Lunes 01 de septiembre del 2014. Actualizado a las 19:00 (Gmt -4)

Buscar en lostiempos.com

Ed. Impresa Actualidad

Bolivia y Perú, claves de un conflicto ¿gratuito?

Por Mónica Oblitas - Los Tiempos - 5/07/2009


Bolivia y Perú, claves de un conflicto ¿gratuito? - , ¡ Oh ! Redacción Los Tiempos

Bolivia y Perú, claves de un conflicto ¿gratuito? - , ¡ Oh ! Redacción Los Tiempos

    Texto    |    Mónica Oblitas
    Fotos    |    Archivo

Diplomacia | La tensión entre ambos países ha alcanzado límites peligrosos, aseguran los analistas. Es necesario dejar atrás este impasse y enfocarse en hacer más sólidas aún las relaciones entre Perú y Bolivia.

Poco a poco, lo que empezó con un cruce de opiniones se convirtió en un enfrentamiento abierto entre los dos presidentes de Bolivia y Perú, Evo Morales y Alan García. Poco a poco también, los ciudadanos bolivianos y peruanos han comenzado a sentir las consecuencias de esos devaneos diplomáticos que han afectado las relaciones entre ambos países, considerados desde siempre hermanos.


Es necesario entender las implicaciones que a la larga pueden tener estas desavenencias, marcadas desde ya con un tono personal entre ambos mandatarios, las cuales han sido resaltadas por alguna prensa en ambos países, logrando un show mediático. En este escenario se multiplican las interrogantes acerca de las verdaderas causales del pleito. ¿Qué buscan en el fondo quienes lo alientan? ¿Hasta dónde pretenden llevar la crisis?
Para aclarar y poner en perspectiva lo que ocurre, ¡OH! ha recurrido a cinco especialistas en el área para que, a través de cuatro preguntas, puedan explicar el porqué del estado actual de las relaciones entre Bolivia y Perú y el futuro de las mismas.

Las cuatro preguntas son:
1.- ¿Cuál considera que es la estrategia diplomática del país respecto a Perú?
2.- ¿Cuál ha sido el mayor error respecto a esta estrategia en particular.
3.-  ¿Cuáles pueden ser las consecuencias?
4.- ¿Cómo evalúa la estrategia diplomática de Bolivia en general?

Manfredo Kempff*

“Sólo se ve improvisación”
1.- La estrategia aturullada no es otra que repetir en Perú lo que aconteció en Bolivia el 2003. De hecho, ya se están utilizando los modos de acción con marchas, bloqueos y muertos. Pareciera que en el fondo existen enormes simpatías por Ollanta Humala y un deseo desmedido de tenerlo en la presidencia del Perú para construir la utopía imperial andina. De ahí los exabruptos contra el presidente Alan García desde que asumió la presidencia y antes. Claro que para que exista una estrategia en forma tiene que haber quien piense seriamente en cómo actuar, quien planifique las cosas. En las presentes circunstancias sólo se ve improvisación: ataques que parecen irracionales contra la persona de García, sin medir las consecuencias. Además de, no cabe duda, insinuaciones que vienen de Venezuela para desestabilizar la región.


2.- El mayor error ha sido romper un equilibrio que siempre mantuvo Bolivia con nuestros dos vecinos del Pacífico. Esto es, la tradicional aproximación a Perú, por razones históricas, y ciertas reservas con Chile, buscando que se trate seriamente nuestro derecho de alcanzar una solución portuaria decorosa. Hemos roto ese equilibrio y Perú ha quedado desconcertado porque una diplomacia de vieja data no se puede malograr por desacuerdos comerciales que están más allá de lo bilateral como son los TLC con EEUU y la Unión Europa, además de buscar la desaparición de la CAN, donde ya no está Venezuela. Esto sólo parece un pretexto para acometer contra Perú.


3.- Las consecuencias son graves porque se ha sacrificado la amistad con Perú sin lograr nada de Chile. Nunca se han tenido mejores relaciones con Chile, pero son cosméticas, no de profundidad. Seguimos sin tratar lo medular y continuamos anunciando que muy pronto habrá resultados de esa misteriosa ‘Agenda’, donde uno de los puntos es el del enclaustramiento marítimo.

