Yo creo que ha sido una consigna que busca cambiar el diseño de Estado que queremos y yo lo quiero cambiar también, con propuestas muy claras. Lo que es perentorio ahora es pasar de la consigna a la propuesta. Yo he dicho que no voy a pedir a la gente que apoye el proyecto que yo estoy buscando llevar adelante sólo para que me hagan Presidente y después qué haremos; o mi programa de gobierno es de tres meses porque tres meses después llega la Constituyente y yo no sé qué hará la Constituyente: Eso es seguir manejando consignas. Aquí hay una ocasión de redefinir el rumbo de Bolivia y la visión de país que queremos hacia el futuro, con nuevo Estado en lo político, económico y social, con nuevo gobierno, con nuevo Congreso y nuevos prefectos. Nosotros vamos a trabajar lo que es la propuesta, la redacción de la Constitución para decirles a los bolivianos: esta es la visión de Estado: en lo político que reine la democracia y no la dedocracia de los dirigentes. Ud. ciudadano va a elegir concejales por barrio, va a elegir Alcalde directamente, prefectos, subprefectos, Presidente en segunda vuelta, ya no más dedocracia, ya no más monopolio de partidos, apertura plena; Ud. ciudadano va a tener un gobierno que sirva al ciudadano y no a los partidos, con gobiernos departamentales, con autonomía de gestión para acercarnos a los ciudadanos, pero con tres principios: solidaridad en lo económico, no hay cada uno por su lado con su plata; unidad en lo político, somos un solo país sin división alguna concebible e inclusión en lo social, para contemplar, plantear y proponer, como lo vamos a hacer, que a nivel de municipios, mancomunidades se establezcan y tengan autonomías indígenas. Eso, para mi, hay que ponerlo por escrito.
Lo mismo en lo económico. Qué queremos como Estado en temas de recursos naturales, las políticas de un Estado que garantice la expansión de la cobertura de servicios públicos: electrificación rural, acceso al Internet, telecomunicaciones, agua potable, alcantarillado, con un Estado agresivamente trabajando con empresas privadas y mixtas, cooperativas de servicios, subsidiando y garantizando a los pobres que tengan atención del Estado. Un Estado socio de productores y trabajadores que garantice generar las mejores oportunidades de trabajo. Ha llegado la hora de decir: Constituyente? Yo quiero cambiar muchas cosas; yo lo voy a redactar, vamos a trabajarlo y discutirlo. La gente que esté trabajando en el proyecto, con lo que estamos haciendo va a recorrer Bolivia y yo también a decir esta es la visión de Estado con Constitución redactada. Señores del MAS, muéstrenme la suya, muéstrenme su programa de Gobierno, muéstrenme sus programas regionales y así pedir el voto. Yo no concibo cómo uno puede hacer una postulación en diciembre, diciendo esto le ofrezco hasta abril del 2006 y después que vea la Constituyente…Vamos a la Constituyente, pero habiéndole dicho a la gente qué es lo que vamos a hacer con antelación y no seguir manejando consignas movilizadoras sino propuestas que se puedan ejecutar y plasmar en beneficio de los bolivianos.
¡OH!: ¿Cuál es su posición sobre las autonomías?
Lo que le señalaba. Para mi los gobiernos departamentales autónomos con prefectos que manejen la cosa pública: salud, educación, riego, caminos vecinales, es una necesidad sentida, debimos haberla tenido en el 94. Con toda franqueza, el MNR y su líder mucho tiempo, tenían una resistencia muy grande a prefectos elegidos, a segunda vuelta…
¡OH!: ¿A qué atribuye esa resistencia?
Diferencias filosóficas. Yo intenté infructuosamente. El 94 hubo una gran discusión que no se la puso en vigencia, el 2000, 2001, 2002 discutí horas de horas con don Gonzalo Sánchez de Lozada, con don Carlos Mesa y con don Carlos Sánchez. Simple y llanamente no querían reformas políticas como Constituyente, referéndum, segunda vuelta, prefectos elegidos, no querían. La dificultad era que yo quería pero no tenía dos tercios. Sin ellos no hacíamos dos tercios. Ahí nuevamente le refiero la falta de audacia en reformas políticas. Uno podía ser audaz, pero si no tenía dos tercios, no era golpista y no iba a cerrar el Congreso ni nada, entonces había una limitación muy grande.
Aquí hay una gran oportunidad para hacer esas reformas conjuntas.
Gobiernos departamentales autónomos con esos tres principios que le señalaba: unidad en lo político, somos un solo país indivisible y para siempre; solidaridad en lo económico, no hay eso de que cada región se agarra su plata sin importar el resto; solidaridad en la distribución y asignación de recursos. Yo creo mucho en mecanismos como los del Diálogo 2000. Dejamos de pagar deuda externa, cerca de dos mil millones de dólares, y la plata se fue y se sigue yendo a los municipios, pero no en función del que más grita o el más fuerte, en función a población y pobreza, con un criterio de equidad, solidaridad y de inclusión social.
