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Biomagnetismo, una terapia alternativa

Por Mónica Luján - Los Tiempos - 28/06/2009


Las terapeutas Sara Valenzuela y Patricia Quintanilla con una paciente en una sesión de biomagnetismo. - Rodolfo  Goitia Los Tiempos

Las terapeutas Sara Valenzuela y Patricia Quintanilla con una paciente en una sesión de biomagnetismo. - Rodolfo Goitia Los Tiempos

    Texto    |    Mónica Luján
    Fotos    |    Rodolfo Goitia

BIOMAGNETISMO | Se trata de una terapia medicinal con la que, según su descubridor, se eliminan en tiempo breve virus, bacterias, hongos o parásitos que son los causantes de múltiples enfermedades o patologías. Esto se logra mediante el uso de imanes de una determinada fuerza y polaridad que son aplicados en puntos específicos del cuerpo

El biomagnetismo es una terapia medicinal que ha sido desarrollada desde hace dos décadas por el doctor Isaac Goiz, de México. El galeno propone entender la enfermedad desde el punto de vista energético, vibracional, y no químico, clínico o biológico como lo hace la medicina tradicional.


Según Goiz, con el uso de imanes naturales se pueden combatir virus y otros gérmenes que son los causantes de muchas enfermedades graves e incluso mortales.


El médico descubrió en 1988 que debido a la presencia de microorganismos patógenos, es decir, bacterias, virus, parásitos, hongos que habitan en el cuerpo humano, se altera el equilibrio bioenergético del organismo, por tanto el pH. Las bacterias, por ejemplo, viven en un medio alcalino; los virus, en cambio, viven en un medio ácido. Cuando se da dicha situación para cualquier de estos microorganismos, se presenta la enfermedad. Entonces con el uso de imanes se neutraliza el pH del organismo y, por ende, la enfermedad desaparece.


Goiz habla de que el agua tiene un pH neutro, pero si éste se altera puede albergar cualquier tipo de microorganismo. En pH neutro no hay patología. Entonces, lo mismo sucede con el organismo, ya que el cuerpo humano está compuesto en más del 70 por ciento por agua y cuando el pH se altera da lugar a que las bacterias, virus u otros gérmenes puedan ingresar y provocar patologías. A esto se llama una distorsión en el pH. Por tanto, al colocar imanes con una intensidad mínima de 1.000 Gauss se logra restablecer el equilibrio interno y eliminar patógenos (virus, bacterias, hongos y parásitos), toxinas y disfunciones.


“La medicina tradicional se ocupa de curar las patologías que se presentan en el organismo a través de un diagnóstico que incluye pruebas bioquímicas. En cambio, con el biomagnetismo se trabaja a nivel energético y vibracional, haciendo un rastreo completo del organismo con imanes. Con este método no se utilizan medicamentos, ni métodos invasivos; se trata de una terapia médica comprobada científicamente. De hecho, más de dos millones de personas en el mundo se han curado de distintas enfermedades”, dice Sara Valenzuela, terapeuta del Centro de Biomagnetismo y Bioenergética.

Fundamentos científicos
Los investigadores en este tema señalan que en realidad la acidificación orgánica es el verdadero origen de todas las enfermedades. El test que utiliza Goiz y sus discípulos permite conocer el estado de acidificación de cualquier parte del organismo con un simple imán de potencia suficiente.


“La bondad de esta terapia y su éxito radica en corregir el origen de las enfermedades en vez de aparentar mejorías al controlar los síntomas con medicamentos o tratamiento invasivos. Con el biomagnetismo se han curado muchas enfermedades”, asegura Valenzuela.

¿Cómo se aplican dichos imanes?
En el cuerpo existen puntos específicos que están hermanados bioenergéticamente y presentando polaridades magnéticas contrarias. Como en el caso de los puntos de acupuntura, la ubicación de estos pares biomagnéticos ya fueron definidos por Goiz en un mapa del cuerpo y con un código de pares. Con el transcurso del tiempo se fueron descubriendo nuevos pares hasta llegar a más de 250 pares biomagnéticos de rastreo.


“Cuando estos pares se desequilibran, en el polo sur de ellos se concentran focos de determinados virus u hongos en un ambiente de pH ligeramente más ácido, mientras que en el polo norte se ubican ciertas bacterias o parásitos también previamente identificados, pero en un medio de pH algo más alcalino que en el resto de los tejidos, órganos, arterias, músculos, articulaciones, etc.”, dice Patricia Quintanilla, terapeuta de dicho centro.


Goiz, entonces, determinó que entre ambos focos de acidificación por virus u hongos y alcalinidad por bacterias o parásitos se establece una comunicación a distancia, en forma de ondas electromagnéticas, que se conoce como bioresonancia magnética, lo que permite la retroalimentación energética entre dichos microorganismos, ocasionando que éstos se potencien creando resistencia a los anticuerpos del sistema inmune.


  “Con un singular test se identifican los pares biomagnéticos desequilibrados e infectados. Entonces se colocan imanes de la misma polaridad y de una fuerza superior a los 1.000 gauss sobre los puntos correspondientes de estos pares, se inducen las cargas corrigiendo así el pH alterado, y en pH neutro no hay patología”, asegura Quintanilla.



¿Qué enfermedades se pueden tratar con el Biomagnetismo?
Según Goiz y los terapeutas que trabajan con esta terapia, se pueden curar desde trastornos digestivos, vasculares, respiratorios, hepáticos, renales, oculares, dermatológicos hasta problemas de alimentación o dolores de columna.


“Asimismo, se utiliza esta terapia para curar rinitis, alergias, migrañas, estrés y otras enfermedades más complejas como la diabetes, leucemia, cáncer, sida y lupus, entre otras. Podríamos decir todas las enfermedades ocasionadas por patógenos”, dicen las terapeutas.


En síntesis, se puede ejercer un efecto correctivo en casi todas las distorsiones energéticas que se alberguen en un organismo enfermo, cualquiera que sea su origen; sin embargo, la curación absoluta sólo será posible cuando no exista daño celular estructural irreversible y cuando la capacidad de reparación no haya sido anulada por efecto del agente causal o la droga aplicada previamente para controlar la enfermedad, asegura Valenzuela.


Se ha verificado también que existen enfermedades cuyo origen se encuentra en el área emocional, es decir, una emoción fuerte puede también alterar el equilibrio energético del organismo haciéndolo susceptible a distorsiones del pH, con lo cual también se está trabajando a nivel de bioenergética y vibracional, lo cual ayuda a completar el tratamiento de una manera más integral, dice la terapeuta.

Diagnóstico y tratamiento
El paciente debe recostarse en una camilla boca arriba. El terapeuta toma los talones (que deben sobresalir unos centímetros de la camilla) para realizar el test.


Se inicia el diagnóstico con una serie de preguntas que comienza por saber el nombre del paciente, para que, como afirman las terapeutas, se pueda trabajar con la energía de dicho paciente. 


Entonces, ante las preguntas la pierna derecha se encoje o se alarga uno o más centímetros instintivamente, dando así el cuerpo una respuesta inteligente al terapeuta y éste irá aplicando los imanes en distintos puntos del cuerpo. El lado izquierdo se mantiene siempre fijo porque lo rige el corazón.


 “Si bien muchas veces basta con una sesión, otras requieren tres o cuatro. Ello dependerá de cada paciente, de su edad y de las patologías que padezca. En realidad, cuando se actúa a tiempo y se entiende la fisiopatología energética, prácticamente todas las enfermedades son curables, la única contraindicación para esta terapia es la presencia de marcapaso, quimioterapia y/o radioterapia”, concluye Valenzuela.


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