Debemos ser conscientes de que con Chile no se ha avanzado un ápice en el tema portuario. Porque no es ningún avance el anuncio de las facilidades de libre tránsito por Iquique. Simplemente nos hemos distanciado de Perú, sin lograr nada apreciable de Chile.


4.- Bolivia está fracasando en la diplomacia como en el resto de sus empeños. Lo malo es que el fracaso diplomático alcanza a los mercados del gas, a las exportaciones, la pérdida del Atpdea y los textiles, el futuro del litio y, en suma, el alejamiento de las naciones poderosas que tienen capacidad de incluirnos entre sus socios. Nos hemos quedado en esa caricatura de asociación que es el ALBA, donde manda Venezuela y nadie más. Es muy penoso pero es cierto que hemos caminado hacia un submundo del intercambio, donde ninguno de los socios es suficiente para lo que necesitamos. La diplomacia de Evo Morales, David Choquehuanca y sus embajadores no está funcionando. Con una Cancillería desmantelada y un servicio exterior enteramente entregado al partido oficialista, nada se puede hacer. La ignorancia en estos temas abruma y perjudica a Bolivia de una manera irreparable.


*Manfredo Kempff es escritor y diplomático.


Armando Loayza*

“Nuestras relaciones con Perú tienen prioridad”
1.- Ha de suponerse que una Cancillería moderna- y la de Bolivia lo es- ejecute una agenda diplomática, en la cual, substancialmente, se trazan los grandes objetivos de política y acción internacionales. Apenas  puede dudarse que dentro de la política vecinal boliviana nuestras relaciones con Perú tienen elevada prioridad. Ello empero, la ejecutoria presente de nuestro relacionamiento con ese país vecino, nos muestra un acelerado, casi espasmódico, deterioro de los vínculos y la destrucción literal de una agenda, por tantos motivos marcada  por la historia y el interrelacionamiento económico y de integración modernos.

2.- El manejo de nuestra diplomacia con Perú en los tres últimos años del gobierno del presidente Morales ha sido incoherente, frente a una conducción racional de nuestra acción externa vecinal. El perfil de la política boliviana con Perú se ha centrado en una ejecutoria básicamente ideologizada, que ha llevado al gobierno por unas vías de pugnacidad, incontinencia verbal  y confrontación a las que Perú ha opuesto líneas de réplica contundentes -bien que sin olvidar al final los canales diplomáticos, tras 11 notas diplomáticas de protesta-. Ello al final comporta una inocultable política errónea de conducción diplomática boliviana.


3 y 4.- Como lo señalan analistas cualificados de las relaciones boliviano-peruanas, como el peruano Alejandro Deustua, la antigua percepción conflictiva y de poder entre Bolivia y Perú en varias décadas  del siglo XX había sido sustituida por unas políticas de interrelación, cooperación  e integración patentizados en  la adhesión boliviana y peruana a los sistemas de integración de comercio regional y los esquemas de cooperación bilateral como el sistema de transporte y libre tránsito a los puertos del Pacífico, los Acuerdos de Ilo y la Autoridad  Binacional para el aprovechamiento compartido del lago Titicaca, en cuyas orillas viven varios pueblos aymaras.


Toda esa importante agenda de cooperación negociada en las últimas cuatro décadas -no deben olvidarse cerca de mil millones de dólares de intercambio comercial, sin excluir el no legal- no debe malograrse porque ello sería gravísimo, por la prevalencia del módulo de confrontación ideologizada de los tres últimos años.


*Armando Loayza es ex canciller de la República.

Marcelo Ostria T.*

“Se pone en peligro una vecindad armónica”
1.- No están claros los objetivos de la política exterior –si la hay- del Gobierno nacional. Menos aún en el ámbito de las relaciones con el Perú. Hasta hace poco, preservar la amistad peruano-boliviana era una tarea constante para la diplomacia boliviana y, recíprocamente, para la peruana.


La cooperación y la comprensión, en un marco de no injerencia en los asuntos internos, fue el camino seguido. Esto, en especial, con el Perú y, por supuesto, más allá de circunstanciales diferencias políticas entre los respectivos regímenes en cada país.


2.-  El mayor error se encuentra en las declaraciones del presidente Morales, que justifica su ofensiva verbal contra el gobierno peruano y contra el propio presidente Alan García, con ataques al modelo económico y político, lo que implica una injerencia en los asuntos internos de otro Estado. Este error de centrar un diferendo internacional -real o imaginario- en la sola acción del Primer Mandatario ocasiona que la Cancillería pierda capacidad de acción diplomática y se empantane aturdida en esta diplomacia ya llamada “de los agravios”.


