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Esclavos, una historia de cadenas

Por Mónica Oblitas - Los Tiempos - 2/08/2009


 Cadenas que fueron usadas con los esclavos.` - Mónica  Oblitas Los Tiempos

Cadenas que fueron usadas con los esclavos.` - Mónica Oblitas Los Tiempos

La historia africana está marcada por el hierro de la esclavitud   |   Sin embargo, rechazando el temor y el rencor, sus actuales protagonistas han decidido utilizarla para reafirmar su identidad y armonizar sus diferencias.

Sudáfrica es un país marcado por una historia de diferencias raciales. Primero fue la esclavitud, luego el Apartheid. A través de los años, los sudafricanos se han visto separados muchas veces por el color de la piel. Sin embargo, aunque apenas 17 años separan a Sudáfrica del absurdo del Apartheid, sistema de segregación racial instaurado en 1948 y que permaneció vigente hasta 1991, este país está aprendiendo día a día a vivir respetando sus contrastes. Una muestra de ello es la serie de museos y galerías de arte dedicados a recordar la época de la esclavitud y del Apartheid. En este reportaje hablaremos de la primera, porque cada una merece un capítulo aparte y porque cada una ha tenido una importancia significativa en la historia de esta región y del mundo entero.

Un museo con más que historia
Uno de los lugares más simbólicos y antiguos en Ciudad del Cabo (Cape Town), la capital legislativa de Sudáfrica y centro de comercio de esclavos al inicio de la colonización portuguesa en 1487, es el Slave Lodge (Alojamiento Esclavo), que ahora es un museo dedicado a recordar la era de la esclavitud, y que fuera el lugar donde llegaban los esclavos procedentes de Indonesia, Madagascar e India, además de los que los holandeses atrapaban en la zona. Es un imponente edificio que fue construido en 1679 para los esclavos de la Dutch East India Company, y que a través de tres siglos tuvo varias funciones, siendo también oficina del gobernador de la ciudad, la antigua corte suprema y hoy el museo de la esclavitud, que forma parte del proyecto Iziko, responsable de la coordinación de la mayor parte de los museos y galerías de arte en Sudáfrica.
El edificio está dividido en varias salas, que además de mostrar restos de distintas culturas, como la egipcia, la romana y la griega, le detalla al visitante cómo vivían los esclavos, cómo fueron transportados y cuál era su trabajo.


Dentro de las salas hay dos en especial que estremecen. La primera es la recreación de un camarote en uno de los barcos que transportaban a los esclavos en peores condiciones que a los animales. Como fondo se escucha un poema recitado por una madre que espera a su hijo, robado por los traficantes de esclavos. La otra sala es siniestra y no tiene ventilación alguna, está creada como réplica a lo que fueran las habitaciones de los esclavos, tan oscura que uno no puede verse siquiera las manos. En estas habitaciones dormían amontonados los esclavos, encadenados unos a otros. Los patios del museo se conservan tal y como fueron creados para rematar a los esclavos ante los compradores. En las otras salas se han dispuesto exhibiciones de objetos rescatados en esa época, muestras de distintas culturas, videos del Apartheid, etc. Existe un espacio especialmente dedicado a esta época, de la que hablaremos en el siguiente número de ¡OH!

Dentro de la historia
Para los expertos sudafricanos es muy importante que se entienda a qué se refiere el término esclavitud, y es por ello que al ingreso de este museo todos los visitantes son aleccionados en distintos idiomas acerca de lo que la esclavitud implica. La definición no es clara. Muchas formas de trabajo en el pasado y muchas formas de trabajo en la actualidad pueden ser llamadas servidumbre o trabajo cautivo, e implican esclavitud. Entre ellas la trata de seres humanos.
En el caso de los esclavos en la Colonia del Cabo y de los que fueron enviados a América, éstos fueron arrancados de sus lugares de origen y trasladados contra su voluntad a otras tierras, donde fueron vendidos como objetos. Los registros en el museo muestran que en 1652 la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (VOC, abreviatura de Verenigde Oostindische Compangnie) estableció una base en Ciudad del Cabo, para aumentar los beneficios de la empresa. Como en todas sus otras sucursales, hizo uso de la mano de obra esclava desde un principio. Esta compañía fue la que colonizó el Cabo y era administrada por un consejo ejecutivo, la Heren XVII, un Gobernador General y el Consejo de la India.


