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Parque de Pura Pura, un regalo para La Paz

Por Mónica Oblitas - Los Tiempos - 5/07/2009


Como esta cabaña hay más de 50 para las familias. - Mónica  Oblitas Los Tiempos

Como esta cabaña hay más de 50 para las familias. - Mónica Oblitas Los Tiempos

    Texto y Fotos    |    Mónica Oblitas

Naturaleza  |  El espacio cuenta con aproximadamente 20 hectáreas y ha sido pensado para todas las edades, con juegos infantiles, lagunas, paseos, ciclovías y canchas de fútbol. Se han plantado alrededor de un millón de especies, entre flores y plantas autóctonas, preservando el ambiente andino.

Para los paceños es todavía increíble que lo que fuera uno de los lugares vetados por lo peligroso en la ciudad se esté convirtiendo en el parque más grande del país, pero es un hecho... Los vecinos del barrio de Pura Pura son testigos privilegiados de esta transformación y no pueden estar más felices. “Es una alegría para nosotros, antes las noches eran una tortura, era imposible acercarse al bosquecillo. Ahora todavía no podemos creer que estemos al lado de semejante jardín”, cuenta Berta García, una de las vecinas de la zona, que ha llevado a su pequeño nieto a observar las obras que desde hace año y medio realiza en el lugar Emaverde (Empresa Municipal de Áreas Verdes) y que se entregarán a la población para las fiestas julianas.


A la vista de los vecinos como Berta, que el bosquecillo de Pura Pura haya perdido su aire sombrío, parece un milagro, pero no hay tal. Durante meses, 250 obreros y obreras de esta empresa, al mando del ingeniero José Claros, gerente general de Emaverde, se dieron a la tarea de transformar parte del bosque en el parque más grande de Bolivia, lo que no ha sido nada fácil, confiesa Claros. Además de tener que convertir el descuidado lugar en un área de recreación para niños, jóvenes y adultos, limpiando el terreno, talando árboles viejos, construyendo puentes, lagunas y juegos, debieron luchar contra las hordas de alcohólicos, cleferos y delincuentes que se apoderaron del bosque. Si bien éste había sido declarado ‘en permanente protección’ por el Decreto 22927, de Jaime Paz Zamora, además de ser un área de protección municipal, incluida en el sistema edil. La poca visibilidad del tupido bosquecillo impedía que hubiese mejor seguridad en la zona y cobijaba a los delincuentes. Además, los incendios también eran noticia frecuente en el lugar, muchos de ellos causados por los antisociales que buscaban protegerse del frío.


Durante años fue terreno vedado para la mayoría de los paceños, algunos de los cuales llegaron a santiguarse al pasar por el lugar. Pero, con los eucaliptos viejos que se han talado, también se eliminó la mala fama del lugar y hoy un inmenso parque de aires andinos termina de construirse para darle a La Paz otro espacio verde, el mayor de Bolivia, en medio de las místicas montañas.

Manos en la obra
El ingeniero José Claros es conocido entre sus empleados por ser extremadamente exigente. En el tiempo de esta entrevista, donde recorrimos en una hora la cuarta parte del parque, no se le escapó el mínimo detalle, desde una planta seca, hasta un banco chueco.


Claros, al mando de Emaverde, es el responsable de todas las áreas verdes que hoy disfruta La Paz (y también de todos los jardines que tiene Cochabamba, su tierra natal). Desde 2004 hasta 2008, 327 obras han sido construidas en la ciudad de La Paz, aunque la obra estrella es, sin duda, el parque de Pura Pura. “Hemos roto esquemas, aprovechando la topografía, adecuando todo en el terreno. Es muy difícil hacer el diseño de un lugar así en el papel, por ello hemos usado la imaginación”, cuenta el ingeniero Claros.


Al principio criticado, incluso por algunos medios de comunicación que acusaban a la empresa de no respetar lo que en los papeles figuraba como reserva forestal, Claros cuenta que tuvo que enfrentarse a la resistencia de los ferroviarios que reclamaban propiedad sobre parte del área, a aquellos que no entendían que algunos eucaliptos viejos y débiles debían ser talados para preservar la seguridad de las personas, y a los robos constantes de los delincuentes que llegaron incluso a serruchar los tubos de metal con los que se sostenía la malla. “Poco a poco fuimos ganando terreno, aunque debo reconocer que esta experiencia fue dura para nosotros. Los trabajadores tenían en un principio miedo, pero hemos podido superar los inconvenientes. Esto antes era un botadero de basura, un lugar libre para los maleantes. Los alcohólicos son muy agresivos, y había decenas de ellos”, cuenta Claros. 


El parque es hoy un inmenso jardín andino de aproximadamente 20 hectáreas construidas dentro de las 196 que tiene el bosquecillo de Pura Pura y tiene como marco una vista espectacular de la ciudad de La Paz, las laderas y el Illimani. Abrirá el 14 de julio, como parte de los festejos del Bicentenario de la gesta paceña de 1809. 


Con una inversión de ocho millones de bolivianos, tiene dos canchas de césped sintético, tres toboganes, 50 pahuichis, un puente colgante y otro de madera, cuatro lagunas artificiales, dos cascadas, juegos infantiles de aluminio, madera y fibra sintética, trotadores, paseos, dos ingresos donde se han construido casetas para controlar el ingreso de las personas y donde se ubicarán las áreas de estacionamiento para decenas de vehículos y espacios de descanso. El sistema de riego y las lagunas artificiales se nutren de una vertiente cercana, por lo que el agua no tiene costo para la Alcaldía.


Casi un millón de flores y plantas altiplánicas, incluyendo un cactario, se han plantado en el lugar y junto a los viejos eucaliptos -que por años fueron testigos de los crímenes más horribles- forman un espacio singular convertido en patrimonio de la ciudad.


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