3.- Un diplomático, con razón, decía que nuestra fluida vecindad con el Pacífico estaba entorpecida por la falta de relaciones diplomáticas con Chile. Completaríamos nuestro aislamiento en el oeste si complicamos aún más nuestras relaciones con el Perú. La imagen de enemistad con el Perú no se puede disimular dándole el cariz de una pugna personal entre mandatarios.

Tampoco se contribuye al entendimiento con “consejos” para que un gobierno abandone el modelo que ha elegido, con la demasía de pretender erigirse como el Mesías que salvará a la Humanidad del “perverso capitalismo”. Por otra parte, se pone en peligro una vecindad tradicionalmente armónica. No podemos olvidar un acervo geográfico común: el gran lago Titicaca y la parte central de la espina dorsal de América del Sur: la cordillera de los Andes. Se pone en riesgo, asimismo, la libre circulación de nuestros ciudadanos en nuestros respectivos territorios, la cooperación, el intercambio cultural y la continuidad fluida del comercio bilateral.


4.- Hay mucho por analizar. Los supuestos objetivos internacionales del gobierno parece que se inspiran en la política intervencionista y agresiva del gobierno venezolano de Hugo Chávez.


El gobierno ha desvirtuado la constante diplomática de la República de estrechar sus relaciones con todas las naciones del mundo, abandonando el postulado de consolidar a Bolivia como “país de contactos y no de antagonismos”.


Consecuentemente, la estrategia diplomática de Bolivia ha variado. Aparentemente se trata de expandir el populismo seguidor del “Socialismo del Siglo XXI” de Hugo Chávez con una estrategia que se ajusta a los designios de la actual diplomacia venezolana.


*Marcelo Ostria T. es abogado y diplomático.

Harold Olmos*

“A la deriva y sin brújula”
1.- Si se entiende por estrategia una planificación, una coordinación de acciones con miras a un fin,  temo que no la hay. Por lo que podemos ver, la conducta de Bolivia respecto a Perú parece guiada, como diría Lula, según el humor del día, con muy poco o ningún cálculo de las consecuencias. Pero en caso de que efectivamente exista una estrategia, es decir, una política calculada, los hechos harían suponer que Bolivia ha dado un giro de 180 grados en sus relaciones exteriores respecto a Perú y que el vecino se ha vuelto el enemigo al que hay que atacar y a cuyo gobierno hay que socavar.  Es decir, el vecino con el que conformábamos la misma unidad territorial se ha vuelto nuestro rival en un abrir y cerrar de ojos, con prescindencia de la historia común y la geografía. 


2.- Hablar demasiado y sin cuidado, sin percibir que las palabras de un funcionario comprometen al país que representa.
3.- Un deterioro mayor puede acabar en una ruptura, que sería el peor error al que Bolivia pudiese ser llevada. Imagínense: Bolivia con sus relaciones diplomáticas cortadas nada menos que con los países por los que llegamos, a través de sus carreteras y sus puertos, al Pacífico. No tendría relaciones diplomáticas con ninguno de los dos países que la llevan a la costa marítima occidental. Creo que nadie, sensatamente, desea que tal extremo llegue a ocurrir. Si suprimimos el gas del comercio exterior boliviano, Perú es el país al que se dirige o por el que transita gran parte de nuestras exportaciones e importaciones. ¿Vamos a poner eso en riesgo?
4.- A la deriva y sin brújula.


*Harold Olmos es periodista. Premio Nacional de Periodismo 2007.

Antonio Mariaca*

“No se dimensionó adecuadamente al Perú”

1.- Existen en el momento presente graves dificultades. No creo que se hubiera tenido alguna política específica respecto a Perú. Si hubieran existido políticas del gobierno en este tema, diría que fueron un fracaso. Nunca he visto un momento de tanta tensión y de tanta incontinencia verbal hacia ese país.


No se está dimensionando lo que el Perú representa para Bolivia. En primer lugar debe decirse que históricamente el Perú fue un aliado nuestro, juntos fuimos a la Guerra del Pacífico y ambos perdimos. Chile también arrebató territorios peruanos. Es decir, no tenemos diferendos históricos graves con el Perú, país que no nos debe nada a los bolivianos y que, por el contrario, está unido a nosotros por historia, por proximidad geográfica y afinidades de cultura, tradiciones, etnias, etc.