Unidad política, solidaridad económica e inclusión social, para que autonomías indígenas puedan gestionar recursos en beneficio de sus comunidades.
La gente erradamente piensa que el tema de las autonomías es de Santa Cruz. Le garantizo que en Oruro, en enero cuando alguien plantee en la Constituyente que el Prefecto vuelva a ser designado por el Presidente, no van a aceptar, porque al pueblo cuando se le da algo, nunca lo devuelve. Quiere que los prefectos trabajen para los ciudadanos y no que vengan empaquetados, cuoteados desde La Paz.
Un último comentario sobre esto y una preocupación que tengo. Cuando planteamos que sólo el primero puede ser Presidente, con la confianza y optimismo que se puede lograr ese primer lugar con claridad y mandato, me sorprendió la reacción de NFR, MNR, UN, que dijeron no, no, hay que respetar las reglas… Para que el segundo haga juntucha con el cuarto y quinto… Yo pregunto, ¿qué piensan de prefecturas? Porque hemos hecho un acuerdo que dice que la gente vota y selecciona candidatos, pero la Constitución sigue estipulando que el Presidente designa a los prefectos... Tengo que colegir o concluir que si están dispuestos a hacer juntucha del segundo, el quinto y el sexto, dirán, la Constitución permite que el Presidente designe y como el mío salió tercero en Cochabamba y el tuyo salió cuarto en Oruro y nos hemos juntado, a ese vamos a designar de Prefecto. Me imagino que eso estarán diciendo.
Yo voy a trabajar para respetar y garantizar que el primero, esté con mi proyecto o no, sea Prefecto. Por eso, el primero también debería ser Presidente.
¡OH!: ¿Considera a Evo Morales como su principal contendor en estas elecciones?
Los principales adversarios que tenemos son la pobreza, el narcotráfico, la corrupción, el subdesarrollo, la falta de empleo. Es eso lo que tenemos que derrotar. Yo nunca personalizo que el fulano o el sutano es mi adversario. Como wilstermannista, ni siquiera considero a Bolívar como adversario.
Ahora, en esto (las elecciones) somos contendores y yo respeto la legitimidad que todos tienen de postular, pero de lo que estoy convencido es que la propuesta que estamos llevando adelante es la mejor respuesta para derrotar a esos enemigos que mencionaba. Otras propuestas para mi, distan mucho de dar respuestas para derrotar a esos enemigos y, muchas veces, están en defensa de esos enemigos, como el narcotráfico, por ejemplo.
El MAS tiene derecho a hacer una propuesta y llevarla adelante. Pero con el mismo convencimiento estoy persuadido de que tiene que trabajar en el marco de la democracia.
Cochabamba, aquí estamos en nuestra llajta, que le dio el primer lugar al MAS el 2002 y qué recibió a cambio?
¿Recibió programas de empleo como el Plane? No. ¿Recibió riego, caminos vecinales? No. ¿Recibió diez mil ítemsde educación que dimos con el Diálogo 2000? No. ¿Recibió recursos adicionales para comunidades indígenas como con el Diálogo 2000? No. ¿Recibió mayor acceso a mercados? No.
¿Qué recibió Cochabamba por ese voto de confianza? Bloqueos y más bloqueos e imposiciones. Por eso me parece esencial que en todo Bolivia y en Cochabamba en particular, la gente reflexione, porque en época preelectoral, tres meses, todos se portan bien, pero que no olviden lo que ha sido recibir votos y devolver con bloqueos. Eso es lo que no comparto como método de acción política. Para mi si algo es perentorio y central en esta elección del 4 de diciembre, es que despierte Cochabamba y se libere del yugo de MAS y la forma de liberarse es en las ánforas, dando mandato a un proyecto de progreso y desarrollo.
¡OH!: El MAS propone nacionalizar los recursos naturales, entre ellos obviamente los hidrocarburos. ¿Cuán viable es esto para el país?
Yo no entiendo todavía la propuesta del MAS porque si algo ha caracterizado a ese partido el último tiempo es la ambivalencia; un día quería elecciones, el otro no… Respecto de la nacionalización tuvieron serios impasses internos, al final yo no sé cuál es su posición; tuvieron disputas internas con la COB y ya no me quedó claro.
Lo que sí tengo claro es que lo que el país necesita para salir adelante en este sector es, como política general, tres líneas que las pusimos en un documento concertado con sectores de la sociedad civil el 2002 y que para mi siguen siendo válidos. Qué decía para el sector de energía? Uno, desarrollar proyectos con valor agregado, industrialización que le vinieron a llamar después. Segundo, masificar internamente el uso del gas natural que se está exportando afuera, en vehículos, en domicilios. Tercero, diversificar mercados para no depender sólo de dos de ellos.