Los primeros esclavos llegaron a Ciudad del Cabo el 28 de marzo de 1658 a bordo del buque Amersfoort. Este grupo fue capturado por los holandeses de un negrero portugués que estaba en su camino a Brasil. De los 250 esclavos que fueron capturados, sólo 170 sobrevivieron el viaje a Ciudad del Cabo. La mayoría de los esclavos a bordo de la Amersfoort fueron capturados por los portugueses en la actual Angola. El segundo grupo también procedía de África occidental. El 6 de mayo de 1658, 228 esclavos procedentes de Ghana llegaron a Ciudad del Cabo a bordo de la Hassalt. El resto de los esclavos llegaron capturados principalmente en Mozambique y Madagascar. Su trabajo giraba en torno al cultivo en las granjas y a la fabricación de vino.

Cadenas, no lazos

De acuerdo a la historia recogida por el museo, se sabe más de los africanos que fueron trasladados al continente americano para trabajar en casas coloniales y en plantaciones (Bolivia también tuvo esclavos africanos que trabajaron en las minas y de los cuales descienden hoy los afrobolivianos), pero poco de la colonia de esclavos de Ciudad del Cabo. Pocos historiadores se ocuparon de escribir su historia, sólo hay algunas excepciones, como el testimonio de Katie Jacobs, quien fue entrevistada en 1910, 70 años después de haber sido liberada. La mujer tenía 96 años y sus recuerdos están hoy grabados en el museo.


Era casi imposible para los esclavos construir lazos y una vida privada. Muchos de ellos procedían de otros países con diferentes tradiciones, costumbres y lenguas. Los esclavos, incluyendo los niños, fueron llevados lejos de sus familias y obligados a adoptar nuevos nombres, incluso hubo algunos que recibieron un nuevo nombre en cada venta, muchos eran degradantes y, a veces, insultantes. Otros esclavos recibieron los nombres de los meses del año en los que eran vendidos, y en la actualidad mucha gente todavía tiene apellidos como January (enero), February (febrero), etc. Sólo un pequeño grupo de esclavos recibieron nombres similares a los de los hombres y mujeres libres, como Antonio, María o Ana.


Todos los aspectos de la vida de un esclavo eran controlados por su propietario que decidía desde el nombre, hasta cuánto y qué podía comer, dónde dormía, la ropa que llevaba, etc. Por 165 años no hubo normas que regularan la alimentación de los esclavos. Algunos apenas comían sobras. Sólo en 1823 el gobierno declaró que: "Todos los esclavos deben alimentarse diariamente con comida suficiente y sana", lo que incluía una libra de carne, media libra de arroz y media libra de pan por día.


La ropa era otra forma de marcar a los esclavos, quienes estaban prohibidos de usar zapatos o sombreros; sin embargo, algunos esclavos hombres socavaron esta norma con el uso de pañuelos y turbantes.

La in-justicia
La justicia era sólo para blancos y libres. Los esclavos y la gente de color tenían condiciones diferentes, y al ser considerado como propiedad, si un esclavo era asesinado, no se tipificaba como un delito. No fue sino hacia la última parte del siglo XVIII y especialmente en el siglo XIX que algunas personas empezaron a pensar en los derechos humanos y en abolir la esclavitud.
En 1795, la Colonia del Cabo se convirtió en una colonia británica, antes de que fuera devuelta a los holandeses en 1802. Los británicos ocuparon el Cabo de nuevo en 1806 y en 1814 el Cabo se convirtió oficialmente en una propiedad británica. La creciente influencia de la noción de los derechos humanos a principios del siglo XIX cuestionó la práctica de la esclavitud, por lo que fue proscrita en el Cabo por el gobierno británico en 1834. Se prohibió la esclavitud en el imperio francés en 1848 y en el holandés en 1863. La esclavitud fue abolida recién en 1870 en Cuba, 1873 en Puerto Rico y 1888 en Brasil.