El Perú es un país limítrofe, de primera prioridad para Bolivia. Es, además, el nexo físico con los países de la CAN y también acceso importante al océano Pacífico.


Romper relaciones diplomáticas con el Perú sería un despropósito, que además nos produciría más dificultades de conexión con el océano Pacífico, con negativas consecuencias para el comercio exterior y otros.


Creo que se ideologizó demasiado la relación con el Perú. No creo que exportar la revolución bolivariana a otros países, como hace Venezuela, sea positivo para nosotros.


 2.- No se dimensionó adecuadamente al Perú, se abusó de excesos verbales, críticas, ofensas y otras actitudes que no son positivas. No tiene Bolivia por qué manifestar opiniones sobre el diferendo bilateral de Chile y Perú, que se trata en La Haya. No nos corresponde eso. No nos corresponde tampoco emitir criterios sobre mayores acercamientos que dentro de su soberanía quiere hacer el Perú con países como Estados Unidos y otros; tampoco oponernos a convenios comerciales bilaterales que quiera hacer. Resumiendo, no se pueden tener injerencias en acciones que un país quiere ejecutar en el marco de sus competencias soberanas.


No se puede hacer una diplomacia por la prensa y al calor de ampliados sindicales y otras bravuconadas verbales. Por el contrario, creo que los temas deben ser estudiados, elaborados y ejecutados en el marco de la profesionalidad y discreción de las cancillerías. Bolivia debe rectificar y tiene que lograr diseñar una agenda positiva de entendimientos puntuales con el Perú, en el marco de la negociación diplomática y en el espíritu de los principios del derecho internacional. También tenemos que desarrollar una política externa definida e independiente, que no sea el eco de decisiones que se toman en otros países.


Las proyecciones futuras del Perú son muy alentadoras, está teniendo crecimientos próximos al 8% su economía y las proyecciones lo señalan ya como un país de grandes posibilidades en toda la región. No nos corresponde tener un relacionamiento tan deteriorado con un país que puede seguir siendo un aliado. No podemos seguir con una política externa de permanente confrontación.


 3.- Si no tenemos un relacionamiento de amistad y buena vecindad, no sólo con Perú, sino también con otros países, quedaremos cada día más solitarios, más aislados, más condenados al pequeño círculo del ALBA con Cuba, Venezuela, Nicaragua y Ecuador a los que se debe prestar atención, pero que no deben convertirse en el centro de nuestras prioridades de política externa.


No podemos estar tan lejos y enfrentados con la primera potencia del planeta y después pedirles a ellos mismos, los Estados Unidos, la reposición del Atpdea, los fondos del Milenio, el acceso más fácil a los mecanismos multilaterales de financiamiento, tan influidos por la política norteamericana. Estar lejos de Europa, sin concretar acuerdos con ellos y distantes de Brasil por torpezas con el gas, nos puede llevar a estar cada vez más lejos de la realidad del mundo internacional.


No es realista pedir en los foros más importantes del mundo el fin de la economía de mercado y del liberalismo. Las cosas cambiaron. Ni países con el poderío de China plantearían algo semejante, ya decidieron convivir y, por medio de la competencia, sacar ventajas de los mercados para sus grandes producciones. Vietnam es hoy un gran centro de inversiones que no quiere volver ni cincuenta ni quinientos años atrás y que, por el contrario, se inserta con fuerza en las economías abiertas.


4.- Me parece que debe hacerse un replanteo realista de la política exterior, del accionar externo del gobierno. Debe darse más importancia al profesionalismo de la acción exterior, que a un fundamentalismo primario que comienza a afectar. Vemos con preocupación que caen las exportaciones, caen las inversiones, caen los empleos, sin que seamos capaces de trasmitir confianza y buscar entendimientos con el sector privado. Fortalecer la verdadera democracia y sus instituciones, trabajar por la integración nacional en un momento de enormes fracturas y el desarrollo de positivas acciones externas contribuirá, sin duda, a superar este momento difícil y de grandes incógnitas.


 *Antonio Mariaca es abogado internacionalista. Vicepresidente del Instituto de Relaciones Internacionales de Santa Cruz.


Últimas noticias