En ese marco, vamos a hacer una propuesta clara que garantice que el Estado tenga un rol activo para generar, promover y garantizar la inversión externa, necesaria para desarrollar el sector, negociando el máximo beneficio para el Estado y lo que es central para mi, nacionalizar el beneficio, que la nación entera sienta el beneficio.
Hace 25 años habían (en el país) grandes empresas estatales y había 86 por ciento de pobreza; hoy día hay 58 por ciento (de pobreza). Toda la plata que la dedicamos a hacer gasolineras, es plata que estamos dejando de usar para salud, educación, agua potable. Lo que tiene que hacer el Estado de forma inteligente es representar los intereses de Bolivia, consiguiendo el máximo beneficio y ese beneficio a nivel nacional y regional ponerlo en cuentas específicas como se hizo en el Diálogo 2000. Que la gente vea que no se ha ido para sueldos, que no se fue al TGN y se perdió, que se fue a una prefectura y que no se sabe qué fue. Que entre a cuentas para hacer proyectos de agua potable, caminos vecinales, riego, que esos recursos se sientan en la nación entera. Que se nacionalice el beneficio garantizando que las regiones que lo reciba, respetando el régimen de regalías, sientan que esa plata está llegando en beneficio de ellas.
En esto también está el rol activo del Estado, en negociar los mejores precios posibles con los vecinos. El mundo de hoy está con precios altos de petróleo y van a seguir altos. Un barril de petróleo hoy cuesta 60 dólares. La correlación es casi tres cuartas partes para el gas. El equivalente a un barril de petróleo es seis mil pies cúbicos de gas que si los pones en Europa o EE.UU., cuesta 44 a 45 dólares, casi tres cuartas partes del equivalente del barril.
Si vemos cómo nos está yendo en el vecindario, vemos que estamos con precios de 11, 12, 13, 14 dólares, por los seis mil pies cúbicos de gas que son el equivalente de un barril. Tenemos que tener la capacidad como Estado de negociar el máximo beneficio, tema que ha estado ausente de la discusión.
¡OH!: ¿Qué piensa sobre la nueva Ley de Hidrocarburos?
Que tiene muchas dificultades, muchas falacias y vamos a hacer una propuesta de cómo debe encaminarse y guiarse de forma tal de maximizar el beneficio y garantizar que los recursos lleguen a la gente que más necesita. (Le ley) requiere ser cambiada.
¡OH!: Desde el punto de vista de las empresas petroleras, ¿puede esta ley traer consecuencias negativas para el país?
Así se escucha, no se dónde terminará ello. De todas maneras, no es por ese lado que me preocupa, sino por el lado de que se garantice el máximo beneficio. Creo que al sector se lo está viendo como si fuera tabla rasa. 50 por ciento el Estado debe tener, muy bien, pero hay campos pequeños que si entras con ese nivel, los inviabilizas y cuidado que nos quedemos sin diesel y GLP; y hay campos grandes que de repente resisten más y se puede cobrar más. Hay que recuperar la capacidad del Estado de negociar los precios a los cuales se vende. Una cosa es cobrar 50 por ciento, le reitero, cuando te quede un dólar en boca de pozo, que cuando te quedan dos dólares. Yo prefiero, si va a ser sólo un dólar en boca de pozo, habría que cobrar más si queremos tener el equivalente de lo que sería un mejor precio. Entonces ese es un rol del Estado. Dónde quedará la actual situación para mi es difícil prever.
Sin embargo, celebro que tengamos un hombre probo y capaz en el tema de derecho como es Eduardo Rodríguez, de Presidente de la República. Creo que es una garantía, para este corto período, de asegurar que los intereses de Bolivia se vean bien defendidos en el ámbito legal, jurídico. Tenemos una persona que tiene una misión histórica que cumplir, que son las elecciones, las ha encaminado y lo otro, defender los intereses del país en este campo, en este período también.
¡OH!: Para terminar, Ud. ha sido insistente en sus críticas al presidente Hugo Chávez de Venezuela. ¿Por qué? ¿Lo considera una amenaza para la soberanía boliviana?
El Presidente de Venezuela tiene intenciones de expansión en el hemisferio y las he visto de cerca, no me las han contado. He estado en función de gobierno y quizá era un momento diferente.
Recordemos. En abril de 2002 hubo un golpe en Venezuela. Hubo una cumbre de presidentes en la que yo estaba y nos quedamos los presidentes solos conversando tres horas. No entraré en nombres porque sería de mal gusto, pero muchos tenían la tesitura o la posición de apoyar al señor Carmona, porque tenían una reacción visceral en contra de Chávez. Le puedo decir que con el entonces presidente de Uruguay, Jorge Batle, discut