Algunos esclavos fueron puestos en libertad, aun mientras la práctica de la esclavitud continuaba. Otros fueron libres como una recompensa por el trabajo duro. Algunos esclavos, a los que se permitió ganar dinero, ahorraron lo suficiente para comprar su propia libertad. En otros casos, la libertad fue comprada por algún miembro de la familia que ya era libre. Sin embargo, en el Cabo existían duras restricciones a la liberación de los esclavos y sólo alrededor de 14 esclavos fueron liberados cada año durante el siglo XVIII. La mayoría de los esclavos liberados no pudieron adquirir plenos derechos de ciudadanía y fueron obligados a distinguirse de los demás incluso en la vestimenta. Al respecto, en el museo se guarda un documento que cita:
“Considerando que se encuentra en libertad... de que las mujeres, desde el punto de vista de la ropa, no sólo están en pie de igualdad con otras mujeres respetables y burguesas... con el fin de controlar este comportamiento muy irritante, proponemos que en lo sucesivo: las esclavas liberadas estén prohibidas del uso de prendas de vestir de seda de colores, incluyendo faldas, encajes finos y cualquier decoración en sus sombreros, así como en el cabello, incluyendo pendientes que estén hechos de piedras preciosas o joyas de imitación”. Kaapse Plakkaatboek, III , p. 62, 12 de noviembre de 176.

Principio del fin
En 1807, se aprobaron leyes en Inglaterra que detuvieron el tráfico de esclavos a principios de 1808. Esto significaba que ya no se permitía traficar con esclavos. Sin embargo, en el Cabo, las personas que eran esclavas y sus hijos recién nacidos siguieron siendo esclavos aún podían ser vendidos. No obstante, se flexibilizaron algunas normas que incluían hacer legales los matrimonios después de 1824; que el domingo fuera día de descanso; que los niños no pudieran ser vendidos antes de una determinada edad; que los castigos fueran más leves y hasta que algunos pudieran recibir una educación básica.


Al final, todos los esclavos en el imperio británico fueron liberados el 1 de diciembre de 1834, pero la emancipación no significó la inmediata libertad para los esclavos, porque tenían que trabajar cuatro años como aprendices para sus antiguos propietarios, obviamente sin paga. Los dueños de esclavos en la Colonia del Cabo protestaron contra la emancipación, pero tuvieron que aceptar que la decisión era inevitable.


La llegada del Apartheid nuevamente abrió heridas que no habían cerrado y creó otras que marcaron con sangre la historia de esta región. Sólo 17 años separan Sudáfrica del absurdo, y hasta hoy quedan secuelas de una de las mayores muestras de racismo en la humanidad. Para que esto no se repita es vital entender el impacto de la esclavitud, de la discriminación y de hasta qué punto puede ser cruel el hombre con el hombre.

¿Por qué recordar?

-  Para honrar la experiencia de las personas esclavizadas.

-  Para conmemorar la abolición de la trata de esclavos en el Imperio Británico en 1807.

- Para prestar atención a la función de los abolicionistas, y de los esclavos en sí, como agentes de cambio.

- Para revelar que el fin de la trata de esclavos en el Imperio Británico no significa la desaparición de la esclavitud, la trata, el trabajo forzoso, la ignorancia y el abuso de los derechos humanos en todo el mundo y en Sudáfrica.

 - Todavía hoy la trata y el tráfico de seres humanos siguen siendo fenómenos generalizados.


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